Plebiscito: la ventaja lingüística del 'sí'
Publicado: 08/08/2016
Por Ana Gutiérrez

Plebiscito: la ventaja lingüística del 'sí'

¿Qué impacto tiene el uso del idioma sobre el proceso de paz y su voto popular, que por estas fechas tiene polarizado al país? Le preguntamos a Hugo Hernán Ramírez, literato, filólogo con maestría en la lengua hispana y director del Departamento de Lenguas y Cultura de la Universidad de los Andes.

Desde un punto de vista lingüístico, ¿cómo ve las campañas de ‘si‘ y ‘no‘ del plebiscito?
Hay ventajas en lo tajante, como en el caso del ‘sí‘, pues ahí no existen matices. En su columna en El Tiempo, Laura Gil se "declaró a favor del sí a secas, sin dudas y sin calificaciones". Ese es un "sí" sin duda. En cambio decir "no", escuchando el planteamiento de la campaña, supone matices: "Yo voto no porque sí quiero paz, pero sin impunidad" o "Yo voto no porque ¡sí quiero la paz!" y similar.

Es un poco un trabalenguas para confundir diría yo. Esos matices tienden a enredar a las personas, como se vio en el Brexit: los que votaban "no" no tenían claro qué implicaba y no estaban unidos. Votaban "no, porque quiero x". Los que sí lo tienen claro son los políticos y los publicistas de ambos lados. Saben que esas discusiones desgatan a la opinión pública, y responden ya a cuestiones políticas de los que un filólogo no tiene que ocuparse.

¿Qué efecto tiene esa polarización del lenguaje?
El lenguaje no se polariza, es el uso de la lengua. El lenguaje es la capacidad humana de comunicar, la lengua es lo que está en juego acá. Cuando el uso de una lengua se vuelve tan polarizado, crea más diferencias: no tiende a comunicar, a unir o a crear consenso, sino sirve para dividir. Las palabras también tienen un peso simbólico, valor simbólico, que en la lingüística se tiene en cuenta.

Entonces, ¿la campaña ‘sí‘ tiene una ventaja?
Son falsas oposiciones, porque los que dicen ‘no‘ quieren la paz, lo mismo de los que dicen ‘sí‘. Que lo que no quieren es impunidad, pero lo que en realidad quieren es alargar un proceso. Ha habido otras campañas, me sorprende que nadie haya hablado del caso del plebiscito que se dio en Chile de 1988, para decidir si Augusto Pinochet seguía o no en el poder. En ese caso fue un ‘no‘ contundente, que ganó, y el ‘sí‘ era el que planteaba las dudas.

Cuando la pregunta por ejemplo es tan compleja o supone tantas posibilidades de respuesta se tiende a caer el plebiscito, la gente literalmente se confunde cuando hay muchas variantes y alternas. Es un uso muy bueno y eficiente de la lengua poner una alternativa que sea clara y tajante.


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