"Vale ritualizar nuestro duelo colectivamente, convertirlo en algo liberador"
Publicado: 29/08/2019
Por Alejandro Pérez Echeverry

"Vale ritualizar nuestro duelo colectivamente, convertirlo en algo liberador"

ARCADIA habló con la directora brasileña Beatriz Seigner sobre ‘Los silencios’, una película aplaudida en Cannes que sigue a las víctimas desplazadas y a sus muertos desde una perspectiva poco explorada, muy sentida, y de mujer.

En varios pasajes de Los silencios se escuchan reportes noticiosos sobre un proceso de paz entre el Gobierno y las Farc encaminado a cambiar una cruel realidad: la guerra que por décadas condenó a los hijos de los menos favorecidos a matarse entre sí. Luego de la firma de ese acuerdo, surgió la esperanza, pero una implementación entorpecida por un gobierno escéptico y la decisión de un puñado de insensatos de regresar a las armas dejan al país a las puertas, una vez más, de un conflicto que parece irremediable.

Aún así, se puede ver el dolor bajo un prisma de esperanza. A su manera, eso hace Los silencios. Una coproducción entre Colombia, Brasil y Francia, la segunda película de Beatriz Seigner recibió una emotiva recepción en la Quincena de Realizadores del Festival de Cine de Cannes (2018). Por lo que suscita en el público, provocado por el tema y la sensibilidad que maneja, también ha participado en más de 30 festivales en el mundo. 

Y ahora que la cinta se estrena en Colombia, ARCADIA habló con la brasileña sobre las escogencias que tomó en su retrato fílmico de temas dolorosos como el de seguir la vida cargando a cuestas la pérdida humana en un conflicto armado, la memoria, la vida y la muerte, y todo lo que está en el medio. Esto dijo.

La historia se cuenta desde el punto de vista de mujeres, con Amparo, la joven Nuria, y personajes entrañables como la tía-abuela. ¿Supo desde el comienzo que las mujeres llevarían la historia?

Sí, siempre fue mi punto de vista. Por ser mujer me interesa mucho la mirada de las mujeres en estas situaciones difíciles del conflicto. La maternidad, el duelo, y todas estas situaciones de migración, temas que poco veo retratados con la dignidad que merecen en el cine. 

El proceso de escritura del guión es siempre muy orgánico, pero creo que siempre estos personajes estuvieron fuertes y presentes y, claro, en este proceso describir el guión yo tuve un hijo también, y ese factor me cambió mucho la mirada para la representación de la madre. Volverse madre es también comprender los sobrepesos, los miedos y el fracaso y la tentativa de tener control sobre la vida del hijo. También es entender todo lo que hacen en situaciones de vulnerabilidad para darle una infancia digna a sus hijos y me interesaba mucho tratar esto. No sé cómo hacen estas madre para salir adelante cuando pierden a un hijo.

 El personaje de la tía y abuela es muy importante porque siempre tenemos otras mujeres que nos ayudan muchísimo, como una red de solidaridad de mujeres, abuelas, tías y vecinas que se forma. Las mujeres tienen que contar las unas con las otras para salir adelante, protegerse, cuidar de la infancia y tener trabajo. Entonces, de cierta manera he querido -no sé si de manera consciente o inconsciente- mostrar estas redes de solidaridad de distintas generaciones.

Cuéntenos de la reacción que generó el filme en el ‘Director‘s Fortnight’ de Cannes en 2018 y en otros escenarios...

La película fue muy bien recibida. La gente estaba llorando y no paraba de aplaudir. Todos estábamos muy emocionados. Unas de las cosas más lindas que escuché fue de una refugiada de la guerra de Sarajevo que, muy tocada con la película, me dijo: "Gracias, porque ahora me dejaste en paz con mi muertos. Soy refugiada de la guerra y llevo mis fantasmas, mis muertos a donde voy, no los había dejado ir". Para mí fue fuerte, no imaginaba que un conflicto tan latinoamericano, pudiera tocar tan profundamente migrantes, refugiados de conflictos de todas partes del mundo.

