Crónica de un concierto en el mar
Publicado: 13/01/2015
Por Diana Melo Espejo

Crónica de un concierto en el mar

El concierto ‘De Estambul a Nápoles’ organizado por la Fundación Puerto de Cartagena en el marco del Festival Internacional de Música, sorprendió por su buena logística y el talento de la Orquesta Sinfónica Joven.



A las 9:00 de la noche del pasado sábado salieron buses privados y carros particulares desde el tradicional teatro Adolfo Mejía, donde los amantes de la música clásica vieron –una vez más– una increíble presentación de la Mahler Chamber Orchestra y su prodigioso violinista Pekka Kuusisto de Finlandia.

El recorrido hacia el puerto de Cartagena era corto en distancia, pero la desafortunada combinación de las obras públicas y la temporada alta en el turismo, convirtió al tráfico cartagenero en el dolor de cabeza para los asistentes al Festival Internacional de Música Clásica. Por eso, la previsión de la mayoría de espectadores los ayudó a llegar puntualmente al concierto ‘De Estambul a Nápoles’, que inició a las 10:00 de la noche.

Sobriamente, el intérprete de flauta ney Kudsi Ergüner, inició su presentación con temas de Kudsi Ergüner y Tanburi Cemil Bey. Tras un solo, se unieron cuatro músicos más, con quienes conforma uno de los quintetos de música turca con mayor reconocimiento internacional.

Con el aforo completo, la brisa suave y un buen trabajo de luces y sonido, este primer fragmento de concierto se destacó por la tranquilidad de los músicos, quienes interpretaron con misticismo Mediterráneo, Hicaz sirto sultan y Çeçen Kizi. El público, en general, recibió bien su presentación y fue respetuoso, a excepción de los usuales habladores y el desafortunado asistente que con sus esporádicas palmas y zapateos interrumpía el espectáculo.

Mientras que fragatas, buques y cruceros complementaban el escenario, el quinteto de Kudsi Ergüner recibió al Ensamble Mediterráneo, un conjunto de músicos integrantes de bandas estables que se reúnen específicamente para espectáculos referidos a la cultura mediterránea.

En este fragmento del concierto resultó evidente que los integrantes del Ensamble Mediterráneo no sólo son músicos con disciplina artística, sino que son académicos especializados en la música de su región y les encanta interpretarla. La mayoría de los miembros disfrutaron de su presentación y su energía se contagió también entre los asistentes.

El tercer fragmento inició llamativamente con un gesto de la mano del trombonista Massimo Morganti, quien indicó a los técnicos que era hora de elevar los módulos que decoraban el escenario. Así, quedó al descubierto la Orquesta Sinfónica Joven de Cartagena, cuyos miembros ya estaban listos para interpretar la cumbia Macondo del compositor Luis Alberto Jerez, en su estreno oficial a nivel nacional.

El director de la orquesta, Juan Pablo Noreña, también se encargó de guiar a los músicos del Ensamble Mediterráneo, novatos en la interpretación de esta pieza más cercana al Caribe que a su propia región. El escenario se convirtió en un mapamundi y el talento tan distante geográfica y generacionalmente, se unió para honrar a Gabriel García Márquez.

El concierto finalizó tres piezas después, con los aplausos del público hacia la labor de la Orquesta Sinfónica Joven de Cartagena. Incluso, los ya curtidos músicos del Ensamble Mediterráneo rompieron el protocolo tan acostumbrado durante el festival, dieron la espalda a los asistentes y aplaudieron a los jóvenes talentos de la ciudad.


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