La relación  museo- comunidad  ha estado en el foco de los intereses del Museo de Antioquia, ubicado en el corazón del centro de Medellín y de sus problemáticas. | Fotografía: Julieta Duque La relación museo- comunidad ha estado en el foco de los intereses del Museo de Antioquia, ubicado en el corazón del centro de Medellín y de sus problemáticas. | Fotografía: Julieta Duque

Cruzar el borde

La vitalidad del museo ha exigido liderazgos que lo gestionen desde la tensión entre colección y contemporaneidad, desde su rol como formador de públicos y como constructor de comunidad. Esto lo hace una institución única en el país.

2019/05/06

Por María del Rosario Escobar P.*

Este contenido institucional surge de una alianza con el Museo de Antioquia. Haga clic aquí para ver los demás contenidos de este especial.

El Museo de Antioquia es una institución cultural excepcionalmente interesante, pues reúne tensiones que vuelven espacios de creación y que lo llevan a ir más allá de la idea tradicional de museo de arte, a expandirse hacia espacios de experimentación aún por contar.

Por una parte, en su interior hay una doble experiencia del tiempo: su colección y su tradición son centenarias, pero se ubican en el presente, como un lugar de análisis y convocatoria. En virtud de ello, desde hace más de una década, el museo se ha concentrado en plantear discursos desde cuatro principios: el análisis crítico de la historia, el estudio crítico de la noción de territorio, el centro como lugar de trabajo esencial, y la apropiación social del arte.

También desde el punto de vista de la gestión, el museo tiene una particularidad: su alcance es público, pero su administración es privada. Nació en el siglo XIX bajo un propósito de la Gobernación de Antioquia; luego, a mediados del siglo xx, la Sociedad de Mejoras Públicas lo rescató, y en este siglo se constituye en un símbolo de una ciudad que debe superar la violencia a partir del arte y la cultura.

Hoy, el museo está asentado en proyectos ciudadanos y urbanísticos de raíces profundas. Pero lo ampara sobre todo la sociedad civil, y por ello el esfuerzo por su sostenibilidad recae en su capacidad de interlocución con su propósito inicial, y en cómo asume los desafíos que, en más de un siglo, le han impuesto la ciudad y el país.

Otra tensión creativa yace en la colección. Con más de seis mil objetos, tiene el privilegio de contar con la Colección Botero. Entre 1999 y hasta el primer Encuentro Internacional de Arte de Medellín, MDE, en 2007, la institución llegó a ser conocida como el Museo Botero. Luego logró ampliar la definición de su quehacer mediante la exploración de la contemporaneidad y las prácticas artísticas en relación con la comunidad. Así, en el edificio hoy existen discursos y posturas que, con los años, han venido integrándose mejor.

Y hay un desafío más: la mediación de un museo en relación con la formación de públicos. En virtud de esta tarea, hemos empezado a consolidar una estructura de construcción de contenidos a partir de la experiencia que una visita pueda ofrecer. Un propósito principal debe ser convocar más audiencias a un museo con capacidad crítica, que se consolide como un espacio de construcción de ciudadanía. Todo esto, en medio de una comuna que necesita un diálogo horizontal en el que la dignidad esté en el primer orden.

En los años que lleva el Museo de Antioquia, la principal preocupación ha estado puesta en la supervivencia. Lejos del amparo gubernamental, nuestra labor está orientada a fortalecer la institución y ahondar su impacto urbano. A diferencia de otros museos en el mundo que solo se preocupan por la colección –tarea que hemos venido salvando–, para nosotros consolidar nuestros programas ha sido lo más arduo.

Este museo pertenece a su ciudad, a su departamento, e irradia esa pertenencia al país entero. Su historia es la radiografía de su contexto.

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MUSEO HÍBRIDO

En un principio, bajo el nombre Museo de Zea, la intención de su fundador, Manuel Uribe Ángel, era erigir un centro de cultura y educación. En 1978, por iniciativa de Fernando Botero y otros artistas, pasó a llamarse Museo de Antioquia, y recibió la tarea de interactuar con la historia y los artistas desde una mirada regional. Esa mirada se vio reflejada en el edificio de 2220 metros cuadrados, antigua Casa de la Moneda del Banco de la República, que se convirtió en su sede.

Las Bienales de Arte de Coltejer y el Museo de Arte Moderno de Medellín marcaron una nueva era. Pero fueron, a la vez, tiempos de violencia y narcotráfico. En 1989, un carro bomba estalló cerca del Museo de Antioquia, sin dejar perjuicios en la infraestructura o la colección.

