Con una denuncia virtual, la Red Colombiana de Mujeres Filósofas ha expresado su indignación ante el concurso profesoral de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional que presuntamente perpetuaría la desigualdad de género en la filosofía académica colombiana. Con una denuncia virtual, la Red Colombiana de Mujeres Filósofas ha expresado su indignación ante el concurso profesoral de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional que presuntamente perpetuaría la desigualdad de género en la filosofía académica colombiana.

¿Discrimina a las mujeres el departamento de Filosofía de la Universidad Nacional? Este es el debate

Con una denuncia virtual, la Red Colombiana de Mujeres Filósofas ha expresado su indignación ante el concurso profesoral de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional que presuntamente perpetuaría la desigualdad de género en la filosofía académica colombiana. ARCADIA presenta las aristas de la discusión.

2018/10/03

Por Felipe Sánchez y Sara Malagón

“Reciban de nuestra parte un saludo cordial. El motivo de esta comunicación es expresar una urgente preocupación. La perpetuación de las desigualdades basadas en el género en el Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia no puede continuar ocultándose tras el disfraz del mérito”.

Con estas palabras empieza una denuncia virtual que ha circulado por la plataforma Change.org desde el 29 de septiembre. La denuncia, de la Red Colombiana de Mujeres Filósofas, está dirigida a la facultad de Ciencias Humanas, el departamento de Filosofía, el Observatorio de Asuntos de Género y la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia. Bajo el título “Denuncia: discriminación por género en el Departamento de Filosofía de la UNAL”, las más de 200 filósofas y académicas que conforman la Red decidieron expresar su indignación a raíz del reciente Concurso Profesoral 2018, con el cual el departamento de Filosofía de la universidad seleccionó a dos hombres –un ganador y un elegible– para su planta docente. “El resultado es simultáneamente un síntoma y un efecto de prejuicios y sesgos disciplinares y de género según los cuales la filosofía académica no es un lugar apropiado para las mujeres (...). Las mujeres siguen siendo invisibilizadas, y la calidad de su trabajo sigue quedando sin el reconocimiento que se merece”, afirma el comunicado.

La carta abierta, firmada a la fecha por más de 5000 personas, tiene como objetivo “hacer un llamado” a la comunidad académica, dejar constancia de su “profunda preocupación” y poner de manifiesto “la necesidad de hacer visible la innegable estructura de inequidad que rige las lógicas y políticas del departamento de Filosofía de la Universidad Nacional y de la mayoría de sus miembros”.

Según datos del Observatorio de Asuntos de Género de la Universidad Nacional, citado también en la carta, en el departamento de Filosofía de la Sede Bogotá la proporción de profesores y profesoras de planta es de 94,5% hombres frente a 5,5% mujeres. Esto quiere decir que de los 18 profesores de planta que trabajan en el departamento, solo una es mujer. “Esta cifra sitúa al departamento como uno de los más desiguales de toda la universidad –se anota allí–. Una proporción tan baja de mujeres en igualdad de condiciones y prestigio va en contravía de los principios de equidad e igualdad de oportunidades consignados en la Constitución Política y aquellos reconocidos por la universidad”.

Las filósofas María del Rosario Acosta y Laura Quintana, dos de las líderes de la denuncia, le dijeron a ARCADIA que las motivaciones para hacer públicos esos reclamos habían sido detonadas por dos situaciones. La primera, el concurso mismo: según Acosta, “a pesar de haber expresado de todas las maneras que era importante que aprovecharan este concurso para contratar a una mujer” y que “se presentaron candidatas excelentes”, la manera como definieron los puntajes y los porcentajes en el concurso “les dio prioridad a las presentaciones orales sobre las hojas de vida, y a un ensayo que ellos definían en lugar de las publicaciones”. La segunda situación es una preocupación más profunda sobre las “estructuras sistemáticas de discriminación” que viven las mujeres filósofas en el país: “El problema no es tanto el concurso, sino lo que el resultado revela acerca de una lógica de discriminación sistemática que gobierna la disciplina filosófica en Colombia”.

