Laurent y Dujardin protagonizan El regreso del héroe, una cinta co-escrita y dirigida por Laurent Tirard y ubicada en la época de Napoleón. | Fotografía: Cortesía de Cine Colombia Laurent y Dujardin protagonizan El regreso del héroe, una cinta co-escrita y dirigida por Laurent Tirard y ubicada en la época de Napoleón. | Fotografía: Cortesía de Cine Colombia

Del cine arte a la comedia: una entrevista con Mélanie Laurent

ARCADIA conversó con la actriz, cantante y directora Mélanie Laurent sobre ‘El Regreso del Héroe’, su primer papel protagónico en una comedia, sobre qué sintió al salir de los roles a los que estaba acostumbrada y qué implica representar a mujeres fuertes en pantalla.

2019/06/20

Por RevistaArcadia.com

La actriz, cantante y directora francesa Mélanie Laurent, se dio a conocer en el mundo entero por su papel de Shosanna en Bastardos sin gloria, película de Quentin Tarantino. Pero este rol es tan solo un atisbo de su carrera en el séptimo arte. Recientemente trabajó junto con Jean Dujardin, ganador en 2012 del premio Óscar, del Globo de Oro y del Bafta por su papel en la película muda El artista. Laurent y Dujardin protagonizan El regreso del héroe, una cinta co-escrita y dirigida por Laurent Tirard y ubicada en la época de Napoleón. Narra la historia del capitán Charles-Grégoire Neuville, un militar cobarde y embustero que termina convirtiéndose en el ‘héroe del pueblo’ gracias a unas cartas escritas por su cuñada, Elisabeth Beaugrand. La película se estrenará este 20 de junio en las salas de Cine Colombia.

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ARCADIA habló con Laurent sobre el proceso que llevó a cabo antes, durante y después de la filmación de la comedia y  lo que implicó alejarse del cine arte, el terreno donde usualmente se ha desempeñado.

Algo es reconocible, casi de manera inmediata, al verla en El regreso del héroe: su talento natural para la comedia. Usted actuó Dikkenek en 2003, pero esa cinta manejaba un tipo muy diferente de humor. Uno podría asumir que este es su début en el género en sus veinte años de carrera...

Especialmente porque mi papel en Dikkenek no era particularmente gracioso. Las situaciones y personas alrededor de ese personaje eran cómicas, pero yo era muy seria con mi actuación. Así que, en realidad, El regreso del héroe es mi primera comedia. Todos estos años, quizás, he tenido temor de codearme con el género. Pero no fue algo que yo hice conscientemente, creo que simplemente estaba esperando que surgiera un papel como el de Elisabeth Beaugrand

¿Qué primera impresión le dejó leer el guión de Laurent Tirard y Grégoire Vigneron?

Sentí que había aterrizado en algo así como Los casados del año II, es decir, en una de esas comedias de aventuras en la que los personajes no se pueden soportar el uno al otro porque se gustan mutuamente y no saben cómo declarar su amor. Desde un principio, los diálogos entre los dos protagonistas decían algo como: “Estoy detrás tuyo, te tengo, te hiero, ¡te amo!”. Parece uno de esos juegos del amor de las obras de Georges Feydeau, que terminan siendo muy divertidas y locas de interpretar. También me sorprendió la forma en la que se expresa Elisabeth, mi personaje. Yo tiendo a hablar rápidamente, y cuando me enfrenté con un personaje que tenía el mismo tipo de energía, me enamore instantáneamente de esta mujer completamente loca pero a la vez muy fuerte. En ese momento, pensé que finalmente podría actuar en una comedia y divertirme a la vez.

Más allá de su lado cómico, su personaje Elisabeth es interesante pues advoca porque la mujer tenga un lugar en la sociedad masculina y chauvinista de principios del siglo XIX, una feminista antes de que la noción siquiera existiera...

Totalmente, y establece sus opiniones claramente en la película. ¡No se queda callada! Siempre me han atraído las mujeres de personalidad y convicciones fuertes. No creo que haya interpretado en mi carrera a una persona que se siente víctima. He escogido personajes femeninos que luchan. Y en este papel entró en juego uno de mis miedos cuando empiezo a prepararme para una película: el comenzar de cero a construir al personaje. Para superar esto, busco elementos que me ayuden a hacer más natural mi interpretación. En las comedias que me han ofrecido antes, las tramas se sentían demasiado “chifladas” como para que yo pudiera encontrar el ritmo y logrará interpretar al personaje correctamente. En esta película, Elisabeth es una feminista adelantada a su tiempo. Se defiende y es una artista a su propia manera, y además es graciosa sin forzarse a serlo.

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Hablemos del componente físico de su papel: hubo momentos del filme en que tuvo que zambullirse, literal y metafóricamente, para seguirle el paso excéntrico a esta comedia. ¿Qué tan exigente fue?

