Candidatos a la Alcaldía de Bogotá: ¿hacia dónde van sus propuestas de cultura?
Publicado: 17/10/2019
Por María Catalina Prieto V.*

Candidatos a la Alcaldía de Bogotá: ¿hacia dónde van sus propuestas de cultura?

La especialista en políticas culturales y magíster en Gestión Cultural María Catalina Prieto revisa y desglosa las propuestas que los candidatos a la Alcaldía de Bogotá consignaron en sus programas de gobierno en materia de cultura. En algunos, es la gran ausente o parece ser la última de las prioridades.

En Colombia, cada cuatro años se llevan a cabo elecciones de alcaldes. Cada cuatro años tenemos la oportunidad de elegir a quienes dirigirán nuestros destinos y la inversión en cada uno de los aspectos que nos interesan. Sin embargo, rara vez hacemos la tarea de conocer a fondo las propuestas de los candidatos. Con frecuencia, nos dirigimos a las urnas y votamos por el carácter, el aspecto o el discurso de quienes tienen en sus manos el destino de nuestras ciudades. Es más, pocos saben que los candidatos no tienen que comprometerse con lo que dicen en debates de televisión, en las calles o en Twitter; el compromiso que deben hacer es con lo que plantean en los programas de gobierno, los cuales deben radicar en la Registraduría al inscribir su candidatura y deben publicar en sus páginas web. Es con estos programas que, eventualmente, en caso de descontento ciudadano, se puede llevar a cabo una revocatoria del mandato.

Llevo trece años trabajando en el sector cultural, y he escuchado en incontables ocasiones que “la cultura es la cenicienta del presupuesto”, que es “para lo último que hay plata” y otras parecidas. Pero también hay que reconocer que es un sector con poco conocimiento de lo que sucede en la esfera política y –me atrevería a decirlo– totalmente apático con la política y los políticos.

Bogotá cuenta con una apropiación presupuestal para cultura de 842.000 millones de pesos. Este presupuesto es casi seis veces mayor que el del país (146.000 millones de pesos es el de Mincultura para 2019). Esto debería significar un mayor compromiso y exigencia de parte de los actores culturales hacia candidatos y alcaldes.

Por eso, y en busca de permitir a los participantes del sector tomar decisiones informadas, he estudiado los programas de gobierno de los cuatro candidatos a la Alcaldía de Bogotá, para resumir sus propuestas. Aclaro que no he conversado con los candidatos, este análisis se deriva única y exclusivamente del contenido de sus programas. Pretende ser lo más objetivo posible de manera que cada ciudadano elija la corriente o las propuestas con las que se sienta más identificado.

Hollman Morris

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El programa de Hollman Morris no dedica ningún capítulo o postulado específicamente a la cultura o a las artes. Sin embargo, las utiliza como estrategia de intervención en el programa Jóvenes en paz, la educación inicial y muy por encima en jornada única. En el caso de Jóvenes en paz, menciona las artes como estrategia de prevención de consumo de sustancias psicoactivas y de vinculación a grupos ilegales como pandillas y otros; en lo que se refiere a la educación inicial, propone incluir la cultura como parte de una intervención donde los niños menores de cinco años tengan acceso a una educación integral en la que prime el estímulo de la creatividad; y en el caso de la jornada única, habla de las artes y el deporte como parte de la utilización del tiempo libre.

Llama la atención que, siendo el candidato de la Colombia Humana, no se vea reflejado ninguno de los proyectos de gran impacto para el sector que iniciaron durante la alcaldía de su mentor y que continuaron durante la administración Peñalosa. Brillan por su ausencia programas como las agrupaciones juveniles, los Centros Orquestales y el Programa Educativo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, los centros CREA de IDARTES (antiguos CLAN). Es el único candidato que no habla de los Festivales al Parque en su programa de gobierno, pues todos los demás, con mayor o menor énfasis, proponen fortalecerlo.

En general, es un programa de gobierno donde el sector cultura no tiene ningún papel.

Claudia López

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Si bien denota cierto interés por el sector, este programa revela un alto grado de desconocimiento. Se habla de Cultura, Recreación y Deporte como un solo sector cuando esa división se hizo hace años precisamente con el fin de no confundir formación artística y cultural con el concepto de recreación. Sin embargo, el programa cuenta con postulados interesantes que vale la pena resaltar.

