La serie se titula "Madres Terra". /Cortesía La serie se titula "Madres Terra". /Cortesía

"En Colombia hay una rosca de la que no me interesa ser parte"

Por eso el fotógrafo Carlos Saavedra dice haber participado en el premio ‘Everyday Heroine Award Grant’ de Londres, que finalmente ganó con una serie de fotos de las madres de Soacha.

2017/09/06

Por Laura Isabel Rivera

Madres Terra es un proyecto del fotógrafo colombiano Carlos Saavedra, quien acaba de ganar el premio Everyday Heroine Award Grant en Londres. Este reconocimiento se da a aquellos que logran destacar a las mujeres fuera de un estereotipo y las reconoce como heroínas del día a día.

Saavedra destacó en Madres Terra a las mujeres de Soacha, quienes perdieron a sus hijos por la violencia. En la serie fotográfica se muestran sus cuerpos enterrados en la tierra, haciendo alusión al nacimiento y a la muerte. Conversamos con Saavedra sobre este proyecto.

Madres Terra.

La mayoría de su trabajo son retratos. ¿Qué siente una persona al verse retratada?

A mí, por ejemplo, no me gusta que me retraten. Pero a la gente siempre le gusta contar su historia. La mayoría de personas siempre tiene algo que decir, independientemente de que sea un bogotano de Rosales, un guerrillero en una zona veredal, una mujer en India o un hombre en China. Yo creo que todas las historias son interesantes si uno logra preguntar lo indicado. Abordar bien la historia. Ese es el primer momento: el entusiasmo de la persona de conectarse con uno.

¿Cómo se acercó a la fotografía?

Siempre me interesó y le tuve curiosidad a esa cajita que hacía fotos. Mi colegio tenía un cuarto oscuro, y cuando por primera vez estuve presente en el revelado de una foto, supe que era algo que de verdad me llenaba. Aún hago todo análogo, me encanta. También en blanco y negro. La verdad es que me gusta que todo sea muy manual. Y por eso, el formato cuadrado.

¿Por qué trata constantemente el tema de la maternidad en sus trabajos?

No solo la maternidad, también la feminidad me interesa porque todo ser humano viene de ahí. Y el inicio de una la vida, de la tierra, del mundo se ha simbolizado generalmente con la figura de la madre. Hay diversas religiones que se centran en una diosa madre que habita en la tierra y protege a cada ser. Eso a mí me interesa mucho, esas religiones y ese tipo de conceptos de feminidad. En las familias muchas veces hay un padre, y todos los demás tienen que escucharlo y seguir sus órdenes. Cuando la figura de poder es una mujer, todo es mucho más ecuánime. Estamos en un mundo en donde hay muchas divisiones: el pobre y el rico, la mujer y el hombre, el flaco y el gordo. Esas diferencias generan mucho sufrimiento.

¿Cómo nació este proyecto?

Hice un primer proyecto sobre la feminidad en el campo: un fondo blanco y rostros de mujeres reales, muy de lo que somos, muy campesinas. Colombianas todas, independientemente de si eran las más negras, las más blancas o las más indígenas. Todas trabajaban la tierra. Entonces, ya estaba empapado de fotografiar a mujeres.

Proyecto Huitaca - Colombia

Por otro lado, llevaba un tiempo trabajando en Soacha con Naciones Unidas. De hecho, fueron ellos los que me preguntaron si me interesaba hacer un proyecto con las madres del municipio. Acepté muy rápido puesto que se hilaba muy bien con lo que yo estaba haciendo. Y sí que era interesante; era narrar la historia de unas madres que se fueron en contra de todo un país por el amor a sus hijos. En un principio esa fue la base de todo: mujeres gritando a todo pulmón “a la mierda, es mi hijo, no es guerrillero, no hizo nada en ese momento, no merecía morir así”. Ese, los falsos positivos, ha sido de hecho el escándalo político más grande de los últimos cincuenta años en Colombia. Por eso me conecté con este proyecto, que además tiene que ver con mi pasado, que es la tierra. Pero también con la situación de ellas. Lo interesante es que tú en las fotos no sabes si las están enterrando o si están “naciendo de la tierra”. Es un poco ambiguo y es lo que me interesa.

¿Qué tipo de retos se presentaron?

Por lo general, las madres dicen que sí a los proyecto de arte que sirvan para divulgar su historia porque las instituciones quieren ocultar estos sucesos. Hay intereses políticos de por medio. Fuera del país muy poca gente sabe de esta historia de Colombia, de los falsos positivos. Por eso a ellas les interesa todo lo que pueda hacerse para que la gente las conozca. Sin embargo, cuando yo les dije mi idea, hubo resistencia. No fue tan fácil. Entré en una etapa de tratar de convencerlas. Pero al final la mayoría de ellas no tuvo problema. El reto más grande para mí fue que ellas viven en Soacha y me era difícil llegar. Me tomaba un día hacer una foto, pero yo gasté mucho más tiempo porque cuadrábamos una reunión y no podían ir, o visceversa. Hubo unas madres que definitivamente no participaron por miedo y también por un tema religioso. Lo veían como un tipo de brujería o algo así. Claramente son mujeres que han pasado por varias cosas a nivel psicológico. Se sienten débiles y les da miedo entrar en un proceso tan fuerte.

¿Por qué enterrarlas?

En nuestra "occidentalidad" católica el entierro es muerte. Pero yo no quería solo resaltar eso, también quería darle trascendencia a la tierra. Son madres que están junto con la tierra, y que como ella, también generan vida. De hecho, mi intención era que las personas tomen su propia decisión sobre las fotografías: ¿son muerte o son vida?

Madres Terra.

¿Qué le gustaría fotografiar en un futuro?

Yo sigo trabajando en temas relacionados con las historias de la gente. El año pasado estuve en Bangladesh y en la India documentando mujeres que lucharon en una guerra en 1971. Me interesaban sus memorias. En Colombia quiero hacer algo similar con mujeres que han luchado, no actualmente, sino en el pasado; mujeres del M-19 o del ejército. Me interesa que haya pasado bastante tiempo desde que dejaron las armas, porque algo que he notado en gente que acaba de salir de luchar es que tienen un discurso de odio y venganza. Cuando ha pasado un tiempo, y la experiencia se ha decantado un poco, la historia cambia y se vuelve más interesante.

¿Ha pensado en trabajar con el Centro de Memoria o con alguna institución para fomentar la reparación y construcción de memoria?

Sí, lo he pensado, pero hay muchas trabas e intereses políticos de por medio. Es por esto que prefiero meterme en cada concurso que haya, y trato de que sean afuera del país porque me interesa mostrar estas historias a otros. Aquí también es necesario narrar lo que ha pasado, pero en Colombia hay una rosca de la que no me interesa ser parte. Si tu trabajo es bueno, es mejor participar afuera, realmente.

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