Wiener Akademie, cortesía Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

Una orquesta vienesa interpreta las sinfonías de Beethoven con los instrumentos de la época

Esta semana, la orquesta Wiener Akademie interpreta las nueve sinfonías de Beethoven en el Teatro Julio Mario Santo Domingo de Bogotá. Hablamos con Martin Haselböck, el director y fundador de la orquesta.

2018/01/31

Por Revistaarcadia.com

En cinco conciertos la orquesta austriaca interpretará las nueve sinfonías de Ludwig van BeethovenDesde su fundación en 1985 por su también director Martin Haselböck, la filarmónica ha sido reconocida internacionalmente por sus presentaciones enérgicas y virtuosas. Aunque conocidas por muchos y oídas una y otra vez, en esta presentación las nueve sinfonías llegarán al público de una manera muy poco convencional: con los instrumentos de la época y la organización original de la orquesta en el escenario. Con ello, la orquesta pretende devolver la sonoridad y el estilo de principios del siglo XIX, cuando las sinfonías fueron estrenadas en Viena.

En palabras de Haselbock: "Cuando vivía en Viena, una ciudad fantástica donde el famoso compositor Beethoven escribió y presentó sus sinfonías por primera vez en los pequeños palacios y salones de conciertos, tuvimos la idea de presentar las sinfonías no solo como se hubiera hecho en la época, sino en los lugares donde originalmente se presentaron. Reabrimos algunos de esos teatros y pronto la serie se popularizó. Es una mezcla de evento musical y evento social porque descubrimos lugares que no habíamos visto antes. La idea ha sido exportada ya a varios sitios; fuimos a muchos países europeos, y a otros como Rusia y Japón, y ahora estamos orgullosos de traerla a Bogotá". Haselböck, que además de director es un reconocido organista, presentó por primera vez las sinfonías de Beethoven en 2015 en cuatro de los seis teatros que las acogieron en su histórico estreno, que hoy en día siguen en pie.

Con esta propuesta, Martin Haselböck se une al conocido movimiento Historically Informed Performance (HIP), que reúne a músicos y musicólogos que intentan develar cómo se tocaba y se presentaba la música en su época. Arcadia habló con su director.

¿Por qué para usted es importante o necesario recobrar la sonoridad original?

Siempre queremos ver las grandes obras de arte en su versión original. Algunas grandes piezas van a vivir por siempre, y aún así tenemos que inventar nuevas maneras de comunicarlas a la audiencia para que esta las redescubra. Estas sinfornías son eternas. Y sin embargo rodeamos la música con tecnología contemporánea: hacemos grabaciones 3D y en general buscamos maneras nuevas de comunicar la música. No obstante, todo esto es un agregado: el centro sigue siendo la música. Con el sonido original, con los instrumentos de la época, las obras suenan como si fueran nuevas cada vez que las tocamos.

La música sacra tuvo un gran impacto en su carrera. ¿Está también relacionada de alguna manera con este nuevo proyecto?

Claro, lo está en su origen. Cuando eres un organista sabes que cada órgano es diferente y que en cada lugar vas a descubrir nuevos órganos. Lo más interesante de los instrumentos históricos es su variedad: cuando te encuentras con un piano sabes que es un objeto, una obra de arte única. Hoy tenemos instrumentos que entre ellos son muy parecidos, pero la variedad de los instrumentos históricos es mayor, y creo que eso es fantástico.

Como solista es reconocido por sus improvisaciones. En la tarea de replicar las condiciones originales en las que fueron presentadas las sinfonías se necesita rigurosidad y un plan estructurado. ¿Hay espacio para el juego y la libertad asociadas a la improvisación?

Creo que cada vez que tocamos es diferente. Por supuesto que no improvisamos, no podemos poner o quitar notas de lo que ya está escrito y en ese sentido no podemos ser 100% libres, pero pienso que la interpretación puede ser nueva cada tarde. Ahí es donde está la libertad, en que no se puede repetir lo mismo dos veces, siempre puedes variar algo en tu interpretación.

Me parece que en cierta medida está intentando devolver el valor del momento y la presencia de las obras de arte, el aura...

Por supuesto que la obra de arte en los tiempos de la reproducción mecánica es uno de nuestros grandes problemas y a la vez una bendición. El CD y el streaming de música a veces oscurecen todo lo que se puede descubrir en una presentación en vivo, que en estos tiempos suele ser puesta a un lado. Muchas personas solo oyen su radio o su música, pero no presencian la intensidad y el aura de las presentaciones en vivo. Además, cuando las personas van a una presentación como la nuestra, han oído estas obras muchas veces, mientras que quienes vivieron en el tiempo del compositor probablemente la oyeron una o dos veces en su vida. Por eso nos esforzamos en crear la fantasía de lo nuevo. También por eso me encanta presentarme fuera de Viena y los grandes centros musicales. En otros lugares tienes la impresión de que la audiencia se sorprende más.

¿Cuál es el papel de la audiencia en crear esta experiencia musical?

La música tiene que ser tan impactante que una vez la oigas te sientas absorbido. La audiencia tiene que sentirse transportada por la música. De cierta manera, tienes que hacer que la audiencia siga la lógica de la música, del mismo modo en que pasa en una película. Cuando capturas a la audiencia y puedes llevarla contigo en este viaje has cumplido tu tarea.

¿Cree que la “experiencia musical” ha cambiado desde que se presentaron por primera vez estas sinfonías?

Definitivamente. Hay registros escritos de personas que colapsaron cuando asistían a los conciertos. En cierta medida la música está sufriendo. Estamos rodeados de música en todas partes: en el supermercado, los restaurantes, los centros comerciales, y es tan fácil acercarse a la música... Es instintivo. Por el otro lado, la muy buena música es intelectualmente tan demandante que para apreciarla necesitas conocerla bien. Por supuesto puedes conocer y entender la música, pero si quieres ir más allá necesitas educación, estudio y atención. Así serás recompensado por el arte. Creo que si te quedas en la superficie no vas a descubrir la verdadera belleza de estas piezas. Creo que hay emociones que son universales, que las personas van a entender hoy y siempre.

¿A qué desafíos se enfrentaron reconstruyendo las condiciones originales en las que fueron presentadas las sinfonías?

Teníamos un gran equipo de científicos y musicólogos que nos estaban dando información nueva siempre. Sabemos cuántos violinistas tocaron en la primera presentación de la tercera sinfonía, sabemos incluso cómo se llamaban. Sabemos mucho sobre la acústica de esa primera presentación, pero no sería suficiente si no tuviéramos músicos verdaderos para recrearla. Creo que nuestro desafío fue encontrar la manera de conjugar la inspiración y la libertad musical con toda la información que teníamos.

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