De lo particular a lo infinito
Publicado: 29/05/2015
Por María Camila Pérez B.

De lo particular a lo infinito

El artista italiano Michelangelo Pistoletto, máximo exponente del Arte Povera (arte pobre), visitó la Biblioteca Luis Ángel Arango para hablar sobre su trayectoria y su más reciente proyecto: ‘El tercer paraíso’.

En la década de los cincuenta, Michelangelo Pistoletto descubrió la libertad. Mientras trabajaba en el estudio de su padre restaurando arte, el joven italiano comenzó a pintar autorretratos en una búsqueda de identidad que lo seguiría por muchos años. Jugando con la abstracción, que entraba en conflicto con su conocimiento del arte clásico, Pistoletto optó por retratarse de manera ambigua, fusionando su rostro con el fondo de la pintura. Más adelante, a medida que avanzaba su carrera, el artista empezó a hacer una distinción entre figura y fondo, con retratos más afines a la realidad en los que la figura humana adquirió mayor protagonismo.

Fue así como Pistoletto descubrió un elemento esencial que marcaría el resto de su creación artística: el espejo. En un principio, el italiano pintaba una capa de espesa pintura negra sobre el lienzo que, al secarse, brillaba y reflejaba lo que tuviera en frente. Sobre este fondo, Pistoletto pintaba sus retratos. "La tela se convirtió en espejo” afirma Pistoletto, “y nace así una triplicidad: yo como artista o espectador, mi reflejo y la imagen pintada.

Pistoletto visitó la BLAA el pasado 28 de mayo / Foto: Carlos Bernate.

En 1962, Pistoletto perfeccionó la técnica usando una lata de acero que reflejaba una imagen más nítida. De este modo, afirma Pistoletto, pararse frente a la obra significaba también pertenecer a ella, creando un vínculo personal entre obra y espectador. Además, según el artista, la técnica permitía la confluencia de dos tiempos: pasado y presente; mientras que tomar una fotografía o retratar a alguien implica una detención del tiempo y apunta hacia el pasado, la imagen reflejada en el espejo se encuentra en el ahora y cambia constantemente.

El interés de Pistoletto por los espejos surgió gracias a una necesidad de conocer la verdad sobe las cosas. “El espejo no puede mentir porque retrata las cosas como son, en el tiempo y en el espacio. Los espejos son, en esencia, la única y la máxima verdad”, afirma el italiano.    

En 1965, Pistoletto incursionó en el mundo de la escultura con la producción de Oggetti in meno (Objetos menores), su primera serie. En esta surgieron rasgos que, dos años más tarde, constituirían el movimiento artístico Arte Povera o “arte pobre”; un movimiento de crítica en el que artistas recurrían a materiales diferentes para producir arte, dándole un nuevo valor a los objetos. En 1967, por ejemplo, con su Venere degli stracci (Venus de los trapos), Pistoletto resaltaba la caducidad de la ropa y de la moda, contrastando el paso del tiempo con un pasado (la Venus) que permanece y continúa en el presente.


Venere degli stracci (1967).

La obra escultural de Pistoletto se reconoce también por la forma en la que involucra de manera constante al espectador. Por ejemplo, Quadro Da Pranzo (Cuadro para el almuerzo), perteneciente a su primera serie, invita al público a sentarse literalmente dentro del cuadro, convirtiéndose en el protagonista de la obra. En otra pieza, Mappamondo (Globo), el artista no solo involucra al espectador, sino también al ambiente, pues se trata de una bola de papel periódico empujada por las calles de Londres por el artista y los transeúntes que quisieran unirse. Esta conexión entre espectador y obra marcaría profundamente el resto de la carrera de Pistoletto.

En 1996, después de un largo período de inactividad, Pistoletto fundó la Cittadelarte (Ciudad del arte) en una fábrica abandonada a las afueras de Biella, su pueblo natal. Este proyecto, que continúa vigente, es un espacio de creación en el que se integran las distintas disciplinas artísticas entre sí, a modo de Gesamtkunstwerk u “obra de arte total”.


El tercer paraíso o Rebirth-day

En su más reciente trabajo, Pistoletto unió su interés matemático y conceptual con la responsabilidad y conciencia planetaria para rehacer el símbolo del infinito y darle un nuevo significado.

El infinito se representa matemáticamente a través de un símbolo similar a un ocho acostado. Utilizando este concepto, Pistoletto incluye un tercer círculo, como un paréntesis, que hace referencia a lo real y a todo lo que tiene finitud (como el amor, la amistad y la vida). Con esto en mente, Pistoletto creó el concepto de un “tercer paraíso”, en el que debían confluir el “primer paraíso” (lo integral con la naturaleza) y el “segundo paraíso” (lo artificial y científico) para crear un ambiente de cohesión y equilibrio: una trinámica o “dinámica del tres”. 


Rebirth-day nel tempo (2013) / Imagen tomada de Terzo Paradiso.       

La idea del Rebirth-day surgió el 21 de diciembre de 2012, día en el que el mundo se encontraba frenético por una profecía que predecía el supuesto fin de los tiempos. A través de iniciativas a nivel mundial, Pistoletto espera generar conciencia con respecto al daño que la sociedad ha infligido sobre el planeta.
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