Esas mismas inquietudes las comparten varias mujeres que han participado activamente en la discusión. Quintana coincide en que, según le informaron a la Red, “en el concurso se le dio demasiado peso a requerimientos como una entrevista y un ensayo especial (en los que podían pesar los sesgos de género), sobre otros factores como la hoja de vida, que podían tener una valoración más objetiva”. También que “profesoras muy competentes se presentaron y nos extraña que ninguna de ellas apareciera al menos en el segundo lugar”. Ximena Gama, curadora y exalumna de Filosofía de la Nacional, afirmó también a través de una publicación en Facebook que, más allá de los méritos de los profesores seleccionados, “la pregunta que nos hacemos es por qué se replica el sistema, por qué aún el departamento no se sacude y reconoce, como ya ha sucedido en otros lugares (...), que debe aceptar que hay una disparidad de género y que tiene que hacerse responsable de ello”. Una situación que, en sus palabras, “solo se debe a que es un departamento absolutamente sexista”.

EL CONCURSO Y LA RESPUESTA DEL DEPARTAMENTO

El pasado 26 de septiembre, la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional publicó una resolución con los resultados del Concurso Profesoral 2018. Allí, se determinó que el ganador de la plaza disponible para el departamento de Filosofía había sido Vicente Raga, doctor en filosofía en la Universidad de Valencia, y que Andrés Contreras, doctor en Filosofía de la Universidad Paris-Sorbonne (Paris IV) y la Universidad Complutense de Madrid, había quedado en segundo lugar.

El concurso para ganar la plaza docente en la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional tiene varias etapas: además de la presentación de documentos como la hoja de vida, certificados de posgrado, experiencia profesional, docente e investigativa, la institución hace una prueba de competencias, integrada por un componente escrito (un documento, ensayo, programa o propuesta de investigación inédita) y una prueba oral, dentro de la cual se incluye una entrevista. El Consejo Académico evalúa y publica una resolución con los ganadores, de cara a la cual hay diez días para interponer recursos de reposición.

Cada uno de los pasos del concurso es público. Nosotros nos atenemos a las normas de la función pública: el concurso es abierto, no organizado por el departamento de Filosofía, sino centralizado en la facultad de Ciencias Humanas, se atiene a las normas constitucionales y es un concurso que privilegia los requerimientos académicos”, le dijo a ARCADIA Ángela Uribe, directora del departamento de Filosofía de la Universidad Nacional. “No tiene —desafortunadamente no, aunque esa discusión hay que darla— política de discriminación positiva”. Este año, cuenta, a ese concurso se presentaron 15 aspirantes, de los cuales solo 4 eran mujeres. Ni la Universidad ni las voceras de la Red de Mujeres Filósofas quisieron compartir con ARCADIA los nombres de las aspirantes; sin embargo, las promotoras de la denuncia las calificaron de “muy competentes” y “excelentes candidatas”, que prefieren mantener reservada su identidad para “protegerse de sus actuales empleadores”.

Luz Amparo Fajardo Uribe, decana de la facultad de Ciencias Humanas de la universidad, firmó el 1 de octubre la Resolución 2722, con la cual se modificó el cronograma del concurso. Así, solo hasta el 14 de diciembre se publicará la Resolución Definitiva que confirmará a los ganadores*. Asimismo, en un comunicado emitido hoy, 3 de octubre, firmado por todos los profesores de planta, el departamento de Filosofía respondió a la denuncia de la Red de Mujeres Filósofas, haciendo énfasis en las dificultades “tanto de carácter legal, como institucional” que les han “impedido corregir la inequidad de género en el departamento”. Primero, dicen, porque “legalmente nos es imposible diseñar un concurso profesoral en el que se especifique como requisito la pertenencia a un género determinado”. Segundo, por “el congelamiento de la planta profesoral de la Universidad Nacional”, a raíz de lo cual el departamento no había podido realizar un concurso docente en trece años, una situación que “ha hecho muy difícil ir corrigiendo gradualmente esa inequidad” (el concurso pasado, de 2006, se anota, fue ganado por un hombre y dos mujeres, quien declinó la plaza “por razones personales”). Tercero, por los “factores históricos y culturales muy arraigados” de los cuales, reconocen, “no escapamos los departamentos de filosofía”. [Lea el comunicado completo del Departamento de Filosofía en respuesta a la carta abierta de la Red de Mujeres Filósofas acá].

