Detalles de obras de Álvaro Barrios, Bairo Martínez y Carlos Carmona, expuestas en el stand de la galería Mundo Arte Galería, de Juan Pablo Tettay (Monikarango). / Cortesía Detalles de obras de Álvaro Barrios, Bairo Martínez y Carlos Carmona, expuestas en el stand de la galería Mundo Arte Galería, de Juan Pablo Tettay (Monikarango). / Cortesía

Artmed: la feria de arte de Medellín

Lo bueno, lo malo, lo que le hace falta.

2017/08/26

Por Arcadia.com

No puede decirse que la feria internacional de arte Artmed, que desde el 24 y hasta el 27 de septiembre celebra su tercera versión, llegó para llenar un vacío desde el punto de vista cultural en Medellín. En primer lugar, porque en materia de artes visuales, Medellín tiene pocos, pero buenos espacios dedicados al arte. El Museo de Antioquia tiene la colección más grande del mundo de Botero, el artista colombiano tal vez más reconocido en el exterior, y un acervo de obras de arte antioqueño.

También está el magnífico Museo De Arte Moderno, que hace palidecer al de Bogotá. Casi nuevo, bello y muy moderno –valga la redundancia– arquitectónicamente. Sus escaleras, que apelan a las “escalas” de las comunas de los barrios más pobres de Medellín, pueden ser visitadas externamente, de manera gratuita, sin que quienes lo hagan tengan que entrar al museo. También afuera ocurren algunas exposiciones, y el último viernes de cada mes, se proyecta una película en la plaza que está a un costado del museo. Ha habido noches con más de 5.000 espectadores al aire libre, que es lo que puede alcanzar una película colombiana en las salas de cine, pero en todo un fin de semana. Esos viernes el museo, que tiene una bella colección de Débora Arango (y actualmente expone una obra de Jacqueline Nova en su sala equipada para exhibir piezas de arte sonoro, y una muestra bien curada y muy bella del mexicano Carlos Amorales en el primer piso), abre además hasta las 10:00 de la noche y la entrada es “con aporte voluntario”.

Desde hace poco Medellín tiene también una nueva iniciativa pública, el Museo Casa de la Memoria, que viene a llenar un vacío en el país antes de que empiece a existir el Museo Nacional de Memoria que estará en Bogotá, del que conocimos los diseños pero del que no hemos vuelto a tener noticias.

La Casa, cuya muestra es de un corte más histórico y didáctico que artístico, tiene el objetivo de poner en el centro la discusión y el intercambio dialógico de los relatos de nuestro conflicto armado. Está pensada para ser un espacio que convoque y que le dé la bienvenida a cualquier miembro de la comunidad. Por eso el nombre de "casa". Es una iniciativa pequeña, pero valiosa para la ciudad y la región.

Esos son algunos ejemplos. Y Artmed no viene a sumárseles, porque no es precisamente un espacio más, como aquellos, que brinde ese tipo de experiencia cultural. No es que sobren museos y lugares dedicados a las artes visuales. Al contrario. Pero la naturaleza y el objetivo de la feria son, de por sí, distintos.

Sí, las ferias tienen una agenda académica –esta también la tiene–. Y sí, el público general puede entrar (eso sí, pagando una boleta que cuesta 22.000 pesos al día). Pero su objetivo principal no es servir como espacio de enriquecimiento cultural: su objetivo es vender. Vender arte, que las galerías vendan bien para que vuelvan el próximo año, o se atrevan a venir otras, y así el circuito se active en la cuidad.

Esta feria, y algunas otras, no hay que pensarlas desde la óptica de la cultura, sino desde la del mercado. Y tal vez de eso sí carecía la ciudad.

Como quiere posicionarse como una feria internacional, el modelo es el mismo de siempre: un gran galpón (el pabellón blanco de Plaza Mayor) dividido en pequeños stands, todos más o menos iguales, más o menos homogéneos. Cada uno de esos stands corresponde con una galería, cuyo nombre y país se pueden leer en una especie de placa plástica que cuelga de alguno de los extremos superiores de las paredes falsas que marcan sus límites. La gente se pasea entre ellas, al principio un poco atortolada por la cantidad –también aquello de que todo sea medio homogéneo despista, el ojo no sabe a dónde mirar–; va mirando las obras, habla con los galeristas, algunos preguntan precios. Es una feria como cualquier otra.

La referencia en Colombia de varios invitados internacionales que ahora están acá ha sido Artbo, la feria de Bogotá, que es bastante más grande y varios años más antigua. Aun así, la comparación se da. Artmed es como un Artbo chiquito, y en Medellín. “Pero Artbo ya es grandes ligas”, dicen varios. Y es que Artmed apenas empieza. Esta es su tercera edición, después de dos difíciles, con poca asistencia y bajas ventas. Montar una feria nueva es difícil, y muy costoso. “Pero tal vez lo más complicado es formar público”, dice una de las galeristas. “Llegar a una ciudad que antes no tenía un evento así es duro al principio, porque el público no está acostumbrado a comprar. En Medellín se mueve mucho dinero y hay mucha inversión, pero todavía no hay un público formado para comprar arte”.

Pero no solo hay que mostrarles a los medellinenses lo que ahora pasa en su ciudad. También a los de afuera, a quienes van de feria en feria, ya sea para comprar o vender. Por eso Artmed procuró traer asistentes internacionales, a quienes además de invitarlos a la feria, les hizo un recorrido por el centro de la ciudad y sus principales museos. Eso es positivo: los organizadores se centraron en que las personas que venían de otros países también conocieran y se encariñaran con la ciudad, para que tal vez en un futuro inviertan en ella. También lo es que dentro de la feria hay presencia de varias galerías de Medellín, cosa que ayuda a promover el arte local y a sus artistas.

En términos artísticos, están las galerías que representan a algunos de los grandes artistas latinoamericanos y colombianos de siempre (Fernando Botero, Olga de Amaral, Fernando de Szyszlo, León Ferrari, Ana Mercedes Hoyos, Edgar Negret, Alejandro Obregón, Jesús Rafael Soto, Hugo Zapata, Omar Rayo, Nadín Ospina, Enrique Grau, entre otros). Vino también una de Barcelona, Imaginart, que trajo piezas de artistas de las grandes ligas internacionales como Picasso, Miró y Dalí. Pero al mismo tiempo también hay arte joven, y un énfasis particular en la pintura figurativa.

En suma, Artmed apenas empieza, pero podría convertirse con los años en el espacio que le faltaba a su ciudad para la comercialización de arte.

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