Bolsonaro llegó a segunda vuelta con una gran ventaja. Foto: AFP Bolsonaro llegó a segunda vuelta con una gran ventaja. Foto: AFP

Brasil: cómo leer la popularidad de Bolsonaro y la extrema derecha

Hablamos con Andrés Aristizábal, internacionalista colombiano especializado en América Latina y codirector de Aldea Mundial, una plataforma de análisis y difusión de la situación internacional, para analizar el clima político del Brasil, las perspectivas de cara a la región y las posibles consecuencias que una victoria de Bolsonaro podría traer para el mundo.

2018/10/17

Por Ricardo Díaz Eljaiek

El pasado 7 de octubre tuvo lugar en Brasil la primera vuelta de las elecciones presidenciales 2018. Los resultados, en sintonía con una tendencia regional, pusieron de manifiesto un álgido clima político: no solo el país está enfrentado a una polarización severa y a unas estructuras políticas trastocadas a raíz de los escándalos de corrupción que terminaron salpicando a Lula da Silva y Rousseff, sino que se ha detonado un acentuado giro a la derecha extrema. El síntoma visible ha sido la altísima popularidad de Jair Bolsonaro, un candidato que, debido a su trayectoria y a sus declaraciones públicas, ha sido denunciado por ciudadanos y analistas como la cara de la Brasil ultraderechista, homofóbica y racista que, además, encarna su partido, el Partido Social Liberal (PSL).

Con un 46,03% de votos, y a raíz de encuestas a menos de dos semanas de la segunda vuelta, Bolsonaro se posiciona como el favorito para llegar a la presidencia. Su principal oponente, Fernando Haddad, logró un 29,28% de los votos y preferencia sobre Bolsonaro en los estados en donde no este ganó, pero no ha podido desligarse de los efectos de pertenecer al Partido de los Trabajadores (PT), el partido de izquierda que en el pasado abrazó a Lula y Rousseff y que está en el corazón de los escándalos de corrupción en el país.

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Bolsonaro y Haddad se enfrentarán por la presidencia el próximo 28 de octubre en la segunda vuelta electoral. ARCADIA habló con Andrés Aristizábal, internacionalista colombiano especializado en América Latina y codirector de Aldea Mundial, una plataforma de análisis y difusión de la situación internacional conformada por una red de expertos en la materia, para analizar el clima político del Brasil, las perspectivas de cara a la región y las posibles consecuencias que una victoria de Bolsonaro podría traer para el mundo.

¿Cómo se ve reflejado ese 46,03% de los votos que fueron a Bolsonaro en la cultura cotidiana actual de Brasil?

Hoy Brasil es una sociedad dividida y polarizada, producto de los acontecimientos políticos de los últimos años. El caso Lava Jato y Odebrecht generó en la sociedad brasilera un gran desencanto con la política, hecho que se fortaleció con el impeachment (proceso de destitución) de Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula da Silva.

En Brasil se vive un ambiente de rechazo total de la política tradicional, pues los involucrados en los hechos de corrupción pertenecen a todos los partidos políticos. Sin embargo, la división política se ve en torno al apoyo y rechazo a la figura de Lula, y por ende también, a la izquierda y al PT.

Precisamente Bolsonaro une ambos rechazos. Por un lado, es visto como un outsider (forastero) político. En segundo lugar, es un claro opositor a la izquierda y al PT, a los cuales les atribuye la situación política y económica que hoy atraviesa.

Aparte de lo anterior, Jair Bolsonaro ha vendido que la única forma de que el país salga de la situación de inseguridad, inestabilidad, desorden y crisis es a través de un gobierno de mano dura como el que él plantea.

¿De dónde surge este aumento en el apoyo a la ultraderecha?

Es importante mencionar que no todos los votos de Bolsonaro representan posturas de ultraderecha. Muchos votaron en contra del PT, el llamado voto útil que vimos en las elecciones presidenciales de principio de año en Colombia. Sin embargo, hay un claro crecimiento de sectores poblacionales que comulgan con algunas de sus posturas.

En primer lugar, tenemos al sector empresarial, especialmente los terratenientes agrícolas y grandes industriales. Bolsonaro ha prometido políticas de liberalización comercial, reducción de impuestos y privatización de varias empresas estatales, elementos que han generado el apoyo de estos sectores.

