Una historia de reinvenciones
Publicado: 11/06/2019
Por Tania Tapia Jáuregui*

Una historia de reinvenciones

Durante sus 48 años de existencia, la Cinemateca ha sido un bastión del cine nacional. Su reciente transformación y su nueva sede reflejan la voluntad de cambio e incidencia que la caracterizan desde que nació. | Una obra de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Este contenido institucional surge de una alianza entre ARCADIA y la Alcaldía Mayor de Bogotá

En la década de los setenta, Jairo Pinilla produjo sus primeros documentales y su primera película de ficción, Funeral siniestro. En 1972, Marta Rodríguez y Jorge Silva estrenan Chircales, un documental que retrata la pobreza en el país y que es la primera película colombiana en festivales internacionales. Unos años después, en 1978, Carlos Mayolo y Luis Ospina responden con sátira a las obras que llamaron “pornomiseria” con una de sus primeras creaciones, Agarrando pueblo. Mientras que todo esto se cocina, surge en Bogotá la Cinemateca Distrital, una de las instituciones más antiguas dedicadas al cine en el país y uno de sus refugios más importantes.

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Su nacimiento se da formalmente el 11 de abril de 1971, cuando la alcaldía de Carlos Albán Holguín aprueba su creación por decreto. Pero la decisión resulta de la pujanza de Isadora de Norden, su primera directora, y su esposo Francisco Norden, así como de figuras del sector como Hernando Salcedo Silva –uno de los fundadores de la Cinemateca Colombiana, creada en 1957– y Hernando Martínez Pardo –autor de Historia del cine colombiano–.

Seis meses después de su creación, la Cinemateca organiza su primera muestra de cine, y durante su primer año, tiene una programación que es ejemplo de la diversidad del cine de la época: maestros del cine clásico francés, la edad de oro de la comedia americana, expresionismo alemán, documentales y la obra de Charles Chaplin, entre otros.

Pronto, desde la sala Oriol Rangel del Planetario, donde funciona durante los primeros cinco años, la Cinemateca asume un rol determinante en el panorama cultural. En 1973 lleva a cabo la retrospectiva Cine colombiano 1950-1973. Es la primera vez que se hace un ejercicio de memoria cinematográfica en el país. Según el crítico Pedro Adrián Zuluaga, la muestra es el detonante para empezar a escribir la historia del cine en Colombia. “El primer texto de ambición historiográfica sobre nuestro cine es ‘Secuencia crítica del cine colombiano’, escrito por Carlos Mayolo y Ramiro Arbeláez para el número uno de la revista caleña Ojo al cine, dirigida por Andrés Caicedo”, sostiene Zuluaga en una nota en ARCADIA.

Retrospectiva ‘Cine colombiano 1950-1973‘

En 1976, tras una adaptación del vestíbulo del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, la Cinemateca se muda a la carrera Séptima con calle 22, su centro de operaciones por más de cuarenta años. Hasta hoy, las actividades de la institución han seguido el modelo de la Cinemateca Francesa, inspiradora de su concepción. El objetivo es ser un espacio no solo de exhibición, sino también de preservación; una fuente de estímulos para creadores y un centro de investigación.Como fruto de esa labor se da la primera compilación de textos de crítica de cine (Crónicas de cine, 1974); la construcción de su biblioteca especializada en material audiovisual en 1981; la creación, en 1994, del programa de estímulos que premió, entre otros, a Jorge Navas por Alguien mató algo (1998) y a Simón Mesa por Leidi (2013); y también la publicación, en 1977, de la revista Cinemateca y de los Cuadernos de cine colombiano en 1981, que permanecen hasta hoy un documento clave para la investigación. Durante sus 48 años de existencia, la Cinemateca ha sido un bastión del cine nacional. Su reciente transformación y su nueva sede reflejan la voluntad de cambio e incidencia que la caracterizan desde que nació.

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La intención de abarcar y respaldar el cine nacional desde varios frentes ha sido una constante de la Cinemateca, pero no la única. Sus directivas siempre han sido conscientes de la necesidad de reinventarse a través de nuevos proyectos y espacios. “Tras una etapa de renovación y replanteamiento de sus funciones, la Cinemateca abre sus puertas a esta nueva era”, dice un texto de la institución de 1990. El ánimo de renovación se refleja en asuntos que van desde cambiar la silletería y los equipos de proyección hasta la creación de espacios de debate como el Encuentro Distrital Audiovisual (2006) o la implementación de Pelis por Bogotá, programa que desde 2017 garantiza el acceso de todos los ciudadanos a la experiencia del cine circulando películas por las diferentes localidades.

“La realidad de la Cinemateca siempre ha tenido que ver con la realidad del cine colombiano”, dice Julián David Correa, director de Cinematografía del Ministerio de Cultura. “Ambos han pasado por distintos momentos de reinvención, y la Cinemateca ha reflejado el desarrollo del cine en el país y en los momentos en que se creía que finalmente iba a haber cine colombiano”.

Los esfuerzos colectivos de veinte años llevan a la Ley de Cine y Proimágenes y hacen posible el crecimiento de la creación audiovisual y el fortalecimiento de la industria. También juegan un papel la comunidad de cinéfilos y realizadores, quienes han formado parte del proyecto Cinemateca en sus diferentes momentos.

Ahora, con su nueva sede, la Cinemateca da un salto tan grande como ese que la vio surgir hace 48 años; una gran noticia para el sector y para la ciudad que vio pasar por su sala de la séptima a realizadores como Abbas Kiarostami y disfrutar franjas como la de la hora del almuerzo en los años noventa, los ciclos de terror de los viernes a medianoche y otros icónicos como el Ciclo Rosa de cine LGBTI y la Cita con el Cine Latinoamericano (Cicla).

A partir de ahora este equipamiento cultural propiciará el encuentro de profesionales con estudiantes, de técnicos con personas empíricas, de la industria con lo alternativo, de las disciplinas con las narrativas. Desde su misma arquitectura, la nueva Cinemateca invita a públicos de todas las edades y nivel de conocimiento a encontrarse con la experiencia de lo audiovisual en pleno centro de Bogotá.

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* Periodista y cinéfila. Ha trabajado como redactora de VICE y ¡Pacifista!.

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