La película fue elegida para participar en festivales de todo el mundo y también distribuida comercialmente en Chile, México, Estocolmo, Alemania, Francia, Brasil, y muchas más. Entonces esta es una plataforma muy importante para la asistencia del cine, para que la película encuentre corazones en todas las partes del mundo.

Después de Cannes, ganamos premios también.  En San Sebastian ganamos el premio de la Cooperación Española, ganamos mejor dirección en Cartagena y Brasilia. El festival de Habana a mejor contribución artística de ópera prima, ganamos también una mención honorífica de la Unesco.Y en el Lincoln Center, en Estados Unidos, fue considerado una de las mejores películas del año. Se ha visto en muchos lados y esto me alegra muchísimo.  porque trata un tema importante: la reconciliación que es el perdón, que honrar a nuestros ancestros, a nuestros muertos y no pasar por delante la guerra.

Lo sobrenatural se mezcla con lo natural, como un mensajero de dolor y memoria. ¿Lo lee usted así?  

Sí, exactamente, creo que es una de las cosas más originales de esta película. Esta cosmología de la Amazonia, en la que los espíritus pueden convivir con la gente de una manera pacífica. Normalmente, el cine retrata a los muertos como zombies, con cicatrices, produciendo miedo o con cosas aterradoras. En nuestro caso, quise tratar de hacerlo como

los indígenas, que conviven con sus ancestros. Una manera de cuidado, amor, de relación y de presencia. Y creo que esto retrata mucho de la cosmología de la Amazonía y conecta también con creencias de partes como Asia y África. Por eso conecta con pueblos distintos y lejanos. Estética y visualmente, utilicé los colores neón para mostrar esto. Cuando hacen rituales ahí en la Amazonía dicen que ven los espíritus de la naturaleza y de los ancestrales con estos colores. Cuando aprendí esto de la cultura local, hice del color en la película algo cada vez más presente. 

Háblenos del lugar, esa isla en esa triple frontera, ¿por qué era importante situar ahí su historia?

Sí, es un lugar muy especial, mezcla fronteras de países, culturas, lenguas, vivos, muertos. Es una isla ubicada justamente ahí, entre tres países; todos sus habitantes son inmigrantes que viven ahí por su voluntad, no por haber nacido ahí. Entonces luchan por su derecho de permanecer en esta isla que surgió hace unos 20, 30 años. Cuando la encontré volví al guion para incluir a la población local interpretándose a sí misma, al presidente de la isla, la abuelita, la gente que está ahí y que tiene su organización. Permite mostrar, además de la parte de los espíritus, la parte concreta, material, política de esta ubicación. Entonces, es una locación muy importante, muy especial, que se queda cuatro meses debajo del agua, ocho meses arriba del agua y está entre mundos.

El niño, Fabio, parece vivir las contradicciones entre familia y entorno, obsesionado con la plata y las arma. Cuéntenos sobre él.

Fabio está ahí con su mamá en un nuevo lugar y ve que ella aún está cautiva por el mundo de los muertos. La desafía para que lo mire, para llamarle la atención, para llamarle a la vida práctica, para que mire a los vivos. Tiene un papel fundamental en la trayectoria de esta mamá. Empiezan como distanciados, la mamá carga la niña físicamente para todo lado. Pero poco a poco se distancia, contrario a lo que pasa con Fabio, pues poco a poco se acercan, hasta abrazarse.

Creo que cuando uno pierde a un hijo, pierde las ganas de vivir, pero si tiene otro hijo, de una cierta manera tiene que hacer las cosas prácticas como conseguir trabajo, conseguir escuela, conseguir casa, conseguir lo necesario para hacer posible la vida.

