Crecer con Chespirito
Publicado: 28/11/2014
Por RevistaArcadia.com

Crecer con Chespirito

Las producciones creadas por Roberto Gomez Bolaños se tomaron las pantallas colombianas durante las décadas de los 70 y 80. Arcadia preguntó a cinco escritores colombianos de estas generaciones qué significó para ellos el humor popular que impulsó el dramaturgo mexicano.

 

Melba Escobar, autora de Duermevela:
“Debemos recalcar que hay un componente muy violento en El Chavo y todas estas producciones de Chespirito, porque hay matoneo y unas fuertes relaciones de poder. Pero lo importante es que uno aprendió a reírse incluso de esa maldad.

Burlarse de eso era oxigenante y liberador. Haber crecido riéndose de estas acciones permitía una catarsis en medio de la dureza de las relaciones infantiles. Creo que, hoy en día, los niños no tienen personajes así y ahora todo es más rosa y liviano”.


Antonio García, autor de Su casa es mi casa
:

“Televisivamente, mi generación fue hija de Plaza Sésamo y Chespirito. Visto en perspectiva, me parecen increíbles las fórmulas de repetición que usó Roberto Gómez Bolaños durante su carrera. Frases como “no contaban con mi astucia” de El Chapulín Colorado o “Fue sin querer queriendo” de El Chavo del 8 fueron creando unos esquemas narrativos que marcaron unas identidades propias en cada una de las caracterizaciones.

Si uno se pone a pensar, esa formulación de repeticiones también se puede ver en los griegos. El uso de los versos en las obras clásicas tenía la función de crear un ritmo y una musicalidad que permitía establecer unos patrones en las estructuras líricas”.


Juan Carlos Garay, autor de La nostálgia del melómano:
“Recuerdo a Chespirito con una gran sonrisa. Me resultan interesantes las expresiones que se repetían en cada uno de sus personajes. Yo aprendí a decir primero que “Que no panda el cúnico”, antes que la expresión correcta.

Para mí es un misterio el impacto que ha tenido durante tantos años. El humor tiene que ver con la reiteración de las cosas y Chespirito era un maestro en esto. Roberto Gómez Bolaños creó fórmulas arquetípicas en cada uno de sus personajes. Don Ramón, por ejemplo, siempre debía 14 meses de renta y la deuda nunca aumentaba. En la vecindad de El Chavo del 8 no pasaba el tiempo, todo se repetía de la misma forma y con los mismos dichos”.


Margarita Posada, autora de Sin título (1977):
“Sin palabras, se murió un gran escritor, además de comediante. No me gustabán sus poemas, pero era un verdadero Shakespearesito. Se quedan sus personajes para siempre.

Chespirito, como Elvis, está vivo”.




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Obras literarias representadas por Chespirito.

Las puertas de El Chavo.


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