LAS CUOTAS DE GÉNERO: PERSPECTIVAS Y LIMITACIONES

A pesar de las explicaciones de las directivas, como le dijo a ARCADIA la filósofa argentina Luciana Cadahia, otra de las denunciantes, para muchas mujeres de la Red el argumento de las limitaciones institucionales no es suficiente: “Con el argumento de que la universidad es pública y el concurso se rige por la Constitución (y que, por lo tanto, no puede cerrarse a una población específica) están escondiendo una práctica habitual dentro de la universidad. Hay algo estructural en el rechazo de las mujeres. Y eso inevitablemente se traduce en los concursos”. En su más reciente columna en VICE, Cadahia dice que “a pesar de la evidente desigualdad”, los encargados de la selección del ganador del concurso docente “se rehusaron a tener en cuenta algún criterio de género para la selección de los aspirantes”.

El debate sobre las cuotas diferenciales para mujeres es hondo, y sigue estando atravesado por la tensión entre los diseños institucionales y las acciones efectivas para mitigar las brechas que sigue habiendo en departamentos como el de Filosofía de la Nacional. Por un lado, como afirma el mismo comunicado del Departamento, dentro de los criterios del concurso profesoral, por ley no puede haber un enfoque diferencial de género, a pesar de que, como señalan las denunciantes, está vigente el Acuerdo 035 de 2012 emitido por el Consejo Superior Universitario, “por el cual se determina la política institucional de equidad de género e igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en la Universidad Nacional de Colombia”. Por otro, el Departamento está atado a esos procedimientos que, como afirma su comunicado, desbordan a los funcionarios particulares y privilegian los requerimientos académicos, pero que, en sus palabras, “no significa en modo alguno que hayamos asumido intencionalemente una política de discriminación contra las mujeres en el ámbito de la filosofía”.

No obstante, más allá de las particularidades legales que aún no permiten responder efectivamente a la necesidad de combatir las desigualdades entre hombres y mujeres en la universidad, para María del Rosario Acosta, la situación de discriminación en el departamento, y en el ámbito filosófico, “es insostenible”: “Todas las que hemos pasado por allí y sobrevivido como filósofas tenemos mucho que decir sobre los problemas del sesgo de género en su interior. Aunque la filosofía de por sí ya tiene este problema, en otros lugares se han estado haciendo muchas cosas para comenzar a cambiar la situación, mientras que en el departamento no se han tomado en serio nunca estos reclamos. Cuando los hacemos nos convertimos en objeto de burla, en el mejor de los casos, o de crítica agresiva y displicente”.

Varias mujeres filósofas han estado haciendo públicos esos “sesgos de género” a través de sus experiencias particulares como estudiantes y como egresadas del departamento. La discusión ya se había abierto en 2016, a raíz de un panel organizado por la facultad de Ciencias Humanas para celebrar los 70 años de la carrera de Filosofía titulado “La formación de los filósofos y la aplicación de la filosofía a otras áreas”. De los diez panelistas, ninguno era mujer. En ese entonces, varias egresadas compartieron a través de sus redes sociales y de cartas abiertas su preocupación por la ausencia de voces femeninas en el evento, que derivaron en su cancelación. Como anotaron la de las exalumnas Irene Vélez y Marcela Tovar en una columna en la web de Sentiido, “un compañero filósofo escribió a una de las autoras de esta nota para decirle que, a pesar de estar de acuerdo en la reivindicación de incluir mujeres en la agenda, todo este debate era una “pataleta” que se había excedido en descalificación”. Ximena Gama, en su publicación reciente, también se refirió al suceso: “Recuerdo la risa que me dio al ver el cartel de ponentes y recordar que mientras estudiaba allá me mandaron una y otra vez a Literatura porque quizá en ese otro lugar sí tenía sentido y sí podía hablar de lo quería”.

