Las cuatro actrices principales.

Goodbye 'Girls'

La polémica serie de HBO, encabezada por Lena Dunham, concluyó luego de seis temporadas el pasado 16 de abril. Repasamos sus glorias, sus errores y el legado que deja una obra verdaderamente 'milennial'.

2017/04/26

Por Lorena Niño

El pasado domingo 16 de abril, HBO emitió el último capítulo de una de sus mejores series, también una de las más controvertidas: Girls. Su creadora, guionista, protagonista, directora y productora, Lena Dunham, una neoyorquina de 30 años, puso punto final después de 6 temporadas y 62 capítulos, en los que seguimos la vida de cuatro amigas de clase media norteamericana después de terminar la universidad: Hannah (Lena Dunham), Marnie (Allison Williams), Jessa (Jemima Kirke) y Shoshanna (Zosia Mamet).

Como un aviso de lo que vendría, en el piloto de la serie Hannah le dice a sus papás que ella es la voz de esta generación (los llamados millenials). Durante seis años vemos cómo Dunham pone sobre la mesa sus conflictos: el sexo, la identidad, las relaciones amorosas, la inestabilidad laboral, la amistad, el acoso sexual, el cuerpo femenino, el machismo, la literatura, las frustraciones, las pérdidas, las drogas.  

Hannah, Marnie, Jessa y Shoshanna son las cuatro protagonistas, siendo la Hannah la que lleva el hilo conductor de la historia. Adam (interpretado por Adam Driver, ahora conocido por trabajar con Jarmusch, Scorsese y aparecer en Star Wars), Elijah, Ray y Charlie (interpretado por Christopher Abbott, que dejó la serie a partir de la tercera temporada por diferencias creativas con Dunham) son sus contrapartes masculinas.

Mucho se podría decir de Girls y mucho se ha dicho: Dunham ha sido tan admirada como criticada, pero quizás lo más interesante de la serie es lo que descubrimos, como espectadores, junto con las cuatro amigas, porque si en principio creemos que la serie es la historia de la amistad que las protagonistas construyen, al final nos damos cuenta que es lo contrario: Girls es la historia de una ruptura, de muchas rupturas.

La más dolorosa, quizás, la que tiene que ver con la amistad de las cuatro amigas, que termina en un baño en el penúltimo capítulo de la serie, en el momento en que Shoshanna reconoce la falla de esa amistad: “el problema es que no podemos ser amigas, porque todas queremos ser el centro de atención”. 

La otra ruptura es la del amor, la de esas relaciones que en algún momento se creyeron verdaderas (y por ende, duraderas), como la de Hannah y Adam, quienes se dan cuenta cenando uno frente al otro, de que no hay manera de volver atrás, y no porque los errores y las traiciones no se puedan perdonar (como la del novio, Adam, que empieza una relación con la mejor amiga, Jessa), sino porque ya no se quiere lo mismo y es inevitable la separación.

Un tercer ámbito de ruptura, el que queda más claro hacia el final de la serie, es el de sus mismas protagonistas, que durante gran parte de los capítulos se muestran vagabundas (en la acepción del que anda errante), hasta el punto de no saber siquiera qué es lo que quieren. Y es justo esta la pregunta generacional que lanza Dunham a los millenials: ¿qué es lo que quieren?

Uno de los rasgos más notorios de los personajes de Girls es que parecieran no recordar, o por lo menos, da la impresión de que sus experiencias pasadas no las afectan en mayor medida. Es el caso de Jessa, que después de su fracaso matrimonial nunca vuelve a mencionar el asunto, como si hubiese dejado de importar; o el de Marnie, en el capítulo de reencuentro con Charlie (su gran amor), cuando creemos que al final ha tomado la decisión de revertir sus malas decisiones para darnos cuenta, en los capítulos siguientes, que sigue comportándose igual que siempre, como si ese encuentro nunca hubiese ocurrido.

Pero en la última temporada todo cambia. Dunham les hace un regalo a sus personajes: les da la oportunidad de mirar hacia atrás. Es por esta razón que Shoshanna dice lo que dice sobre la amistad de las cuatro protagonistas; es esto lo que permite que Hannah y Jessa tengan una reconciliación final, en una escena hermosa y profundamente nostálgica; es lo que lleva a Marnie, en el último capítulo, a pensar en su futuro dejando de la lado su acostumbrada mentalidad inmediatista.

Quien mejor lo ejemplifica es Hannah, a quien acompañamos cuando decide irse de Nueva York (una ciudad que a sus ojos es más parecida a un callejón frío y violento) y mudarse para criar a su hijo, mientras comienza un trabajo como profesora universitaria. Pero lejos de una imagen idealizada, Dunham nos muestra a una Hannah que reconocemos, por eso no es raro que aparezca sin pantalones en el porche de su casa y luchando con la maternidad, aunque ahora vemos algo más: a Hannah, lidiando con las consecuencias de una decisión. Algo hay de esto en las cuatro amigas, todas a su manera, quienes ahora enfrentan las consecuencias de sus elecciones.

Girls muestra lo doloroso de ese proceso. Y retrata a una generación que, aunque perdida, ha encontrado algo: a Lena Dunham, su voz.

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