Contempla, por ejemplo, un carné para estudiantes que les permita el acceso a la oferta cultural de la ciudad, lo cual puede verse como un estímulo al consumo cultural a mediano plazo. Esta propuesta es única de Claudia y considero que es fácil de implementar con un impacto positivo no solamente para los jóvenes beneficiarios, sino para las organizaciones culturales que puedan beneficiarse de esta estrategia. Otra propuesta realizable en el cortísimo plazo es la articulación entre el Distrito y las alcaldías locales con el fin de lograr una oferta cultural para cada barrio en condiciones de proximidad. Esta es una propuesta interesante, pues con frecuencia los servidores del nivel distrital desconocen las dinámicas de cada localidad y terminan llevando una oferta poco pertinente. 

En una línea similar, propone revisar los requisitos para la realización de eventos culturales, de manera que las organizaciones comunitarias puedan planear y realizar eventos de pequeña escala. Esto es importantísimo, pues hoy muchas organizaciones que conocen las necesidades de las poblaciones locales, no pueden realizar estos eventos por la cantidad y dificultad de los trámites que se deben llevar a cabo con las siete entidades que conforman el SUGA. Esta facilidad en los trámites debe tener un límite de para que no se ponga en riesgo la seguridad de los asistentes ni la de los artistas participantes.

Se formulan otras propuestas que podrían ser interesantes, pero que en el programa no se desarrollan. Por ejemplo es la única que habla de duplicar el presupuesto para el Programa Distrital de Estímulos y Apoyos Concertados. Esto es sin duda una necesidad, sin embargo, solo está el postulado. Valdría la pena saber qué líneas considera que se deben fortalecer de manera que podamos considerar su impacto; también menciona la importancia de la dignificación, cualificación y formación de los agentes culturales y los artistas, otra necesidad, sin duda, pero tampoco habla del cómo. Es decir, cuál será la estrategia para dicha cualificación, cuáles serán las competencias que fortalecerá y para qué. Lo mismo sucede con los distritos creativos, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, los festivales al parque y el papel de las artes en la jornada única: anuncia el apoyo, pero no especifica el cómo. 

Finalmente, menciona la creación y el fortalecimiento de centros de formación artística en las localidades articulados con la jornada única. Estos centros existen hace seis años y son los CREA (antiguos CLAN) operados por IDARTES y los CeFis (antiguos Centros Orquestales) operados por la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Ambos, programas exitosísimos con presencia en todas las localidades y con coberturas en crecimiento cada año. 

Miguel Uribe Turbay

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En este programa, la cultura se encuentra en el cuarto eje: empleo, emprendimiento y crecimiento económico. Esto constituye ya un enfoque diferencial con relación al papel de la cultura en su programa de gobierno. En términos generales, sus políticas con relación al sector están muy alineadas con las del Gobierno Nacional de manera que se estimulen las economías creativas. Propone en primer lugar otorgar incentivos tributarios para aquellas empresas del sector que cumplan los requisitos del Ministerio de Cultura para ser exoneradas del impuesto sobre la renta con un beneficio adicional de exoneración del ICA durante 10 años. Este incentivo se otorgará a las empresas que generen empleo en el sector. 

Propone también la profesionalización y formalización de las organizaciones culturales. Esto es muy pertinente pues actualmente son pocas las organizaciones que pueden presentarse a convocatorias públicas del sector público y privado bien sea porque no están legalmente constituidas o porque no cuentan con la formación básica en formulación de proyectos culturales, seguimiento y evaluación y elaboración de informes, entre otros. Fomentar la formalización y la profesionalización permitirá repartir los recursos disponibles de manera diferente y que no siempre las grandes organizaciones o fundaciones se queden con la operación de los proyectos . En esa misma línea propone otorgar capital semilla, créditos condonables e incentivos tributarios para estimular la creación de nuevas empresas e instituciones culturales que puedan servir como plataformas de empleo a los agentes culturales de la ciudad. 

Otra gran apuesta en este programa de gobierno es consolidar a Bogotá como la ciudad que atraiga el mayor número de eventos y espectáculos. Propone facilitar la realización de eventos culturales en Bogotá con el fin de activar diversos sectores de la economía. Esto es interesante siempre y cuando el personal local pueda capacitarse con los grandes productores de espectáculos del ámbito internacional de manera que poco a poco se vaya generando capacidad instalada para empezar a hacer producciones propias de gran envergadura y ofrecer los servicios logísticos y técnicos, reduciendo costos para las productoras internacionales. Adicionalmente, esta estrategia puede tener un impacto importante a mediano plazo, pues mientras más eventos de gran escala se realicen en Bogotá, habrá mayor recaudo por recursos LEP y por lo tanto mayor inversión en la dotación, mejoramiento y construcción de equipamientos culturales para la ciudad. Lo importante es que estos equipamientos se construyan en las localidades más necesitadas de oferta y circulación cultural.

