Fotos cortesía HBO.

La séptima temporada de ‘Game of Thrones’ queda en manos de los herederos

El primer capítulo de la penúltima temporada de la serie de HBO empezó con el regreso triunfal tanto de Arya Stark como Daenerys Targaryen, precarias alianzas en el Norte y en el Sur, y hasta una breve aparición Ed Sheeran. Esta nota contiene 'spoilers'.

2017/07/17

Por Ana Gutiérrez

Los primeros minutos del primer episodio de la séptima temporada de Game of Thrones desorientan. La temporada anterior acabó con Arya Stark asesinando a Walder Frey, pero el capítulo empieza con Frey presidiendo un banquete. Sin embargo, pronto se hace evidente que Arya ha robado su cara para asesinarlo junto a todos los miembros importantes de su casa. Le perdona la vida a la joven e inocente esposa de Frey, exigiendo que diga que la masacre ocurrió porque "El Norte recuerda".

La memoria y la herencia son los grandes temas del capítulo, que inicia la penúltima temporada del programa. Las dos temporadas que quedan son más cortas, de solo seis capítulos cada una, y el estreno de la séptima no perdió tiempo para posicionar a los personajes más importantes. En el Norte vemos el horripilante avance de los white walkers en una escena que usa la nieve y la niebla para evocar lo mejor del cine de ‘zombies’.

También vemos lo precaria que es la posición de Jon Snow, el ahora rey en el Norte. Siendo de los pocos personajes que conoce las verdaderas dimensiones de la amenaza sobrenatural que marcha hacia ellos, Jon perdona a dos casas que se aliaron con los Bolton en contra de los Stark. La cámara revela que las nuevas cabezas de las casa son apenas niños: en Westeros, y el mundo real, las guerras son batidas por los huérfanos de las anteriores. Jon le está apostando a la unión frente para vencer a un enemigo común, posición que entienden los televidentes que vieron morir a Hodor en medio de una horda de cadáveres reanimados, pero más difícil de explicarles a sus aliados. Sansa, en particular, dado que luego de sufrir en manos de los personajes más crueles despiadados y maquiavelianos de la serie, ya no cree en el perdón sino en la retribución. El debate de los dos encierra uno de los elementos más exitosos de Game of Thrones: no hay una respuesta correcta. Ambos responden a sus instintos, formación y preocupaciones, y ambas posiciones tienen sus méritos. Son personajes humanos en un mundo de fantasía.

Más al Sur, sus enemigos se enfrentan a preguntas similares. Los Lannister, quienes ahora son solo Jaime y Cersei, se encuentran sin herederos y en quien confiar. Los pocos aliados que tenían los han abandonado o han sido diezmados, como los Frey, y cada vez tienen más enemigos. La única opción que tienen es negociar con el demente Euron Greyjoy, otro excelente villano de Game of Thrones. Enérgico, delirante y alegre, amenaza la unión de Jaime y Cersei, un fundamento de la serie cada vez más agrietado. La creciente tensión entre los mellizos (y amantes) promete ser uno de los elementos más interesantes de la temporada.

Otro parece ser Dragonstone. El castillo, ubicado en una isla del mismo nombre, era dado al heredero al trono según la tradición de los Targaryen. Luego de la rebelión de Robert Baratheon, pasó a las manos de Stannis Baratheon. Ahora está a cargo de Daenerys, quien ha cruzado el mar con un ejército formidable para volver al lugar donde nació. El próximo paso es llegar al trono. Pero la sombría fortaleza, que no aparecía en el programa desde la cuarta temporada, es más valiosa de lo que parece.

Las historias de Jon y Daenerys se entrelazan cada vez más, algo que se enfatiza con la aparición de Jorah Mormont en la misma Citadela, agonizando de su enfermedad.

Sam Tarly, relegado a tareas serviles en la Citadela, descubre que Dragonstone cuenta con un enorme yacimiento de vidrio de dragón, lo único que puede matar a los White Walkers. De ese lado de la historia se destacó el monólogo del Archmaester, con quien trabaja Sam, interpretado por el magistral Jim Broadbent, sobre la naturaleza del lugar y sus archivos: “Somos la memoria de este mundo. Sin nosotros seríamos como perros que no recuerdan nada excepto la última comida, y no piensan en nada más que en la próxima”. Señala que, al igual que en el mundo real, en varios momentos de la historia las personas han estado convencidas de estar viviendo el apocalipsis, pero la vida ha seguido. Y el muro ha permianecido en pie. Sin embargo, todo parece indicar que está vez será distinto, y el futuro del Muro es tan incierto como el de todos los personajes.

Por último, el capítulo recuerda que Westeros está poblada de gente ordinaria, no solo reyes, reinas y caballeros. Camino a King’s Landing para matar a la reina, Arya se encuentra con un puñado de soldados Lannister, uno de los cuales es interpretado por Ed Sheeran. No es el único cantante que ha aparecido en el programa: Gary Lightbody de Snow Patrol, Will Champion de Coldplay y miembros de Sigur Rós y Of Monsters and Men han pasado por Westeros, pero nunca de manera tan evidente como Sheeran. En una escena torpe, él y los otros soldados invitan a Arya a que se siente a comer y le recuerdan a ella y a la audiencia que son personas ordinarias que solo quieren cuidar de sus familias y amistades. No conocen las tramas de la nobleza, pero sufren por ellas.

Por su parte, The Hound sigue viajando con la Hermandad sin Banderas, confrontando su pasado y el futuro. Regresa a la casa de un granjero a quien agredió y quien ahora ha muerto. Trata, a su manera, de enmendarlo, luego de ver fragmentos del futuro en el fuego. Lo que vió fueron los castillos que está abasteciendo Jon y el ejército de los muertos. Aunque el Rey en el Norte puede caer antes del enfrentamiento con los white walkers por maquinaciones políticas, la serie señala que tiene razón en insistir en que los walkers son la peor amenaza en todo Westeros. 

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