En segundo lugar, hay gran sorpresa sobre cómo un personaje con posturas tan radicales, antidemocráticas, tuviera tanto apoyo. Una explicación es el papel de los evangélicos, quienes representan cerca del 22% de la población; entre ellos, se estima que votaron por Bolsonaro el 52%. Esto se debe a posturas ultraconservadoras, relacionadas con los derechos de la comunidad LGTBI, al rol de la mujer en la sociedad, etc.

Finalmente, es importante recordar que Brasil, a pesar de su gran diversidad, es un país con un racismo enconado, que ha salido a luz ante las declaraciones expresadas por este candidato.

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¿Qué implicaciones podría tener una posible victoria de Jaír Bolsonaro para Brasil, para la región y para el mundo?

La llegada de Bolsonaro significaría un retroceso de los procesos de integración en la región y un realineamiento de las fuerzas políticas y económicas en el continente. Es claro que el proceso que encabezó Brasil en los años 2000 se encuentra en proceso de desalación, me refiero a Unasur. En este contexto es posible avizorar su salida de este proceso y sentenciarlo a su final.

Pero Unasur, no es el único que se encuentra amenazado. Mercosur, un proceso de integración que comenzó en el año 1994, podría verse afectado con la llegada de Bolsonaro. En primera medida, se rompería una de las cláusulas más importantes de esta institución, que se denomina 4+1, la cual condiciona que cualquier país miembro firme un acuerdo comercial de forma independiente con otro. Bolsonaro ha insistido en volverse un aliado primordial de Estados Unidos en la región, hecho que lo llevara, como ya lo ha dicho, a firmar un TLC con este país, rompiendo la cláusula y por ende el Mercosur. Más allá de esto, el Mercosur con Bolsonaro también perdería dinamismo en otros aspectos que ha venido construyendo en los últimos 10 años. Proyectos englobados en el Mercosur Social, el Mercosur Cultural y el desarrollo institucional se verían paradas, dado el poco interés que este ha mostrado a estos aspectos.

Otro aspecto que afectaría a la región es su posición frente a Venezuela. La extracción militar de Bolsonaro y su apuesta de convertirse en el mejor amigo de Trump en la región podrían hacer coincidir intereses y alinearse en torno a la apuesta por una intervención militar en Venezuela, hecho que sin duda desestabilizaría la región y generaría unos gigantescos impactos sociales. Bolsonaro es un personaje parecido a Trump, por lo que veremos una política exterior sin rumbo, con grandes cambios sin avisos y en constante choque con otros actores mundiales. Es claro que Brasil se alejará de China y los BRICS, para abrazar a Trump, una mezcla bastante tóxica para América Latina

¿Qué implicaciones podría tener para la cultura brasileña dicha victoria?

La llegada de Bolsonaro genera más suspicacias que certezas en varios temas. Sin embargo, es claro que modificará elementos sociales claves como la cultura. Es importante recordar que Brasil es un país multicultural, caracterizado por la mezcla de culturas producto de las múltiples migraciones que vivió. Ello ha configurado una serie de elementos culturales propios. Existe mucha preocupación en cuanto al apoyo y promoción de expresiones culturales de origen africano, y que, dado su racismo, puedan verse afectadas en su divulgación a nivel interno. El Estado Federal es el principal promotor cultural del país y estas subvenciones mantienen dinámicos y vivos diversos festivales que exaltan la multiculturalidad brasilera.

Con Bolsonaro veremos la reducción de recursos para temas culturales. La tendencia ha sido el recorte y esto tenderá a profundizarse. Eventos como el incendio del Museo Nacional en Río de Janeiro reflejaron el abandono estatal por la cultura, el arte y la historia. El estado mínimo y la reducción del gasto público planteada por Bolsonaro profundizará la crisis y generará el cierre de múltiples espacios de promoción y divulgación cultural financiados por el Estado.

Finalmente, es probable que, con los mismos argumentos del gasto público, se reduzca significativamente la diplomacia cultural que durante años promovió Brasil en el exterior. Los institutos de promoción cultural que enseñan portugués y la cultura brasileña son un signo de la política exterior de este país, y los recursos de la misma dependen directamente del Gobierno Federal. Así, con los recortes veremos (ojalá que no) el fin de una política exterior efectiva que le permitió a este país establecer relaciones con todas las regiones del planeta.

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