A finales de los años noventa, y gracias a la donación de Botero y a una inversión pública de más de 40.000 millones de pesos, la institución vivió un segundo nacimiento. Se mudó al Palacio Municipal y ocupó 18.000 metros cuadrados, renovados por la Alcaldía de Medellín y completados por la construcción de la plaza Botero. El proyecto recibió el nombre “Medellín cultura viva” y dio pie a otras iniciativas asociadas al urbanismo, el arte y la cultura.

En 2007, el Museo de Antioquia creó el MDE, que puso a la institución en la contemporaneidad. Desde entonces, los MDE han sido un punto de reflexión a partir del discurso público, que propone la Alcaldía, en asuntos de educación y urbanismo.

También la relación museo-comunidad ha sido un punto de transformación. El propósito ha sido salir del edificio y conectar el proyecto con la ciudad. Esa búsqueda ha sido una constante en la gestión de los proyectos, y ha abierto una nueva ruta de interacción. En los últimos tres años, el proceso ha dado pie a Museo 360, de estructura circular y abrazante, desde adentro y hacia fuera.

EL VECINDARIO

La realidad de esta ciudad nos hace preguntar por el museo que somos y por la finalidad de nuestro quehacer, más allá del arte. En la comuna 10, La Candelaria, convergen graves problemas sociales, ante un tejido social escaso y una institucionalidad débil. Pero, a pesar de este contexto, el museo ha florecido, precisamente por afrontar la realidad que lo rodea, por poner sus colecciones y su compromiso al servicio del presente. Así, el museo se ha convertido en un laboratorio social y artístico.

Hoy, el museo es un edificio abierto, poroso, que responde a su entorno; una institución que desde el centro mira a la periferia y también a lo periférico. Nos hemos instalado en el borde para volver a nuestro propio eje y para, desde allí, irradiar luz, abrir espacios y generar encuentros. Estas acciones, similares al momento vital de la respiración, nos permiten creer que aportamos para constituir un ritmo de vida y creación en una ciudad que lo necesita.

*Directora general del Museo de Antioquia

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Tiempo de agradecer
El Museo de Antioquia existe debido al apoyo de las siguientes instituciones y personas:
  • Nuestro mecenas Fernando Botero y su familia. Bajo su generosa y constante dedicación este museo sigue creciendo.
  • La Alcaldía de Medellín, desde el programa Formación de Públicos, y el Ministerio de Cultura, desde el Programa Nacional de Concertación.
  • Las entidades que hacen posibles nuestras salas, exposiciones y programas con las comunidades: Coltejer, Familia, Mineros, Bancolombia, Comfama, EPM, Sura, MUV, Idartes, Argos y Celsia, Cámara de Comercio de Medellín, Fundación Fraternidad Medellín, Fundación Ramírez Moreno, Fundación Sofía Pérez de Soto, ProHelvetia, Área Metropolitana, Concejo de Medellín, Creative Industries Fund NL, Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia.
  • Nuestros aliados: Biblioteca Pública Piloto, Gobernación de Antioquia, Anilla Cultural Latinoamérica-Europa, Comité Intergremial de Antioquia, Confiar Caja Cooperativa, Coopebombas, Fundación Prince Claus, Corporación Región, Despacho de la Primera Dama de Medellín, Emisora Cámara de Comercio, Fábrica de Licores de Antioquia, Fenalco Antioquia, Fundación Ferrocarril de Antioquia, Grupo Atlas, Orquesta Filarmónica de Medellín, Red de Escuelas de Música, Lonja de Propiedad Raíz, Medellín Convention Bureau, Universidad de Antioquia, Universidad Eafit, Universidad Nacional de Colombia, Universo Centro, Prince Claus, Melborp, Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, Museo Casa de la Memoria, Museo de Arte Moderno de Medellín, Museo Les Abattoirs, Museo Nacional, Museo La Tertulia de Cali, Mesa de Museos de Medellín, Nutresa, Parque Comercial El Tesoro, Postobón, Procolombia, Programa Buen Comienzo, Recuperar, Sociedad de Mejoras Públicas.
  • Queremos dar un especial agradecimiento a los artistas, familias y donantes que han hecho posible el crecimiento de la colección. Así mismo, a las comunidades vecinas que acuden a nuestro museo en busca de diálogo y crecimiento, y que han hecho madurar nuestra institución de una manera cálida y retadora. Queremos que siempre se sientan en casa. 
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