Mucho, y decir eso es subestimar todo el esfuerzo que implicó esta película. Durante el primer día de rodaje, tuve que hacer la misma escena una y otra vez, y de repente me dí cuenta de lo mucho que me exigía físicamente. Tenía que correr, caerme, atrapar a Jean, ¡tenía que ser casi histérica!... Me sabía el libreto de memoria y me preparé durante meses, pero tener que hacerlo todo en el lugar, con el ritmo y con todas las líneas que me tocó declamar, fue agotador. Cuando Laurent exclamó: “¡Corten!” a las cinco de la tarde, me fui derecho a la cama y no me levante hasta el otro día. Era la primera vez que algo así me pasaba pues nunca me canso. Y le comenté a Jean: “¿Así es la comedia? ¡no puedes ni tomarte una copa de vino durante la cena!” y él respondió: “Bienvenida a nuestro mundo”.

¿La vestimenta de Elisabeth y su peinado contribuyeron al placer que tuvo de representarla?

Sí, pero desde el principio  teníamos claro con el diseñador de vestuario Pierre-Jean Larroque que no queríamos que se convirtiera en un espectáculo de pasarela para Elisabeth. De hecho, utiliza el mismo vestido varias veces. Respecto a los peinados, les pedí que fueran muy sencillos. La idea era encontrar el equilibrio adecuado: la historia transcurre en medio de la alta burguesía, pero esta mujer no sigue los códigos sociales de su clase. Debo añadir que las mujeres casi no utilizaban maquillaje a principios del siglo XIX, contrario a lo que sucedía durante el auge de las monarquías, cuando se utilizaban muchos polvos, ¡casi como un camuflaje! Durante el siglo XIX, la gente empezó a entender cuáles eran los beneficios de bañarse. Para ellos era algo así como un deseo de alcanzar la pureza. Fue muy agradable no tener que pasar horas en las salas de maquillaje porque, como dije antes, los días de trabajo eran largos y me tenían exhausta. Casi lo olvido, otra de las nuevas experiencias que viví fue usar un corset. Estos hacen de respirar algo particularmente difícil, especialmente cuando tienes que interpretar hojas y hojas del libreto.

Hablemos de su co-estrella en la película: Jean Dujardin...

Admiro mucho a Jean como actor. Habíamos cruzado caminos antes pero no lo conocía personalmente. En la primera lectura del guión que hicimos fue muy amable y atento. Me ayudó a tranquilizarme y mantenerme enfocada. Esta dinámica se hizo más evidente cuando filmamos, y me dí cuenta de que era una de las colaboraciones más felices de mi carrera. Jean fue un compañero increíble, nunca me decepcionó y estuvo para mí cuando vacilé. De hecho, me enseñó todo esto de la comedia, me enseñó a llevarme a mí misma más allá y me invitó a dejarme llevar y divertirme con él. Constantemente me daba consejos, sin hacerme sentir presionada. ¡Todo esto mientras nos divertíamos como niños! Había escuchado que grabar una comedia podía llegar a ser tedioso, porque es muy exigente y debes ser muy preciso, y es cierto, pero nos reímos tanto en el set que sentía que tenía al mejor compañero que podía desear. ¡Lo adoro!

El otro compañero de esta aventura fue el director Laurent Tirard...

Poco a poco me he dado cuenta de que una carrera en actuación se construye alrededor de la gente que conoces y de la confianza que depositan en tí. Creo que la última vez que un director confió de la manera en la que Laurent lo hizo, fue en 2006, con Philippe Lioret en Don‘t Worry, I‘m Fine. Ambos me dieron las herramientas para adentrarme en áreas desconocidas. Fue una película complicada de hacer, y Laurent hacia un énfasis muy fuerte en el mise en scène (la puesta en escena) para llevarnos a esos lugares a los que él soñaba llevarnos… Es un director instintivo e inteligente: cuando vio la conexión entre Jean y yo, entendió que debía darnos la libertad de divertirnos y de escuchar nuestras sugerencias. Por eso, nos dio la confianza para tener un rodaje muy agradable.

Al final de este proceso, ¿quisiera volver a hacer una comedia?

Bueno, es una actividad que se puede volver adictiva. Después de ese primer día de rodaje tan agotador, mientras yacía sobre la cama y miraba al techo pensaba: “¡Me siento muy bien!”. El cine arte me ha hecho muy feliz durante muchos años, he disfrutado el rodaje de películas duras y llenas de emociones en las que tienes que ir muy adentro tuyo para dar lo que la cámara necesita. Pero al final, estos dolores también te terminan afectando. He llegado a enfermarme después de hacer estas películas. Pero al finalizar esta película, me dije a mi misma: “¿Cuando lo hacemos de nuevo?”

Vea el tráiler de la película a continuación:

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