‘Chronic’: mórbida y macabra
Publicado: 09/06/2016
Por Laura Martínez Duque

‘Chronic’: mórbida y macabra

Esta película protagonizada por Tim Roth obtuvo el premio al Mejor Guion en Cannes el año pasado y estuvo nominada a la Palma de Oro. El tercer largometraje del mexicano Michel Franco es una cruda mirada a la degeneración del cuerpo y el espíritu.

Mórbido, que padece enfermedad o la ocasiona. Macabro, que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que esta suele causar. Dos definiciones que condensan la experiencia de asistir a los 90 minutos de esta película en la que el espectador se ve involucrado en la enfermedad y en la muerte, con toda la fealdad y repulsión que puede causar.

Tim Roth interpreta a David, un enfermero profesional que cuida de pacientes terminales. La película presenta al protagonista asistiendo a los últimos días de hombres y mujeres. En el proceso, se descubre la tragedia personal de este hombre que parece encontrar el alivio en acompañar la muerte de otros.

La historia personal de David apenas se sugiere. Lo cierto es que él indujo la muerte de su propio hijo cuando este sufría de alguna penosa enfermedad terminal. Pero la película de Michel Franco no pretende generar ningún debate sobre la eutanasia y tampoco hay una mirada moralista o maniquea sobre la vida y la muerte. Chronic simplemente obliga al espectador a mirar, en silencio y durante una hora y media, cuerpos enfermos y agonizantes. Hombres y mujeres que sufren la degeneración de todas sus facultades físicas y espirituales.

David baña tiernamente a sus pacientes, durante varios minutos, enjabona y lava a estas personas que ya no pueden sostenerse en pie. Son escenas que determinan el vínculo que el protagonista establece con sus pacientes. Un vínculo que, por momentos, parece inapropiado a los ojos de los otros personajes, familiares de los pacientes, pero también para el espectador enfrentado a sus propios prejuicios y tabús.

En Chronic no hay música, ni movimientos de cámara que den algún respiro. Los únicos travellings siguen al protagonista mientras corre para hacer ejercicio, y tienen cierta cualidad inquietante que se confirma al final de la película. Franco no busca edulcorar nada y al contrario parece obstinado en hacer de cada detalle, estético y narrativo, un paso más hacia la crudeza. Así, logra esta película de una verosimilitud apabullante.

El director construye esta historia sobre la descomposición del cuerpo y sus efectos sobre el espíritu humano desde el lado de los enfermos pero también desde el punto de vista de quienes los rodean. Todo el espectro de actitudes y reacciones ante la enfermedad y la muerte entran en juego de tal modo que es inevitable imaginarse en una situación o en la otra. Ese es el efecto desolador de Chronic.


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