El programa también contempla la cultura como pilar para lograr una Bogotá Turística donde se promocionarán y fortalecerán el Festival Internacional de Teatro y los festivales al parque. En esta línea de Turismo Cultural se mencionan también las iglesias, el patrimonio arquitectónico, las artes visuales y escénicas y la Feria del Libro.

Ya desde un punto de vista más social, el programa contempla actividades culturales gratuitas para el adulto mayor y el fortalecimiento de las escuelas locales de formación artística para el aprovechamiento del tiempo libre de niños y jóvenes. Esto no es una sorpresa, pues durante su paso por el Concejo de Bogotá, Miguel Uribe fue quien impulsó el acuerdo por medio del cual se crean dichos centros y gracias al cual hoy existen los Centros Orquestales de la Filarmónica de Bogotá.

Irónicamente, comparte con Hollman las estrategias de prevención de consumo y reclutamiento de grupos ilegales a través de la cultura.

Carlos Fernando Galán

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Este programa es reflejo del discurso del candidato con relación a construir sobre lo construido, fortalecer lo bueno y mejorar o cambiar lo que se necesite mejorar. Llama la atención la búsqueda de referentes de buenas prácticas a nivel nacional o internacional que si bien no están explícitas, son muy claras para quienes conocemos el sector. Ejemplo de ello es el compromiso con la sede de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. No solo es el único candidato que lo menciona, sino que habla de un escenario de primer nivel al que llama la Casa de las Músicas donde puedan tener cabida no solo los conciertos regulares de la orquesta orgullo de nuestra ciudad, sino de otras manifestaciones artísticas y culturales. Por la manera como la describe podría pensarse que se ha inspirado en la Casa de la Música de Oporto, un ejemplo exitosísimo de convivencia entre géneros musicales y migración y formación de públicos. 

Otro ejemplo es la mención de los eventos sensorialmente amigables para la población en condición de discapacidad. Esta es una corriente de vanguardia que pretende, en el mundo entero, la garantía de los derechos culturales para esta población que normalmente se autosegrega, pues no existe una oferta cultural pensada para su manera de percibir el mundo. En la línea de construir sobre lo construido propone fortalecer los Centros Orquestales de la Filarmónica de Bogotá, aumentando la oferta y expandiéndola a adultos mayores y población en condición de discapacidad. Coincide con Miguel Uribe en la necesidad de la construcción de nuevos escenarios, pero consciente de las limitaciones, propone priorizar la construcción de estos equipamientos en localidades con poca oferta y en lugares de fácil acceso mediante transporte público e implementar una red de circulación artística y cultural para que todas las localidades tengan acceso a oferta de calidad sin necesidad de desplazarse, combinando equipamientos locales y rotación de escenarios móviles. En esa misma línea propone un plan de lectura ambulante para garantizar el acceso incluso en la Bogotá rural.

Un aspecto destacable de este programa es el reconocimiento del trabajo de las organizaciones culturales de base y el impacto que sus intervenciones han tenido sobre todo en las zonas más vulnerables de la ciudad. En ese sentido, reconoce la importancia del papel de las escuelas de formación artística comunitarias pero hace énfasis en la necesidad de que sus formadores obtengan la mejor capacitación posible, por eso propone un componente de formación a formadores para que estos educadores sigan siendo líderes en sus respectivas comunidades pero con herramientas técnicas y pedagógicas que les permitan ser competitivos con otras ofertas más centralizadas de la ciudad. Esto es muy interesante pues mediante el fortalecimiento de las organizaciones culturales de base se puede garantizar la continuidad de las intervenciones a largo plazo más allá de los cambios de gobierno; permite apropiarse de la intervención y genera riqueza, orgullo y arraigo en la comunidad. 

Coincide con Claudia en apoyar proyectos de arte urbano como estrategia de convivencia y participación comunitaria, especialmente en el Distrito Graffiti. Propone fortalecer la red de museos y la red de bibliotecas comunitarias al igual que una intervención integral en arte y cultura en jardines infantiles. Al igual que Claudia López y Miguel Uribe, se compromete con el apoyo y el fortalecimiento de los festivales al parque. Es en general, un programa aterrizado, realizable y con unos referentes tan claros que lo hacen ver fácil de ejecutar y cumplir. 

P.D. En el momento en que terminé de escribir este análisis me di cuenta que algunos actores influyentes en el sector empezaron a difundir videos invitando a actores, músicos y artistas a votar por x o y candidato. Creo que se empezaron a dar cuenta de que somos muchos y nuestros votos pesan. Los invito a que hagamos la tarea, conozcamos la visión que cada candidato tiene del sector y votemos de manera consciente. Está en nuestras manos. 

*Máster en Gestión Cultural. Especialista en políticas culturales. Exsubdirectora de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. 

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