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Ópera Hip-Hop

'The Get Down', la serie sobre la naciente escena rapera del Sur del Bronx en una Nueva York incendiada y en bancarrota, recuerda la época dorada del nacimiento de un ritmo que transformó la vida de los más desposeídos. Incluye playlist homenaje.

2016/08/19

Por Juan David Correa

Es 1977 y el Bronx arde. Arde de calor canicular por el verano, arde por los incendios provocados en los Projects, o multifamiliares en los que viven hacinados por igual puertorriqueños y afroamericanos, los olvidados de una Nueva York que para entonces el paradigma de la gran ciudad víctima de la descomposición social gracias a la corrupción política y a la especulación inmobiliaria. La industria disquera vive sus mejores y peores días: se cuentan por miles los brillantes talentos pero la mafia controla el negocio; los productores crean figuras pasajeras que suben como espuma y caen como piedras; el disco se impone como el nuevo género que acompaña el desenfrenado consumo de cocaína en el Studio 54 y el lujo estrafalario. A su lado surge el punk, en antros como el CBGBs,  y el Village --un recodo hoy chic-- sufre un día sí y el otro también de disturbios en sus parques. Mientras los projects se incendian aparecen las pandillas que controlan el territorio. Y en medio de ese clima de violencia y bancarrota hace irrupción un puñado de muchachos que cambiarán la música para siempre: ha nacido el Hip-Hop de la mano de DJ’s y Mc’s que quieren escapar de la miseria de las balas y el fanatismo religioso.

En ese contexto se inscribe The Get Down, la más reciente serie lanzada por Netflix y producida por Sony TV. Creada por el director australiano Baz Luhrmann --Romeo + Julieta, Australia, Moulin Rouge-- la serie de doce capítulos se estrenó parcialmente el pasado 12 de agosto con los primeros 6 episodios --los restantes se estrenarán en 2017--. El proyecto, según informa la revista Variety, ha sido el más caro de la productora de televisión: cada capítulo ha costado unos 7.5 millones de dólares, la serie completa, unos 120 millones.  Los entretelones dicen que la serie ya había sido bautizada como “The Shut Down”, por sus costos y la lentitud de su producción. Para Lurhmann, quien en principio solo quiso ser el cerebro detrás de la serie, y terminó involucrado tanto en la dirección del primer episodio de 93 minutos como en la concepción de todo el proyecto, el costo fue altísimo pues se involucró de tal manera que su perfeccionismo casi le cuesta el estreno que finalmente llegó con favorables y entusiastas críticas.

Entre musical operático y drama social, The Get Down cuenta la historia de un grupo de amigos del Sur del Bronx y su turbulenta adolescencia. Protagonizada por Justice Smith como Ezekiel, un huérfano con vocación de escritor que, junto al grupo de amigos, conoce a Shaolin Fantastic, un grafitero, aprendiz de dj y jíbaro aficionado, la serie es un periplo a la Nueva York mítica de vagones del metro enteramente grafiteados, las estéticas negra y latina, el Beat Street, los sueños de una adolescente por destacar en la música disco, el fanatismo religioso de un pastor latino, la corrupción política de una ciudad inviable y un sinnúmero de referencias y homenajes cinematográficos de los últimos años de la década del 70. Cada capítulo inicia con una aparición de Ezekiel, veinte años después de los hechos, convertido en una estrella de HipHop quien trova a manera de introducción sus años de formación para disparar la acción.

La puesta en escena, el uso de material de archivo original, la gracia de los personajes y la desmesura y artificialidad de Luhrmann rondan cada capítulo de una serie que, de seguro, quedará en la memoria como un ejercicio de exuberancia y un homenaje a personajes como Grandmaster Flash, Dj Kool Herc, Kool DJ Dee y Afrika Bambaataa que hicieron nacer un género y un estilo de vida que, aunque persiste siendo contemporáneo, fue creado hace ya cuarenta años, coincidiendo con el estreno de Star Wars.  

  

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