El teatro de la crisis
Publicado: 17/04/2015

El teatro de la crisis

La importancia de volver a ver al teatro como un destino cultural.

Ricardo Camacho ha sido, durante 40 años, uno de los defensores de una idea del teatro como un arte esencial más allá del espectáculo. Sus montajes de obras clásicas –de los griegos a Shakespeare o a los cuentistas rusos– además de su trabajo en colectivo junto a escritores como Piedad Bonnett, lo han hecho, sin duda, merecedor de un lugar central en la dramaturgia colombiana. El pasado 29 de marzo Camacho recibió un homenaje del Ministerio de Cultura en el Día Mundial del Teatro. Esta revista celebra que hombres como él, quien además de estar al frente del Teatro Libre ha dictado clases de Literatura durante tres décadas en la Universidad de los Andes, sean reconocidos públicamente. Pero también espera que ese homenaje recupere al teatro como un destino cultural que en nada se parece a la idea acartonada que ha querido venderse últimamente. El teatro es un arte que reúne muchos otros; que es capaz de decirnos quiénes somos como en un espejo en vivo y en directo, y que, de alguna manera, ha sido menospreciado. El teatro no comercial, aquel que se aprende leyendo, pensando, y después poniéndolo en escena, ha sido un legado de Camacho, quien desde sus días de estudiante de Filosofía en Los Andes entendió el valor de la cultura en un país como el nuestro. Y ese valor, ha dicho recientemente, también es el de entender que las crisis son importantes y necesarias para crecer.

 


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