Mercurio contra el dinosaurio: una columna de Nicolás Morales
Publicado: 24/07/2018
Por Nicolás Morales

Mercurio contra el dinosaurio: una columna de Nicolás Morales

Nuestro columnista Nicolás Morales comenta lo que percibió sobre el Mundial de Rusia 2018; entre otras, que con su cubrimiento los "medios tradicionales demostraron una vez más que están congelados en el pasado".

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Hace dos semanas se terminó el Mundial de Fútbol 2018. Fue un torneo moderno y con bonitos momentos pero me temo que la modernidad se quedó allí; a pesar de que el juego dio pasos hacia adelante, la forma en que la mayoría en Colombia lo pudo seguir siguió en el cretáceo: nuestros medios tradicionales demostraron una vez más que están congelados en el pasado o atrapados en la brea de la mediocridad. Así es que me di a la tarea de contemplar este paisaje mesozoico para tratar de entenderlo y compilar un bestiario antediluviano.

Evolucionen, por favor. Sabemos que el cubrimiento deportivo en televisión vino de la radio, pero los años setenta ya están bastante lejos. Es desesperante que siga primando el estilo narrativo de los grandes relatores radiales en los representantes mediocres y desorientados que abundan en los canales privados. Y no me voy a ensañar con el pobre tipo que se desgasta escupiendo dramáticamente frases a medio hacer a toda velocidad, incluso para describir jugadas sin trascendencia, o el que casi pierde la mitad de sus neuronas diferenciando a Suiza de Suecia, para descerebrarse cuando jugaron suicos contra suezos, no. En realidad, los narradores siguen un estilo que pudo funcionar en los años noventa, pero el ritmo del juego se ha acelerado tanto que ya es obsoleto, deben adaptarse. Me refiero a los tiranosaurios del comentario fácil: a los analistas. Los hay de los que tratan de lucir como genios al volver a contar lo que ya es evidente (es televisión, un medio visual, lo pudimos ver con claridad) con una oración cantinflesca o una máxima rebuscada que no va al caso o se contradice. Los hay de los que no pueden disimular su odio por el seleccionador de turno e invitan a algún esbirro extranjero para dar rienda suelta a su virulencia a través de palabras rimbombantes. También están los reyes del comentario redundante que son contratados para decir obviedades de un deporte del que saben muy poco y terminan pontificando sobre temas de los que saben aún menos (como un proceso de paz, por ejemplo). Sé que no es labor imposible; basta ver el trabajo que hacen comentaristas como Juan Pablo Varsky en DirecTV: ideas claras, capital cultural, referencias interesantes y dominio del lenguaje. No es más. Y se los suplico: no más entrevistas insulsas a hinchas que merodean el estadio para pedirles que hagan el ridículo con algún canto destemplado.

El meteorito que viene: es preferible que paguen por los derechos de transmisión de todos los partidos y dejen a más de la mitad de los patos en Colombia. Ya que es evidente que pagan los derechos entre los dos, hagan la tarea bien hecha. ¿Por qué Telemundo y Latina (Perú) sí pudieron adquirir las licencias completas para sus territorios? Dejamos de ver partidos realmente buenos a cambio de El Chavo mientras que los remotos para los noticieros eran un refrito de notas poco interesantes y que no agregaron ningún valor.

Que se extingan los machos alfa. Es insultante que las mujeres sigan siendo figuras decorativas o accesorios en una transmisión; no pueden seguir siendo relegadas a leer titulares y estadísticas mientras los comentaristas estrella nos torturan con sus babosadas tradicionales. Conozco mujeres que pueden darle clase de táctica y estrategia al que tengan por delante y que con su óptica aportarían una perspectiva fresca e interesante a un público que está aburrido de los especímenes del Cuaternario y sus lugares comunes. Ahí están los ejemplos de Claudia Neumann, analista de primera línea para la televisión alemana y de Georgina Sandoval, la mejor periodista deportiva en ESPN.

El mundo ya no es la Pangea. Muchas personas reemplazaron la cobertura tradicional de los medios tradicionales nacionales por físico hastío. Huyeron de las obviedades y la mala sangre siguiendo el análisis de expertos y estadísticos serios como MisterChip en Twitter. Personalmente encontramos muy interesante el cambio en El alargue con la participación de Santiago Rivas y el trabajo de Alejandro Pino con sus publicaciones en Instagram y Twitter.

El fútbol es un deporte apasionante y sugestivo: la simplicidad de su estructura permite innovar y hacer experimentos multi y transmediales sensacionales; no saben lo que nos divertimos con las columnas de Caparrós y Salcedo Ramos en el correo diario de The New York Times en español o con los artículos del boletín especial de The Washington Post que mezclaron fútbol y geopolítica. Es uno de los espacios más democráticos y de mayor movilidad social que debe ser analizado desde perspectivas modernas y progresistas. Es una pena que lo sigan cubriendo con mentalidad del Neolítico. Y gracias a Rafael Nieto por tantas ideas.

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