Siete poemas del 'Concierto animal', de Blanca Varela
Publicado: 05/11/2019
Por Blanca Varela

Siete poemas del 'Concierto animal', de Blanca Varela

En 1999, la poeta peruana publicó uno de sus libros más oscuros y simbólicamente espesos: 'Concierto animal'. A veinte años de su primera edición, le rendimos homenaje con siete de sus poemas más recordados.

la muerte se escribe sola
una raya negra es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo
fatigado cabrío
aprender a ver en el doblez

entresaca espulga trilla
estrella casa alga
madre madera mar
se escriben solos
en el hollín de la almohada

trozo de pan en el zaguán
abre la puerta
           baja la escalera
el corazón se deshoja

la pobre niña sigue encerrada
en la torre de granizo
el oro el violeta el azul
           enrejados

no se borran

no se borran

no se borran

*

dolor de corazón
objeto negro que encierro en mi pecho
le crecen alas
sobrevuela la noche

bombilla de azufre
sol miserable
flotando en el cielo encalado
planea parpadea
encandila
a quien yace bocarriba
fulminado

*

hoguera de silencios
crepitar de lamentos
por el camino de la carne
sangre en vilo
se llega al mundo

así alumbra su blanco la tiniebla
así nace la interminable coda
así la mosca desova en el hilo de luz

la tierra gira
el ojo de dios no se detiene

qué haríamos pregunto
sin esta enorme oscuridad

*

incorpóreo paseo del sol a lo umbrío
agua música en la sombra viviente
atravieso la afilada vagina
que me guía de la ceguera a la luz

bajo la alta cúpula sonora
en este colosal simulacro de nido
toco el vientre marino con mi vientre
registro minuciosamente mi cuerpo
hurgo mis sentimientos
estoy viva

*

esta mañana soy otra
toda la noche
el viento me dio alas
para caer

la sin sombra
la muerte
como una mala madre
me tocó bajo los ojos

entonces dividida
dando tumbos
de lo oscuro a lo oscuro
giré recién llegada
a la luz de esta línea

en pleno abismo
abriéndose
y cerrándose
la línea
sin música
pero llamando
sin voz
pero llamando
sin palabras
llamando

*

a oscuras nace el sol
el fabuloso huevo
dispara rayos grises
en la esquina recóndita

los ojos cerrados escuchan
el mal paso en el aire
adivinan el límite
y el fondo

en plena oscuridad
el más puro alimento
asume su precisa forma
la sangre ennegreciendo
aprende a brillar
como un dios

después se hace la luz
rueda la araña

*

el animal que se revuelca en barro
está cantando
amor gruñe en su pecho
y en sucia luz envuelto
se va de fiesta

de allí que el matadero
sea el arco triunfal
de esta aventura
y en astrosa apariencia
se oculten la salud y la armonía
y la negra avellana
sepulta en el gargüero
lance rayos azules a los vientos

engastado en la mugre
diamante singular astro en penumbra
encuentra y pierde a dios
en su pelambre
connubio de atragantada melodía
y agonía gozosa

se necesita el don
para entrar en la charca


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