Los fundamentos de una película dramática
Publicado: 01/07/2016
Por Matilde Acevedo

Los fundamentos de una película dramática

La nueva película de Netflix, dirigida por Rob Burnett y protagonizada por Paul Rudd, Craig Roberts y Selena Gómez, desarrolla la relación entre un escritor en sus cuarenta en crisis y un joven cínico con discapacidad.

Dos hombres: el primero tiene problemas y contrata al segundo para que lo ayude a resolverlos. Sin embargo, el segundo hombre, quien guarda un pasado doloroso, termina favorecido por medio de su relación con el primer hombre, con quien forma un vínculo fuerte. No, no es Good Will Hunting, Scent of a Woman o Intouchables. Es la nueva película de Netflix, The Fundamentals of Caring.

A pesar de tener elementos cliché, estas películas, para muchos, son agradables porque siempre resultan alegres. Son un canto a la vida, finalmente. Por supuesto, unas están basadas en historias reales, otras tienen interpretaciones inigualables por parte de actores legendarios y algunas un tinte de comedia.

The Fundamentals of Caring se aproxima de manera un tanto más juvenil a la temática de esta estirpe de películas dramáticas. Esto, porque el protagonista, quien está en una silla de ruedas, no es un viejo, despiadado y sabio. Es un adolescente (bueno, tal vez algo despiadado) confinado a la seguridad de su casa y de su rutina. Malhumorado e ingeniosamente sarcástico, Trevor (Craig Roberts) intenta ahuyentar a su nuevo cuidador Ben (Paul Rudd).

Como buena película estereotípicamente dramática, Ben esconde un doloroso secreto: su pequeño hijo se murió. Desde entonces, su vida cambió. El incidente resultó en un divorcio, en su fin de carrera como escritor y en la inscripción de un curso de seis semanas para cuidar a gente inválida. Así, llega a la vida de Trevor, quien sufre de distrofia muscular de Duchenne. Sin embargo, como buen escritor estereotípico, Ben también es ingeniosamente sarcástico: no se come un solo chiste de Trevor. O, al menos, se los devuelve.

Luego de unos días de ardua convivencia entre los dos personajes, Ben se cansa de la rutina que sigue Trevor: desayunar waffles con salchicha a diario, ver televisión a la misma y exacta hora, salir todos los jueves de 2 a 4 al parque… Ben entonces le propone a Trevor salir de su casa, a ir al hoyo más profundo del mundo, un lugar que Trevor tiene marcado en su mapa, y a donde anhela ir por cómo suena de extraño y, según su juicio, bobo. La madre de Trevor, soltera desde que el padre de Trevor los abandonó, accede al viaje con condiciones muy minuciosas.

Entonces emprenden un road trip con vistas naturales, valles, montañas, cañones, hostales, Diners americanos y paraderos en la mitad de carreteras. Cuando, de repente, se topan con la también ruda y rebelde Dot (Selena Gómez), quien está en busca de transporte que la lleve a Denver. Los tres, más un acompañante que se suma más adelante, emprenden juntos un viaje en el que, como en toda buena road movie, no se trata tanto de los cambios en el paisaje, sino en los que ocurren dentro de los personajes. 

Este, tal vez, puede ser el papel más arriesgado que ha tomado Gómez, que tampoco es mucho decir. Su papel representa rebeldía, hostilidad y seducción. Es el típico rol de la adolescente femenina que carga con excesiva responsabilidad, que ha tenido que ver mucho del mundo a una edad muy temprana, que ha adoptado la actitud de ‘nada me importa’ y que, además, es físicamente atractiva. Es decir, una especie de Ángela Hayes (Mina Suvari) en American Beauty. Y, claro, es ella, llena de experiencia, quien presenta a personajes como Trevor al mundo real, quien tiene el porte suficiente para molestar al personaje por su incapacidad y al mismo tiempo seducirlo.

Hay un toque de amargura, pues durante toda la película –incluido el final– el espectador es consciente de que Trevor tendrá suerte si llega a los 30 años, de que Ben siempre tendrá que cargar con la pena de haber perdido a su hijo, de que lo más probable es que Trevor nunca reparará la relación con su padre y que luego del viaje al hoyo más profundo del mundo, Trevor volverá a su rutina estricta y resguardada. Tal vez eso sea lo más triste. Sin embargo, el propósito de la película no parece ser generar ansiedades existenciales. Es más bien un mensaje de que la vida es linda, a pesar de todo. Este listado de preocupaciones no juega un papel protagónico, pues The Fundamentals of Caring es, en general, una película sencillamente linda.


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