Es muy importante esto de la maternidad. Por más que quiere darle una infancia digna a su hijo, y le cuida y hace todo lo que puede para que vaya a la escuela y estudie, el contexto la supera. Su trabajo es ingrato. Es frustrante muchas veces ser mamá, en cualquier parte, pero especialmente en una situación de conflicto o del vulnerabilidad, porque uno necesita de toda una comunidad para educar un hijo. A veces la mamá no es suficiente. Ella intenta todo para sacar adelante a su hijo, para que no caiga en armas o siga este camino de la violencia, lo quiere vivo, pero el entorno no ayuda. Y él, a sus 8 años, desafía la autoridad para lidiar con el duelo. Quiere ser como el papá, utiliza las cosas del papá, para ser el hombre de la casa y tener su independencia financiera siendo muy niño. El actor es Adolfo, un niño genial, peruano, un actor natural, muy inteligente, que negoció con nosotros para no perder clases de matemáticas, porque le gusta mucho estudiar.

Un fantasma dialoga, otro anda en silencio, ¿qué muestra esa diferencia?

Los fantasmas son representaciones del duelo de la mamá y ella está lo vive de diferente manera con cada persona que ha perdido. La niña evoca esas memorias del cuidado, del baño, de cómo hacerle la ropa para la escuela, así la lleva consigo. El papá, claro, lo vive desde el amor pero también desde un conflicto, la rabia que siente por no haber salido de esta zona peligrosa cuando ella sintió que era necesario.

“No imaginaba que un conflicto tan latinoamericano pudiera tocar profundamente migrantes, refugiados de conflictos de todas partes del mundo", Beatriz Seigner.

El cierre presenta este poético adiós a los seres queridos, una poética ceremonia en el río, donde también comienza la cinta. ¿Qué es el río?

El río es un elemento de pasaje entre dos mundos, también un elemento intermediario y femenino entre lo material y el aire. El agua refleja todo lo que está arriba y abajo, tiene muchas simbologías.

Es un elemento super importante en esta película, es materia de vida. La película empieza en el río, con ellos llegando, pero nos vemos sus caras. Al final sí vemos la cara de todos que están pasando juntos por este duelo colectivo y, de cierta manera, exorcizando las luchas que tienen por la tierra. Y cantan esa música cuando una persona pasa a otra fase de vida, es como una música de renacimiento. Cuando conseguimos ritualizar nuestro duelo colectivamente, conseguimos potencializar este momento y convertirlo en algo liberador y creativo de una cierta manera. Ese ritual final que une agua y fuego al mismo tiempo, es ese momento de potencia colectiva en el duelo. 

"Y cantan esa música cuando una persona pasa a otra fase de vida, es como una música de renacimiento", Beatriz Seigner.

Ya había trabajado mirando hacia la India. ¿Qué tan distinta resultó esta experiencia de la que vivió en Bollywood Dream?

Son películas muy distintas. Bollywood Dream sigue a tres actrices brasileñas que están cansadas de ser explotadas por su cuerpo en Brasil. Así que se van para India a hacer un cine más existencial y filosófico, pero al final terminan en un dilema similar. Las dos películas tienen una mirada feminista sobre el mundo, sobre el cuerpo de las mujeres. 

Amparo, nuestra protagonista en Los Silencios, tiene un cuerpo más grande, más voluptuoso, que no se ve mucho en el cine. Hay elementos de lenguaje comunes a las dos, también de ética y política en la vida, pero, al mismo tiempo, Los Silencios es mi primera película con presupuesto, con equipo, con condiciones de llegar a un lugar que no tuve en Bollywood Dream. En esta hice la cámara -en mano- y todo con poca plata: 27.000 dólares, y amigas actrices.

Hay elementos, estéticos, políticos y éticos, comunes a las dos, sobre la representación de los cuerpos de las mujeres. Hay una búsqueda espiritual y también una mezcla entre documental y ficción que me gusta mucho. Creo muy potente poder hacer una ficción con elementos documentales.


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