'La Siempreviva', más vigente que nunca
Publicado: 07/11/2019
Por Paula Doria

'La Siempreviva', más vigente que nunca

Para conmemorar el aniversario del holocausto del Palacio de Justicia, el Centro de Memoria Paz y Reconciliación y la Alta Consejería para las Víctimas de Bogotá, volvieron a presentar esta obra en la ciudad. ¿Qué mensaje hay detrás de este evento?

‘La Siempreviva’ es inmortal. Lo volvió a demostrar este miércoles cuando el Centro de Memoria Paz y Reconciliación no solo llenó su aforo de 300 personas interesadas en ver la obra, sino que en las calles otras 600 se quedaron por fuera mientras intentaban ver esta pieza que se presentó por primera vez en 1994 y que ha tenidomás de 800 funciones. Se tenía planeado que fuera una única función, pero ante la acogida se está definiendo una segunda fecha.  

Después de 5 años de no presentarse, el maestro Miguel Torres volvió a llevar a las tablas una de las obras más emblemáticas del teatro colombiano. Esta narra la tragedia del Palacio de Justicia a través de un microcosmos inspirado en hechos reales: Julieta Marín, una joven que vivía con su madre y su hermano en un inquilinato en La Candelaria, desapareció el día de la toma, pues trabajaba en la cafetería del Palacio para ayudar a su familia a pagar la hipoteca de la casa. Había llegado a ese puesto de manera fortuita. Estaba a punto de graduarse como abogada y solo estaría en allí por un mes, en reemplazo de una mujer que estaba en licencia de maternidad. Su desaparición partió la vida de su madre y de los inquilinos en dos. 

Con la presentación de esta obra en se envió un mensaje desde las dos instituciones encargadas de la memoria y la reparación de las víctimas en Bogotá hacia lo nacional. Fue también una crítica con lo que está sucediendo en el Centro Nacional de Memoria Histórica, donde su director, Darío Acevedo es señalado por “poner en duda la existencia del conflicto”. 

Antes de que empezara la obra, el Alto Consejero para las Víctimas de Bogotá, Gustavo Quintero, dijo que estaban en el lugar para hacer un honor en la memoria en un momento en el que “no se debería discutir siquiera si hubo conflicto armado”. Y cuando se terminó la presentación, Arturo Charria, Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación de Bogotá, hizo entrega de una placa a las familias de las víctimas del Palacio de Justicia para reconocer los 34 años por los que llevaban luchando para que se conociera la verdad. También le entregó una placa a Miguel Torres por esa obra que reunía la memoria del conflicto y el arte. 

Fachada del Centro de Memoria Paz y Reconciliación el 6 de noviembre. Foto: Paula Doria.

Para que el mensaje quedara claro, al final de la obra hubo un conversatorio que duró apenas unos minutos en el director de la obra recordó cómo construyó La Siempreviva y dos víctimas Pilar Navarrete y Sandra Beltrán hablaron de cómo 34 años después todavía hay funcionarios de la Fiscalía que les dicen que sus muertos no existen. A la salida había una exposición con las fotos y los nombres de los desaparecidos del Palacio de Justicia, y si eso no era suficiente, en la fachada del Centro de Memoria Paz y reconciliación había un holograma que decía “34 años buscando reparación, justicia, verdad y entrega digna”. 


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