Discurso de Jorge Eliécer Gaitán frente a la iglesia de Jesucristo Obrero, 1946. Crédito: Luis Alberto Gaitán, Lunga. Discurso de Jorge Eliécer Gaitán frente a la iglesia de Jesucristo Obrero, 1946. Crédito: Luis Alberto Gaitán, Lunga.

Gaitán era castrochavista

Al cumplirse 70 años del bogotazo, los medios de comunicación de Colombia se han unido para ofrecer, cada uno, homenajes para conmemorar uno de los sucesos más importantes para la historia del país. Pero ninguno se ha atrevido a profundizar en las ideas que caracterizaban el discurso político de Jorge Eliécer Gaitán. ¿A qué se debe?

2018/04/12

Por Alexander Klein*

El pasado 9 de abril los medios de comunicación en Colombia adornaron sus periódicos, canales de televisión y páginas web con una serie de autodenominados homenajes a la figura de Jorge Eliécer Gaitán. Desde sofisticados cortometrajes hasta estudios fotográficos, todos estos medios se unieron a la conmemoración de uno de los sucesos más importantes de la historia de Colombia. Pero todos, sin excepción, tuvieron algo en común: ninguno hizo mención, en lo absoluto, del pensamiento político real que caracterizaba a Gaitán.

Le puede interesar: Lunga: el fotógrafo que siguió a Gaitán hasta su muerte

Esto no fue un accidente. Para la minoría de colombianos que leemos más de 5,1 libros al año, es bien sabido que Gaitán, antes de ser el típico político actual que responde a intereses económicos privados, era una figura altamente polarizadora y, ante todo, radical, cuyo programa de gobierno llamaba a una reestructuración total de la repartición de tierras y del sistema socioeconómico que imperaba –y continúa imperando– en Colombia. Es algo que lo sitúa todavía hoy en una posición que amenaza los intereses de quienes controlan el país. En sus propias palabras:

“Pasead por el territorio de nuestro país y observad cuanta tierra sin cultivar cuyos propietarios la mantienen en descanso indebido, mientras multitud de hombres que nacieron con el mismo derecho sobre ella no tienen un solo rincón donde refugiar sus vidas maceradas. Preguntad a los dueños de la ciudad por qué no construyen y encontraréis que ellos esperan que la tierra se valorice para venderla”.

¿Suena familiar? Salvo el uso del lenguaje adornado, propio de la época, estas palabras podrían corresponder a la perfección con la situación actual del país, lo cual confirma que poco ha cambiado realmente luego de la muerte del popular candidato a la presidencia.

¿Pero qué proponía Gaitán para solucionar el problema de repartición de tierras? Dejemos también que él nos lo diga:

“Ante este problema del labriego, que como lo hemos indicado no se puede resolver con simples reformas adjetivas, sino destruyendo la raíz cancerosa de la monopolización de la tierra por los individuos”.

Estas ideas hablan por sí solas. Pero el discurso de Gaitán no se limitaba únicamente a la distribución de la tierra. Porque como buen socialista que era –es cierto, y por favor tomen nota: Gaitán era socialista– su discurso más importante estaba reservado hacia la apropiación privada de los medios de producción, y a la consecuente lucha de clases que esta engendra. En sus propias palabras:

“Evidenciar que en Colombia hay producción capitalista es sentar la conclusión necesaria de que hay proletariado, y establecer esto es demostrar que hay problema social, porque precisamente, en la desigualdad de esas dos clases, en cuanto a la posesión de los medios sociales de producción... es donde halla su base la consecuente lucha socialista”.

Palabras más, palabras menos. ¿Qué proponía Gaitán para cambiar esta situación? Según él:  

“Y si la naturaleza [...] nos muestra las injusticias del presente sistema individualista, acusando una mayor suma de equidad y felicidad bajo el concepto socialista, no sólo no es una imposibilidad reclamarlo, sino que es un deber imponerlo”.

Así es: imponer el socialismo. Creo no estar solo al decir que si cualquiera de los candidatos actuales a la presidencia se atreviera a decir tales palabras –incluida a la FARC, que no sería capaz de decirlas– la primera etiqueta que recibiría por parte de la derecha y algunos sectores del autodenominado centro sería la de “castrochavista”, lo cual sin duda sepultaría cualquier aspiración a la presidencia de la república.

Le puede interesar: "Es impensable que Colombia se vuelva comunista"

Al decir todo esto, mi intención no ha sido la de criticar o elogiar las palabras de Gaitán sino simplemente citarlas de manera textual para que den pie a una verdadera y fructífera discusión sobre lo que su figura, sus ideas y su legado representan hoy para la historia del país. Porque más allá de fotos y cortometrajes que poco o nada dicen, los verdaderos homenajes históricos deben ser iniciativas serias para estudiar la historia del país y discutirla dentro un marco actual en lugar de mirarla con la curiosidad ingenua con que se mira una reliquia en un museo.

Se ha vuelto moda decir que Colombia es un país sin memoria, pero esta moda lamentablemente refleja un problema que es real. Porque por más que Gaitán esté en el billete de mil pesos, y por más que hoy se estén anunciando obras de teatro en homenaje a su legado, casi ningún colombiano sabe realmente quién era Jorge Eliécer Gaitán, cuáles eran sus ideas y por qué todavía hoy representan un peligro real para la oligarquía del país. Porque solo al comprender esto se comprenderá por qué hoy los medios tradicionales de comunicación se han limitado a darnos una serie de homenajes vacíos que nada dicen ni enseñan.  

Le puede interesar: Memoria invisible: los archivos secretos del conflicto en Colombia

Nadie sabe qué habría sido de Colombia si Gaitán hubiera llegado a la presidencia, así como nadie sabe a ciencia cierta si el caudillo habría sido capaz de implementar las reformas socialistas que tanto predicaba en sus escritos y discursos. Pero todos podemos estar de acuerdo en una cosa: si Gaitán reviviera, y si su discurso fuese igual hoy a como fue hace setenta años, su rótulo para la oligarquía que todavía gobierna el país sería el de castrochavista. ¿No es esto bastante diciente?

* Profesor de cátedra de la Universidad de Los Andes. Autor y editor de las Obras Completas de Oreste Sindici.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 153

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.