El edificio de la Bauhaus en la calle Van-der-Heydt, construido en 1978 con base en un diseño de Walter Gropius. Foto: Harry Croner/Getty Images. El edificio de la Bauhaus en la calle Van-der-Heydt, construido en 1978 con base en un diseño de Walter Gropius. Foto: Harry Croner/Getty Images.

La Bauhaus, el diseño y el progreso

En Barranquilla, durante la Cátedra Europa, la Universidad del Norte rindió homenaje a la escuela de diseño Bauhaus, que cumple cien años. Estas son las conclusiones.

2019/04/02

Por Julián Santamaría*

Este contenido institucional surge de una alianza con la Universidad del Norte.

La escuela creativa y de diseño Staatliches Bauhaus, que Walter Gropius fundó en 1919 en la ciudad alemana de Weimar, marcó de manera definitiva la forma como entendemos el diseño y su relación con la cultura y la sociedad, el arte y el consumo. La idea de que las cosas creadas por el hombre deben ser útiles, y beneficiosas para el mundo, se mantiene vigente (y urgente) hasta hoy, y por ello celebrar por estos días el centenario de la Bauhaus es también pensar en el progreso humano.

Por este motivo, la Universidad del Norte decidió darle a la Bauhaus un protagonismo en la Cátedra Europa, el evento insignia de la institución que celebra cada año en Barranquilla, y se ha convertido en un espacio para la discusión y la reflexión sobre asuntos políticos, sociales y culturales, y que este año tuvo a Alemania como país invitado de honor. Tuvo lugar entre el 18 y 22 de marzo.

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Al simposio “Bauhaus en Uninorte” asistieron tres reconocidos expertos: la colombiana Marcela Quijano, investigadora del archivo de la Escuela de Ulm; el ingeniero e investigador Norbert Korrek de la Universidad Bauhaus de Weimar, y el profesor y experto urbanista Max Welch, de la misma universidad. El martes 19 de marzo, ante un auditorio atestado de estudiantes, los expositores presentaron tres visiones de la Bauhaus: la histórica, la filosófica y la crítica. Al final del evento, el director de ARCADIA, Camilo Jiménez Santofimio, moderó un conversatorio.

La importancia de este movimiento yace en el hecho de que reconoció que, a pesar de lo que implicaba la creciente producción en masa, el ser humano no podía dejar de lado “un buen diseño”. Como explica Mark Betts, docente del departamento
de Diseño de la Universidad del Norte y responsable del simposio: “Gracias a las ideas de los actores que impulsaron su creación, lograron establecer, a partir de la figura del diseñador como mediador de la cultura moderna, relaciones objetivas entre los objetos y las necesidades del hombre, creando una coherencia entre las necesidades de las masas y los sistemas de producción industrial”.

En 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial, la Bauhaus asumió una filosofía de trabajo audaz y rompió con la tradición. La escuela, como explicó la investigadora Marcela Quijano, entendió que los avances tecnológicos no son un enemigo para quien diseña, sino más bien un instrumento que extiende los horizontes de la innovación y la creatividad.

Al poner estos principios en la práctica, la Bauhaus empezó a dar resultados tangibles: rompió, de un momento a otro, el paradigma de clases y puso fin a la inercia social heredada. El investigador Norbert Korrek resalta aquí el papel que tuvo el, quizás, más importante precursor de la Bauhaus, el modernista belga Henry van de Velde. Este transformó la labor de creación al reemplazar los procesos más bien intuitivos de las artes por procesos estrictamente racionales, que permitieran crear con miras a producir objetos funcionales y asequibles para la gente.

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En 1925, la escuela se trasladó a Dessau, y ocho años después los nazis la cerraron. En Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, hubo un intento por revivirla materializado en 1953 en la Escuela de Proyectación de Ulm, fundada por Otl Aicher e Inge Scholl, hermana de los pacifistas alemanes Hans y Sophie Scholl, ejecutados en la guillotina por la dictadura de Adolf Hitler.

El impacto de la Bauhaus, su meta de instalar al diseñador como un mediador entre la sociedad y las cosas que pueden satisfacerla, pronto se hizo sentir en todo el mundo. De hecho transformó, a lo largo del siglo xx, el diseño industrial, el urbanismo, la tecnología y el desarrollo de numerosos sectores de la industria productiva. Y su relevancia permanece en las facultades de diseño, pues sus principios, en especial su postura hacia el mundo, pueden ser adaptados a necesidades y debates actuales.

Betts ve aquí “una gran oportunidad para un diálogo directo con esta tradición del diseño”. “Colombia es un país líder en América Latina en términos de diseño y la proyectación de artefactos tangibles, virtuales o mixtos –dice–. El centenario de la Bauhaus emerge hoy más que nunca como un referente”.

Una mirada crítica, sin embargo, es necesaria. De esto está convencido Max Welch, cuya intervención durante el simposio buscaba precisamente mitigar la “festivalización” de la Bauhaus y evitar una mirada idealizante, lejana de lo que realmente fue y significó
esta escuela. Vista así, la historia de la Bauhaus deja lecciones: sus miembros no siempre fueron intelectuales liberales y pedagogos desinteresados en el beneficio personal; la egolatría opaca hoy el legado de Gropius; la producción de casas en masa puede ser
vista actualmente como un aporte al suburbanismo y otros problemas de las ciudades; la racionalización de procesos puede ser interpretada como el fundamento de la “robotización” del hombre y el propulsor de la gran industria capitalista, inconsciente de su
impacto en sociedad y medio ambiente. “Yo siempre rescataré de la Bauhaus, sin embargo –dice Welch–, su internacionalismo, su motivación pedagógica y sus posturas críticas y humanistas”.

Un día después de las charlas, los tres expertos dictaron varios talleres para profundizar en la dimensión práctica del diseño. Siguiendo el espírito de mirar críticamente al pasado (una de las posturas más valiosas de la Bauhaus), los estudiantes
propusieron nuevas lecturas de lo que hoy representa esa escuela, tanto para el diseño como para ellos. Max Welch hizo un grupo de trabajo sobre “Urbanismo bajo dictaduras”, y Quijano, uno sobre teoría y práctica del color, basados en las ideas de Josef Albers.

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* Periodista de ARCADIA. Egresado de Artes Liberales delKing’s College de Londres

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