“Celebraciones”, la primera novela de Leonardo Gil Gómez
Publicado: 28/01/2019
Por Felipe Sánchez Villarreal

“Celebraciones”, la primera novela de Leonardo Gil Gómez

"Frente a la impotencia del sistema de complicidades que se cierne para bloquear el anhelo de justicia y el duelo de las familias de los desaparecidos, 'Celebraciones' elogia la persistencia trágica del amor fraternal". Un comentario de la primera novela del escritor bogotano, publicada por Himpar Editores.

Este artículo forma parte de la edición 159 de ARCADIA. Haga clic aquí para leer todo el contenido de la revista.

La justicia del espectro

"A vivir, por definición, no se aprende. No por uno mismo, de la vida por obra de la vida. Solamente del otro y por obra de la muerte”. En lo que conjuran los espectros, todos esos “otros al borde de la vida” que se hacen presentes en nosotros –dice Jacques Derrida en su introducción a Espectros de Marx–, palpita la posibilidad de la justicia. No de una reparación inmediata, sino de una justicia por venir: una demanda desde el otro lado de la vida que, al final, asedia para restituir la vida misma. En la literatura, la cara más radical de esta demanda es el fantasma del padre de Hamlet, quien exige al príncipe que cobre venganza. Para hacer justicia, el hijo debe cumplir la promesa de asesinar al asesino de su padre, en una sucesión dramática que solo termina acentuando su tragedia.

Aunque vinculantes, no todas las demandas de justicia de los espectros son tan categóricas como la que imaginó Shakespeare. En Celebraciones (Himpar Editores, 2018), la primera novela del escritor bogotano Leonardo Gil Gómez, la prolongada ausencia de un hermano instala en el protagonista esa obligante inquietud. Como un susurro vivo, el narrador espectral, Andrés Castillo –de quien, se sabrá luego, fue víctima de una ejecución extrajudicial en la Colombia de 2009 y está enterrado en el municipio de Brisas, en los Llanos Orientales–, le habla a su hermano Guillermo, lo acompaña y hurga dentro de él para pedirle que lo encuentre. Pero a diferencia del fantasma del padre de Hamlet, la de Andrés no es una petición de venganza, sino una súplica por la prevalencia de su memoria desde el más humano de los anhelos: que sus restos regresen a casa, que su vida pueda ser llorada.

Le puede interesar: Los Guáimaros y El Tapón. La masacre invisible

La acción, toda referida de boca del muerto, se abre y cierra en la fosa donde han desechado su cuerpo. Empieza con la última palada de su entierro y termina con la exhumación que persigue cumplir la promesa de justicia por su asesinato. En un guiño a Juan Rulfo que Gil Gómez anuncia desde el epígrafe, Guillermo debe entonces replicar el viaje espectral de Juan Preciado a Comala en Pedro Páramo en busca del cuerpo de su hermano. Solo que aquí ese Llano son los Llanos Orientales, que van tomando forma en la carretera entre Bogotá y Brisas, el pueblo donde fueron “dados de baja” cinco supuestos guerrilleros.

El viaje de Guillermo es también un viaje narrativo. Lo que comienza en el registro de la novela urbana, donde Bogotá suena a La Etnnia y a revendedores de películas piratas, se va fundiendo en la flota y los retenes de esa carretera hacia una lengua en la que las violencias llegan al son de Los Tigres del Norte y con el tajo de las furtivas estructuras represivas que van intentando amedrentar la búsqueda. Así, con esa lengua cruda, dolorosa y fantasmagórica, Gil Gómez narra un caso que podría ser el de cualquiera de los 19 jóvenes “falsos positivos” de Soacha y Ciudad Bolívar cuyos cuerpos fueron hallados en Ocaña, para decir que se puede restituir la vida de los que quedan desde la conjura implacable de los muertos.

Frente a la impotencia del sistema de complicidades que se cierne para bloquear el anhelo de justicia y el duelo de las familias de los desaparecidos, Celebraciones elogia la persistencia trágica del amor fraternal, algo que en la historia de la violencia de Colombia hemos aprendido por las demandas de los muertos al otro lado de la tumba: a buscarlos incesantemente hasta poderlos llorar; hasta restituir, con el cuerpo apaleado por la búsqueda, nuestra propia vida.

Celebraciones

Leonardo Gil Gómez

Himpar Editores | 145 páginas


REVISTAARCADIA.COM COPYRIGHT©2019 PUBLICACIONES SEMANA S.A.
Todos las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de PUBLICACIONES SEMANA S.A. Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.