El rock no ha muerto: el renacer del género en Australia
Publicado: 29/10/2019
Por Jacobo Celnik

El rock no ha muerto: el renacer del género en Australia

Una mirada a cómo el rock ha recobrado fuerza en Australia gracias a una inusual convergencia de creadores y productores.

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Piense rápidamente en cinco bandas reconocidas del rock australiano. Si usted ya pasó los cuarenta años, estoy seguro de que habrá pensado en INXS, Men At Work y Air Supply, además de AC/DC y los Bee Gees, agrupaciones británicas que iniciaron sus carreras en Australia. Si tiene menos, tal vez pensará en Jet, Wolfmother o Tame Impala. Antes de escribir este artículo les hice la pregunta a quince amigos rockeros. Doce respondieron lo que sospeché, y las excepciones que salieron a la luz fueron Little River Band y Midnight Oil, con lo cual tenemos entonces un total de siete bandas australianas en el top of mind de unos cuantos melómanos bogotanos.

Esto me llevó a pensar que el rock australiano, el más actual, es un enigma por descubrir, tan grande como el descomunal tamaño de su país.

El escaso conocimiento que tenemos en Colombia sobre el también conocido como oz rock o aussie rock tiene que ver con su trascendencia e impacto en el mercado de Estados Unidos. En los años setenta e inicios de los ochenta, la música de AC/DC, Little River Band, Bee Gees y Air Supply era programada en emisoras locales de música anglo como El Dorado, La Voz del Cine, Radio Disco ZH, Radio Tequendama, entre otras. A mediados de los años ochenta, cuando la emisora Súper Stéreo 88.9 se consolidó en el mercado local con una alianza con el conteo semanal American Top 40, la posibilidad de conocer más grupos australianos se amplió. Así conocimos a INXS, uno de los grandes referentes australianos en nuestro país y en el ámbito mundial, y su gran cosecha de éxitos entre 1987 y 1997.

El grupo liderado por Michael Hutchence empezó su camino al estrellato con el álbum Kick (1987) y la seguidilla de hits “Need You Tonight”, “Devil Inside” y “New Sensation”, que sonaron en la radio comercial colombiana junto con otros clásicos de los noventa como “Suicide Blonde”, “Taste It” y “Baby Don’t Cry”. Otro referente importante en Colombia fue Air Supply, rey de la balada pop, que además se ha presentado tres veces en el país.

Las edades del rock australiano

El rock australiano está dividido en etapas puntuales con las que se puede trazar una línea cronológica sobre su origen, desarrollo y principales exponentes. El rock llegó al país en 1956, cuando se editó el sencillo “Rock Around the Clock”, de Bill Haley, lo que les abrió además la puerta a Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis y Chuck Berry. Como sucedió en México, Colombia y Argentina, los australianos también crearon bandas que se dedicaron a imitar todo lo que llegaba de los Estados Unidos e Inglaterra, logrando un punto importante durante la beatlemanía de la mano de los diez conciertos que dieron The Beatles en Sídney, Adelaida, Brisbane y Melbourne en junio de 1964. A partir de ahí surgieron un gran número de imitadores como The Easybeats y los Bee Gees.

Aunque nacieron en la Isla de Man en Inglaterra, los tres hermanos Gibb fundaron The Bee Gees solo después de mudarse a Brisbane. Su álbum debut apareció en 1967 con una fuerte influencia tanto de The Beatles como de The Everly Brothers. A finales de la década de los sesenta, ciudades como Sídney y Melbourne vivieron un gran auge de grupos de rock de garaje que experimentaron con sonidos psicodélicos (como sucedió en Nueva York con The Velvet Underground o en Detroit con los MC5) gracias a bandas como Purple Hearts, The Creatures, The Throb y Wild Cherries, las más reconocidas y avanzadas del momento, que además lograron trascender en Nueva Zelanda y parte del sudeste asiático y consolidaron una segunda etapa productiva para el oz rock. El rock psicodélico fue una marca que permaneció a lo largo de los años entre los músicos australianos.

El punto más alto de las edades del rock australiano se dio durante la tercera ola, a inicios de la década de los setenta, cuando apareció AC/DC (1973). Aunque solo uno de sus miembros fundadores es australiano (el baterista Phil Rudd) y el resto son escoceses (Angus y Malcolm Young y Bon Scott), fueron reconocidos como el gran producto de exportación del rock australiano, logrando reconocimiento en Reino Unido y Europa a partir del álbum debut High Voltage (1975), y posteriormente en Estados Unidos y gran parte de América Latina con el álbum Highway to Hell (1979), su obra cumbre e icónica creada junto al vocalista Bon Scott, que los puso a sonar en el planeta y que este año acaba de cumplir cuarenta años de haberse editado.

El pasado y el presente

Es importante tener en cuenta el contexto del desarrollo del rock australiano para entender su buen presente asociado a la neopsicodelia, el sonido con que ha conquistado en el mundo desde 2015. Uno de los primeros grupos en revivir los sonidos del rock de garaje fue Tame Impala, banda de Perth liderada por el multiinstrumentista Kevin Parker, que en 2007 montó un proyecto inspirado en Steven Wilson de Porcupine Tree, el músico británico responsable de un segundo aire para el rock psicodélico a inicios de los años noventa. Parker además encontró en las raíces del rock australiano la posibilidad de crear un rock que se apartara del mainstream, con una propia identidad.

