Moscas de todos los colores
Publicado: 15/03/2010
Por Mauricio Builes

Moscas de todos los colores

Mauricio Builes reseña Moscas de todos los colores de Jorge Mario Betancur Editorial Universidad de Antioquia, 2006 337 páginas

Jorge Mario Betancur logra engañarnos con este libro. Nos presenta docenas de crónicas sobre un barrio de Medellín y luego nos dice que es la historia de la ciudad. Moscas, cantinas, mujeres, pecados, locos, caricias, naipes, ladrones, maricas, obispos, lustrabotas y negociantes de todos los colores se juntan en estas páginas para retratar a Guayaquil en la Medellín de 1930. Un barrio que fue, a su vez, el reverso de la capital de Antioquia.

“En ese barrio de tradiciones sombrías, la ciudad mostraba su dolor, sus vergüenzas, sus diferencias y sus posibilidades y fuerzas al mismo tiempo”: es la definición que nos hace el autor en las primeras páginas de un libro que define claramente el espíritu paisa, como lo podría hacer con sus respectivas culturas el barrio Alfonso López de Cali o La Victoria de Lima. Cada ciudad tiene su paraíso de la perdición en el que “pierde su virginidad”. La diferencia entre ellos está en la forma como se cuenta.

Después de cinco años de investigación, de meses enteros de escarbar en periódicos de comienzos del siglo XX, de entrevistas, de lecturas de diarios de la época y de seleccionar fotos, el autor logró dos cosas importantes: el Premio Nacional de Cultura en el área de Historia en 1998 (premio que le hizo acreedor a una primera y limitada edición en el año 2000); y una creativa y reveladora conclusión: las moscas se convirtieron en un elemento fundamental del paisaje urbano de Medellín. No halló una figura más apropiada para contar la historia de un lugar de amores y de odios, de tuberculosis y de matrimonios, de caballeros y de mendigos, de pudor y de perversión. Guayaquil se convertiría en el epicentro de una ciudad con hambre de dinero.

Para hacer más entretenida la lectura de la historia, Betancur dividió el libro en verbos. Cada uno de sus capítulos e historias lleva por título un imperativo: rezar, cagar, sangrar, prostituir, morir, amar y pecar. Títulos que resumen la vida de un barrio que escenificó, a la vez, el infierno y el cielo.

Lo mejor de Moscas de todos los colores, sin duda, es que no parece un libro de historia. El autor logró engañarnos y sus lectores no tenemos otra opción que esperar que lo siga haciendo. Y hay buenas noticias: la locura en Medellín a principios del siglo XX será su próximo tema.


REVISTAARCADIA.COM COPYRIGHT©2018 PUBLICACIONES SEMANA S.A.
Todos las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de PUBLICACIONES SEMANA S.A. Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.