Ese mismo énfasis en la entraña machista que sigue permeando la filosofía lo comparte Laura Quintana. “En general, la filosofía en su tradición ha sido evidentemente misógina y patriarcal, y eso se sigue reproduciendo de múltiples maneras en las prácticas académicas”, cuenta. “Lo he sentido en mi experiencia personal: pensar en las razones de que, aunque yo estudiara la carrera con varias mujeres, solo pocas escogiéramos la trayectoria académica; constatar que en los programas de cursos no se estudiaban mujeres filósofas (aunque estas ya empezaron a afirmarse y hacerse visibilizar en el siglo XX); darse cuenta de que la tradición del feminismo es bastante despreciada en los círculos académicos filosóficos del país; sentir durante mi formación que prácticas como el hablar más duro y con más prepotencia hacían inaudibles sobre todo voces de mujeres; sentir a veces en el trato una cierta condescendencia y coquetería”.

Y el caso no es exclusivo de la Universidad Nacional. Amalia Boyer, una de las fundadoras de la Red de Mujeres Filósofas, concuerda en haber sentido una “desvalorización pública” por parte de profesores hombres cuando trabajaba en la Universidad de Cartagena. “Los profesores decían que tenía todos mis títulos por bonita y por mujer”, le contó a ARCADIA. “La filosofía, que está más masculinizada que el resto de las disciplinas, debe hacerse cargo de su tradición y de lo que han dicho los hombres filósofos a lo largo de los siglos. Porque eso es lo más difícil: en la filosofía no son solo chistes o comentarios, sino argumentos filosóficos con los cuales se ha justificado históricamente nuestra exclusión”.

Entonces, ¿cuáles serían las rutas más efectivas para combatir la “entraña sexista” de las facultades de filosofía en el país? Para Quintana, habría que partir por tres caminos: hacer evidente que ciertas prácticas “invalidan, invisibilizan o vuelven inseguras voces femeninas” en los departamentos, incluir mujeres en el cuerpo profesoral, estudiar más conscientemente “los trabajos de excelentes mujeres filósofas que se están produciendo en el mundo” y seguir pensando en acciones y prácticas “a un nivel micropolítico, que puedan fracturar comportamientos y afectos cotidianos de machismo”. Boyer considera que, sobre todo, hay una urgencia de ejercer acciones afirmativas: “Frente a dos hojas de vida de igual mérito, por un ejercicio de responsabilidad histórica, debería darse cierta prioridad a la mujer”. Eso porque, como afirma Acosta, “esto no es uno o dos hombres que son ‘machistas’ y se comportan como tal, sino que es una lógica sistemática que opera a todos los niveles y se reproduce por todos quienes habitan el espacio dominado por esas lógicas. Con discusiones como esta, eso poco a poco se puede ir quebrando”.

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* Nota del editor: 5 de octubre de 2018. Aclaración

En la versión original del artículo, publicada el 3 de octubre, se afirmaba:

"Sin embargo, desde el pasado lunes 1 de octubre el escenario volvió a dar un giro. Luz Amparo Fajardo Uribe, decana de la facultad de Ciencias Humanas de la universidad, firmó ese día la Resolución 2722, con la cual se revocó la anterior resolución de los resultados del 26 de septiembre, en la que se había anunciado que Raga y Contreras habían ganado el concurso, y se modificó el cronograma del concurso docente. Esta semana se publicarán nuevos resultados de la valoración de hojas de vida y las pruebas de competencias, y solo hasta el 29 de octubre se conocerá la decisión definitiva del profesor que entrará a formar parte del cuerpo docente".

El párrafo fue modificado por petición de Ángela Uribe, directora del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional, para aclarar que, a pesar de que la Resolución 2722 revocó la del 26 de septiembre, su revocación no afecta los resultados del concurso ni modifica los puntajes de quienes fueron declarados ganadores: solo altera el cronograma.

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