Una noche de jazz sureño con el Marcus Roberts Trio
Publicado: 15/09/2016
Por Ana Gutiérrez

Una noche de jazz sureño con el Marcus Roberts Trio

La agrupación movió al Teatro Libre de Chapinero al son de Nat King Cole, Duke Ellington y George Gershwin.

El agua recubrió a Bogotá durante las 24 horas del 15 de septiembre. Pero dentro del Teatro Libre de Chapinero, a partir de las ocho de la noche, se vivió una cálida noche al son de una agrupación magistral. El Marcus Roberts Trio trajo consigo, desde el sur de Estados Unidos, los ritmos del mejor jazz de ese país. La selección incluyó música de Nat King Cole, Cole Porter, Duke Ellington, Thelonious Monk, George Gershwin y John Coltrane, obras originales de la banda y piezas clásicas.  

A primera vista, Marcus Roberts invita comparaciones con Ray Charles. Ambos son músicos afroamericanos del sur (Charles de Georgia y Roberts de Florida), ambos se quedaron ciegos de niños y ambos asistieron al ‘Florida School for the Deaf and the Blind’, en la ciudad de St. Augustine. Pero Roberts, criado por una madre que cantaba música góspel, rápidamente superó la comparación en la mente de los espectadores. Es un artista de gran mérito y presencia sobre el escenario. Tiene una voz dulce y alta, con la que informó al público que había disfrutado de una “comida verdaderamente colombiana”, y sobre un piano Steinway negro movía sus manos rápidas y agraciadas.

En su trío, el piano, el bajo y la percusión se destacan por igual, algo raro en las agrupaciones de jazz. Lo acompañan en la propuesta Rodney Jordan en el bajo y Jason Marsalis en la batería. El contraste entre los dos artistas hacía sonreír a los asistentes: Jordan vestido de beige y moviendo su cuerpo con la música mientras que Marsalis, de negro, se sentaba impávido mientras su batería producía ritmos extáticos. Entre los tres excelentes músicos, sin duda fue Marsalis el que más se destacó.

Cuando tocaban, en la música se notaban los años de trabajo cercano, la comodidad. Roberts comenzó a tocar piano a los 5 años, ya ciego, y a los 21 tocaba en la agrupación de Wynton Marsalis, otro miembro de “la primera familia de jazz de Nueva Orleans”. Seis años después, Roberts organizó su propia banda.

Los tres músicos tocaron con gran alegría en la capital colombiana, acompañados de un excelente trabajo de luces que recordaba al caluroso sur donde crecieron. Con una sonrisa, se despidieron, pero la ovación del público los hizo regresar para tocar una última canción. Cuando acabó, dieron una venia y Roberts salió de la misma manera que la primera vez, con una mano firmemente agarrada del brazo de su compañero, Jason Marsalis.


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