Como lo denunció ARCADIA hace más de un año, la Institución Universitaria de Colombia intervino varias casas patrimoniales sin los permisos necesarios. Como lo denunció ARCADIA hace más de un año, la Institución Universitaria de Colombia intervino varias casas patrimoniales sin los permisos necesarios.

De mal en peor: continúa la obra ilegal de los Moreno de Caro en La Merced

Como lo denunció ARCADIA hace más de un año, la Institución Universitaria de Colombia intervino varias casas patrimoniales sin los permisos necesarios. Esa obra no solo continúa, sino que empeora sin que las autoridades puedan frenarla de manera inmediata.

2018/08/23

Por Paula Doria

Bogotá es la ciudad con el mayor volumen de construcciones y barrios con valores patrimoniales que dan cuenta de la historia y de la conformación urbana y paisajística de la ciudad en los siglos XIX y XX. Entre esos barrios están Teusaquillo, Bosque Izquierdo, San Luis, La Soledad, Polo Club, Niza Sur, Pablo VI y La Merced. Justamente en este último, hace algunos años, las casas que se construyeron en los años treinta, que evocan la arquitectura del Londres del siglo XX, se consideraban imbatibles por haber sido declaradas bienes de interés cultural en 2001.

Sin embargo, como lo contó ARCADIA en dos artículos publicados hace más de un año, desde 2010 el excongresista Carlos Moreno de Caro y su familia han comprado casas en La Merced para instalar e ir ampliando progresivamente su universidad, la Institución Universitaria de Colombia, y en 2013 empezó a modificar las propiedades sin los permisos correspondientes que concede la secretaría de Cultura para ese tipo de intervenciones en bienes patrimoniales. Varios ciudadanos, medios de comunicación y la Alcaldía Local de Santa Fe han denunciado los hechos desde 2013 y, sin embargo, la obra continúa.

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Ese mismo año, la Alcaldía Local de Santa Fe, que hasta 2017 fue la entidad competente para llevar el caso, pidió la suspensión de la obra. Por eso, asegura la secretaría de Cultura, la obra avanzó hasta este punto, pues antes no tenía la función de proteger el bien.

Cuando la competencia para tomar cartas en el asunto pasó a la secretaría de Cultura, esta confirmó que las obras de los Moreno de Caro no contaban con las aprobaciones y permisos requeridos para su intervención. Así que, para frenar las obras ilegales, ordenó la suspensión de la construcción y se impuso sellamiento. Pero para sorpresa de los ciudadanos, y a pesar de que la secretaría le dijo a ARCADIA que actualmente la obra está sellada, al poco tiempo los sellos fueron retirados y la obra continuó sin problemas.

La secretaría ya interpuso denuncias penales ante la Fiscalía General de la Nación y le pidió a la Estación de Policía de Santafé que ayudara a frenar la construcción. Pero, según ha dicho varias veces la entidad y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), este proceso toma tiempo. Lo lamentable del caso es que, en ese lapso en que la acción directa de las instituciones ha sido imposible, los Moreno de Caro ya han completado las obras en el interior de una de las casas, y siguen interviniendo otras sin impedimentos.

“Las casas siguen siendo gravemente alteradas, sus volumetrías cambiadas, sus fachadas posteriores destruidas (…). Además, ya es evidente el impacto nefasto en la zona: se ha invadido y deteriorado el espacio público, se han destruido los jardines y andenes. Convirtieron las calles en estacionamiento de motos, foco de vendedores ambulantes, desorden y basura”, nos dijo un ciudadano, quien también nos envió las fotografías que acompañan este artículo.

En 2013, la entidad universitaria dijo que se trataba “solo de unas reparaciones locativas”. Hoy los Moreno de Caro no responden por las diez viviendas afectadas y tampoco dejan entrar a nadie externo a la institución. Ni siquiera la secretaría de Cultura ha podido entrar (ARCADIA intentó comunicarse con la universidad en varias oportunidades, pero no fue posible).

Alberto Escovar, director de Patrimonio del ministerio de Cultura, le dijo a ARCADIA hace un año que ni MinCultura ni el IDPC tienen funciones policivas y, por lo tanto, están maniatados. Sin embargo, admite que este caso es un ejemplo de cómo a veces la burocracia va en detrimento de las intervenciones sobre el patrimonio.

“Las actuaciones administrativas que se adelantan van encaminadas a la protección y reconstrucción de lo indebidamente ejecutado, con la finalidad de proteger los valores arquitectónicos, urbanos e históricos, y que se conserven o preserven en los inmuebles las características que ameritaron su declaratoria como Bien de Interés Cultural en el año 2001”, le dijo a ARCADIA un vocero de la secretaría de Cultura.

Si la Fiscalía reitera que la obra de los Moreno de Caro es ilegal, como ya lo hicieron la secretaría y la Alcaldía Local de Santa Fe, la entidad universitaria tendría que reparar el daño, frenar algunas obras, demoler otras que ya están construidas y devolver el inmueble en sus condiciones originales. Pero la pregunta es: ¿hasta cuándo los Moreno de Caro podrán seguir dañando estos bienes de interés cultural sin que las autoridades puedan hacer nada al respecto?

La salvación de las casas del legendario barrio de La Merced está en manos, entonces, de la Fiscalía y de lo que por ahora pueda hacer la Policía. De lo que no cabe duda es que otro sellamiento no será suficiente.

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