Kanye West en Londres en 2004. Foto: PYMCA / UIG via Getty Images Kanye West en Londres en 2004. Foto: PYMCA / UIG via Getty Images

15 años del genial debut de Kanye West

Antes de Kim Kardashian y las declaraciones escandalosas, Kanye West era un productor talentoso, pero fue con “The College Dropout” que se consagró como una figura fundamental del rap. Una mirada a ese disco con ocasión de su aniversario.

2019/02/27

Por Santiago Cembrano

Hay historias que cambian cuando se quiebran. En esta historia, lo que se quebró fue la mandíbula de Kanye West. En octubre de 2002, salió del estudio en la madrugada y chocó el Lexus que manejaba contra otro carro. Estuvo en cuidados intensivos e internado por casi un mes en el hospital. Logró sobrevivir. Hasta entonces era un productor en ascenso, había producido éxitos para titanes como Jay-Z, pero no lograba ser tomado en serio como rapero. Lo habían rechazado varias disqueras, quizás por no encajar con el estilo más callejero del rap de la época.

Semanas después del accidente, con la mandíbula reconstruida y aún llena de alambres, fue al estudio y grabó “Through The Wire”, una reflexión sobre su accidente que también fue su primer gran sencillo, que logró que Roc-A-Fella Records le firmara un contrato. La historia se quebró y la carrera de Kanye despegó de una forma que solo él y su ego habían imaginado.

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Hace quince años, Kanye West, publicó desde Chicago su álbum debut College Dropout (Roc-A-Fella Records), que marcó una nueva posibilidad para el rap en Estados Unidos. Ni rap criminal ni lleno de lujos: la de Kanye era la voz de una clase media frustrada y endeudada por la promesa vacía de la educación superior; una voz que soñaba con romperlo todo e irse. Ese álbum trata de problemas comunes, la frustración con los trabajos mal pagos y las dinámicas familiares, siempre complejas. La perspectiva es ligera y cómica, se burla de los demás y de él mismo. Incluso en comentarios banales, su ingenio se hizo evidente (“Ella tiene una amiga de piel clara que parece Michael Jackson/Tiene una amiga de piel oscura que parece Michael Jackson”, rima en “Slow Jamz”).

En un contexto dominado por 50 Cent y el gangsta rap, lleno de excesos, la de Kanye fue una propuesta fresca que logró traer una narrativa más cotidiana (que entonces pertenecía al backpack rap de grupos como Dilated Peoples o Slum Village que tanto influenciaron a Kanye) a los grandes escenarios. Fue la unión del rap independiente de pequeña escala con el gran presupuesto y atención que entonces tenía el rap más callejero.

A parte de sus letras graciosas, profundas y arrogantes, lo que diferencia a College Dropout es su producción, la habilidad de Kanye de la que nadie dudaba. Los beats están adornados con samples de soul acelerados que le dan una estética cálida y sentimental al proyecto. Mostró también su lado más humano y sus influencias de grupos como De La Soul y A Tribe Called Quest, que habían abierto a principio de los noventa una alternativa al rap más agresivo de la época. Hay, entonces, cierto color sepia y nostálgico en todo College Dropout. Marvin Gaye, Curtis Mayfield, Luther Vandross, Aretha Franklin y más figuras de la música negra son coprotagonistas del álbum a través de los samples. Ejemplo de esto fue “Slow Jamz”, máximo éxito del disco.

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College Dropout empieza con un directivo universitario invitando a Kanye a dar un discurso inspirador y emocional el día de graduación de un colegio. Kanye, entonces, les canta “We Don’t Care”, que se burla del prospecto de ir a la universidad y en cambio invita a los niños a luchar por ganarse la vida a su manera (incluso vendiendo droga), pues las probabilidades están en su contra: lo que importa es sobrevivir. La clave para la sabiduría y el éxito no está en un diploma universitario. El director, entonces, lo insulta y lo expulsa: Kanye no se graduará de la universidad (en la vida real, Kanye dejó la Universidad de Chicago tras su primer año).

Lo que sigue es una reflexión burlona que cuestiona la universidad como una institución necesaria. Y a pesar de que la crítica venga de un personaje tan dudoso y polémico como Kanye en términos intelectuales –sin cuestionar su talento musical–, la reflexión sigue vigente. Y en los interludios que se encuentran hacia la mitad del álbum es donde más explícita se hace esa crítica. Los invito a oír cómo.

La burla es, sin embargo, transversal a todo College Dropout. En “All Falls Down”, Kanye analiza el consumismo desaforado del sueño americano. Narra la historia de adicción a las compras de una mujer que estudió una carrera “que no da plata, pero no se sale porque sus padres se van a burlar”; entonces, decide trabajar en una peluquería para poder comprarse unas Air Jordan. El poder de estos comentarios yace en que Kanye también se llama al estrado a él mismo. Es vulnerable detrás de todo el brillo, y confiesa que solo gasta para poder presumir. Esas contradicciones dinamizan el álbum y evitan que se vuelva un sermón. En vez de un personaje impoluto con autoridad moral, Kanye se construye como uno más, como alguien que duda, como todos los que lo escuchan.

“All Falls Down” también critica el sueño americano diciendo que ha llevado a la población negra a intentar comprar su dignidad de vuelta, cayendo así en un hoyo de deudas e inseguridades. El consumismo, concluye, no soluciona la exclusión racial. “Los vendedores de droga se compran unas Jordan, los drogadictos compran crack. Y el hombre blanco se lucra de todo esto”.

A diferencia del Kanye republicano que ha apoyado a Donald Trump en los últimos años, hace quince el rapero nunca se alejó de los comentarios incisivos e inteligentes sobre raza y exclusión en Estados Unidos. “Never Let Me Down” cuenta recuerdos dolorosos de discriminación racial y de la lucha de sus padres, activistas por los derechos civiles. “El racismo sigue vivo, solo lo están escondiendo”, denuncia.

Desde el principio del álbum, las ansiedades de Kanye por cambiar su vida están expuestas. El escapismo y la búsqueda de una realidad mejor acorde a sus capacidades y talentos son temas a los que vuelve varias veces. “Spaceship”, sobre un sample de “Distant Lover” de Marvin Gaye, ilustra su desesperación con su trabajo en GAP, y su deseo de escapar. “Si mi manager me insulta de nuevo, lo voy a golpear. Luego de destrozarlo, voy a robar la caja registradora”.

Otra forma en la que Kanye busca un cambio de su realidad es a través de la religión. En “Jesus Walks”, uno de los sencillos del álbum, Kanye sitúa a los oyentes en su violenta Chicago natal, y eleva un clamor de ayuda divina y de redención. “Si esto me quita reproducciones, lo que me va a quitar dinero, espero que también quite mis pecados y traiga el día que estoy soñando. La próxima vez que esté en la discoteca todo el mundo va a estar rapeando esto”.

Pero la canción más importante es la que cambió la suerte de Kanye. En “Through The Wire” (que samplea “Through The Fire” de Chaka Khan), una vez se ha disculpado por su voz afectada por los alambres que sostienen su mandíbula después de la cirugía, celebra sus triunfos: “Soy un campeón, volví la tragedia en triunfo”. Kanye sintetiza así el poder de su música, lo que lo diferenció de tantos raperos, lo que hace que College Dropout sea un clásico: “Hago música que es fuego, escupo mi alma a través de estos alambres”.

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