La búsqueda de elementos muy particulares en el entorno australiano les dio la posibilidad a bandas como Wolfmother –referente del renacer del hard rock en 2006– y Tame Impala de conectarse con su pasado cercano y establecer un diálogo moderno con el presente; el pasado no solo de sus propios referentes, sino de grupos icónicos como The Byrds, Grateful Dead, Black Sabbath y Pink Floyd.

El paso que dio Tame Impala fue fundamental para construir una corriente asociada a la psicodelia, que fue tomando fuerza en la medida en que las partes asociadas a la cadena de la música se engranaron, así como los medios, las disqueras y los promotores. Y aunque recibieron el apoyo de Modular Recordings (The Avalanches, Cut Copy, The Bumblebeez, Bag Raiders, Van She, Rocket Science), uno de los sellos australianos más fuertes de la escena independiente desde 1998, fue solo hasta que Universal Music absorbió a Modular en 2015 que el grupo dio el gran salto con Currents (2015), su tercer álbum en estudio y por el que además recibió un millón de dólares en adelantos de regalías. El disco los puso a sonar en todo el planeta gracias a canciones como “The Moment”, “Let It Happen” y “Yes I’m Changing”, hasta el punto de ser uno de los invitados más destacados de festivales como Glastonbury en Inglaterra y Estéreo Picnic 2016 en Bogotá.

Sin embargo, su álbum debut Innerspeaker (2010), más rockero y arriesgado, es toda una rareza en la evolución del rock australiano gracias a un sonido artesanal, primitivo, que reivindicó las viejas formas de grabar música, no tan apegados al uso de la tecnología (sin autotune) y con un sonido asociado al rock californiano de finales de los años sesenta. El álbum fue considerado en Australia uno de los cien discos más importantes del rock local en toda su historia, y sí que lo merece.

Gracias al paso inicial de Jet, Wolfmother y, especialmente, Tame Impala, actualmente hay un renacer inesperado e inquietante del rock australiano, con propuestas que dejan de ser de nicho y de consumo local para convertirse rápidamente en productos masivos en el ámbito mundial, especialmente desde su impacto en el Reino Unido, el país que más apoyo le ha dado al rock australiano. Medios ingleses como las revistas NME, Mojo y Classic Rock suelen referirse al rock australiano contemporáneo como el mejor elaborado del momento en el planeta. Basta con oír a Cash Savage and the Last Drinks o Jess Ribeiro para sentir una fuerza inusual en el rock.

Para la periodista australiana Kate Streader, nunca antes, ni en los mejores tiempos de AC/DC o INXS, se había visto que un gran número de bandas australianas entraran con tanta fuerza a los mercados de Inglaterra, Alemania, Estados Unidos e incluso en países de América del Sur. “Esta creciente demanda por la psicodelia y el rock australiano ha creado un espacio fascinante para que las bandas construyan audiencias internacionales de una manera que antes no era posible, además de incentivar que los artistas locales más jóvenes incursionen en un género al que se le tenía cierta resistencia por su carácter underground. La neopsicodelia australiana ha sacado del anonimato ciertos sonidos que antes eran de nicho y los ha popularizado, como si estuviéramos en 1967”.

En la actualidad, el sello independiente Flightless Records, creado en Melbourne en 2012 por el baterista del grupo King Gizzard & The Lizard Wizard para distribuir su música en cajas recicladas de pizza, ha sido determinante en ese auge porque les dio la posibilidad a bandas como Stonefield, ORB, Babe Rainbow, The Murlocs, Tropical Fuck Storm, Traffik Island y Pipe-Eye de figurar en el país y en el exterior bajo un modelo de negocio autosostenible y con inversiones muy cuidadas a la hora de prensar los vinilos, el formato preferido por el sello para sus productos. Por eso los entregan en cajas de pizza que recuperan y limpian. “Descubrimos que las pizzerías despilfarraban esas cajas, así que un día recuperé cien de ellas, las limpié y las usé para entregar nuestros discos”, le dijo Eric Moore a Beat en 2018.

Lo que empezó como una necesidad creativa e innovadora para suplir la distribución de un disco en la actualidad es el sello más laureado y representativo del rock australiano, todo un modelo de economía creativa a seguir. A la fecha han publicado cuarenta y cinco títulos y han iniciado una fase de expansión de sonidos que incluye a artistas de la corriente folk como Leah Senior, uno de los secretos mejores guardados en Australia.

Hace poco los King Gizzard & The Lizard Wizard presentaron Infest the Rats’ Nest, su decimoquinto trabajo en estudio (sí, quince álbumes en estudio en siete años), con el que además lograron portadas en revistas británicas como Classic Rock. Busque el sencillo “Organ Farmer” y comprobará que Anthrax, Metallica, Hawkwind y Motörhead pueden convivir en un mismo grupo sin sonar repetido, sin aburrir.

Cuando el rock parecía moribundo, la lejana Australia le da un nuevo respiro.

*Celnik es escritor y periodista especializado en temas musicales. Su más reciente libro se titula La causa nacional: historia del rock en Colombia (2018).

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