Jean-Baptiste del Amo: vivir de la muerte
Publicado: 15/04/2019
Por Simón Ganitsky*

Jean-Baptiste del Amo: vivir de la muerte

‘Reino animal’, la nueva novela del escritor francés, cuenta la historia de una granja porcina que se convierte en un matadero industrial, y de la familia que trabaja y vive en ella mientras los cerdos mueren por montones.

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Una mujer embarazada cuida, en una pocilga, a una cerda a punto de parir. De repente, la mujer tiene un aborto y abandona al feto muerto, mientras la cerda también entra en trabajo de parto y da vueltas, desesperada. La mujer sale de la pocilga y va al pueblo cercano a su granja. Vuelve al rato para ver que la cerda se ha comido al feto y a sus propias crías.

Esta es una de las escenas que abren Reino animal, la nueva novela del escritor francés de origen español Jean-Baptiste Del Amo (Toulouse, 1981). Esta obra cuenta ochenta años de historia de una granja porcina que se convierte en un matadero industrial en la segunda mitad del siglo XX, y de la familia que trabaja y vive en ella mientras los cerdos mueren por montones. Como señala la escena descrita, la obra de Del Amo es un relato crudo, ya ensordecedor, ya liberadoramente poético, de la vida del cuerpo tanto humano como animal. Justamente, esta novela de 2016 afirma repetitivamente que, si hablamos del cuerpo, de la conciencia y de la vida, lo humano y lo animal no se distinguen tanto como creemos. Con los colores y la brutalidad del fango, del hacinamiento, de la guerra, del hambre, de la enfermedad, de la digestión y de la descomposición, Del Amo enmarca la vida y la tradición de una familia miserable que vive de la muerte.

La obra de Del Amo habla también sobre la tradición y la herencia: la familia de la granja mantiene los muebles, las rutinas, la infelicidad y el oficio de las generaciones pasadas sin cambios, mientras el sacrificio de los cerdos se tecnifica, se agiliza y se industrializa. Precisamente, una novela anterior de Del Amo, La sal (2010), es la historia de un día en la vida de una familia de pescadores que, como nos enteramos al atender al flujo de conciencia de los personajes, ha mantenido, a través del tiempo, la tradición y la herencia de oprimir a las mujeres de la familia.

Naturalmente, al tratar en sus obras la tradición, la herencia y los procesos corporales, humanos y animales, Del Amo también tematiza el tiempo, su movimiento y su quietud. Quizás por eso extensas partes de su obra están narradas en presente, al estilo de un sueño o de una serie de imágenes mentales, detenidas en el tiempo, que a la vez dan indicios de su transcurrir. Sus descripciones son precisas, detalladas, sórdidas e inesperadamente bellas. Del Amo ha confesado que se rodea de fotografías cuando escribe, y que el paradójico objetivo de sus obras es fijar “una imagen del tiempo que pasa y se lleva la vida”.

La narrativa de este joven novelista pretende, por tanto, construir una sucesión de imágenes mentales que, a la vez que dan cuenta del paso del tiempo, representan la estructura de la conciencia. En las imágenes mentales que Del Amo consigna en sus obras –y esto es muy interesante–, el protagonista principal es siempre el cuerpo; el cuerpo en descomposición, el cuerpo que come, el cuerpo que defeca, el cuerpo que expulsa otro cuerpo, el cuerpo animal, humano, animal, sin distinciones claras.

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Además de Reino animal y La sal, Del Amo ha escrito otras dos novelas (Una educación libertina, de 2008, y Pornographia, de 2013) y una serie de relatos cortos. Su obra lo ha hecho acreedor del Premio al Joven Escritor de Lengua Francesa, el Premio Fénéon y el Premio Goncourt. Tuvo un breve periodo como estudiante universitario de Literatura, pero, según afirma él mismo, su verdadera formación ocurrió cuando trabajó como voluntario en una organización de lucha contra el VIH en África. De esa experiencia obtuvo la inspiración y la obsesión que ha perseguido desde entonces en su obra.

No es gratuito que en su última novela describa la vida de unos animales de granja con detalles precisos, atentos y descarnados. Desde 2016, Del Amo ha trabajado, precisamente, con L214, una organización francesa de defensa de los animales y de fomento del veganismo, sobre la que publicó un reportaje en 2017. Esto indica que el interés estético, presente en su nuevo libro, por las imágenes del sufrimiento de los animales, por la expresión de su conciencia y de sus deseos, es también un interés ético. Las descripciones exhaustivas de sus novelas, el detalle de las imágenes mentales que fija y la sordidez inclemente de su narrativa nacen de la compasión, de la conciencia del sufrimiento del otro y de la preocupación auténtica por él.

Leer y oír a Del Amo ofrece la oportunidad de atender, de primera mano, las preocupaciones éticas, de las que nace la preocupación estética por la construcción de la identidad, por los procesos, el funcionamiento, la descomposición y el movimiento del cuerpo, y por los múltiples puntos de contacto entre lo humano y lo animal. Encontrar, detrás de la violencia de su narrativa y de sus ensordecedoras y desesperanzadoras descripciones, la compasión y la misericordia hace que la lectura de su obra sea refrescante e iluminadora, pues nos enseña que, para retratar lo más horrible y lo más violento, es necesario un interés genuino y compasivo por la condición del otro.

* Filósofo y profesor

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