el arquitecto y académico de la Universidad Nacional Luis Fernando González. Foto: María José Chitiva. el arquitecto y académico de la Universidad Nacional Luis Fernando González. Foto: María José Chitiva.

La falacia progresista: una charla con Luis Fernando González

Hablamos con el arquitecto y académico de la Universidad Nacional, una de las voces más críticas de la renovación urbana de Medellín, sobre el falso progresismo, la política urbana fallida y la imposibilidad de demoler el pasado. En la Fiesta del Libro, acaba de lanzar el libro “El centro de Medellín y otros ensayos inútiles”.

2018/09/09

Por Valentina Gutiérrez Restrepo*

"El café de la memoria" en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín es posible gracias a una alianza entre ARCADIA e Itaú.

Caminar por las calles de Medellín es caminar por la memoria de la ciudad. Esto lo sabe bien Luis Fernando González, arquitecto y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Su labor docente e investigativa lo ha llevado a cuestionar, desde hace varios años, el modelo de progreso de la capital de Antioquia, reconocida en tiempos recientes por su ímpetu urbanista renovador, innovador y refrescante. Pero, ¿qué oculta este desarrollo? ¿Se esconde detrás de la voluntad de cambio de la ciudad quizá también un temor del pasado, un intento por borrar y acabar con la memoria?

El pasado viernes 7 de septiembre, González, que escribió sus opiniones al respecto en la más reciente edición de la revista ARCADIA, visitó el "El café de la memoria" para hablar con Camilo Jiménez Santofimio, director de ARCADIA. Antes de la conversación, que se dio en el marco de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, me concedió esta entrevista.

¿A usted por qué le tienen el apodo de “pájaro de mal agüero”?

En Medellín ha habido una tradición de complacencia. Esa tradición ha creado una leyenda rosa de Medellín desde la perspectiva histórica, además de una construcción de narrativas muy edulcoradas, de las cuales muchas están posicionadas en los discursos construidos desde ciertos sectores predominantes de la sociedad. Pero, sobre todo, se ha contemporizado la idea de esa visión progresista de la ciudad que busca cuidar la imagen de Medellín, por lo cual cualquier otro lado crítico disonante no es bien visto.

¿En relación con lo político, social y económico, así como con el patrimonio, en Medellín se ha privilegiado a ciertos sectores?

A raíz de tanta pérdida ha habido tal intensidad de la desmemoria que se ha ido configurando una idea del pasado desde la nostalgia, pero no realmente desde la memoria, y hay una diferencia grande entre estas dos. Pero, además, esa memoria se trata de maniobrar de una manera muy dulcificada, lo que la convierte en una memoria utilizada e interesada. Esto obliga a que se busque un visión más profunda y contrastada que los simples relatos de una visión elitista.

¿Cuál es en Medellín el rol de la memoria, y cuál el de la nostalgia?

La nostalgia cumple un papel paliativo de las rupturas en las continuidades históricas y sobre todo en el valor de la memoria. Entonces, se puede decir que cumple como un bálsamo frente a las pérdidas. Yo siempre he señalado en muchos textos que la memoria en Medellín solo alcanza una generación, dificultando que las siguientes la alcancen, porque siempre ha habido un proceso constante de demolición, lo que es grave. Por eso, cuando la memoria pierde fuerza, su lugar es ocupado por la nostalgia, curando solo superficialmente lo que en lo profundo se perdió.

¿Y esa pérdida a qué se debe? ¿Podría pensarse que los dirigentes actuales, al defender el ideario de progreso, se han convertido en destructores de ese patrimonio?

En mi opinión ha habido una tradición de Olanos en las administraciones públicas. Muy pocas veces se ha mirado desde otras ópticas, y se le ha dado un valor inmenso a la historia, incluso en las últimas décadas. Cuando comenzó a aparecer el problema del patrimonio y comenzaron los actos restaurativos con la Fundación Ferrocarril de Antioquia y el Paraninfo, solo algunos comenzaron a entender el valor enorme que contiene el patrimonio. Pero, aun así, sigue siendo un valor totalmente descontextualizado, solipsista y aislado. Entonces se ha ido más por el elemento restaurativo puntual que por un trabajo verdaderamente contextual del patrimonio y la memoria. Entonces, claro, cada administración saca pecho porque restauró determinado edificio, pero no se reposiciona en una política urbana esa memoria que se instala allí.

Le puede interesar: Demoler a Medellín: 15 frases de Luis Fernando González en "El café de la memoria"

¿Esas problemáticas pueden significar la imposibilidad del desarrollo por converger con el patrimonio?

La pregunta, más bien, es: ¿Desde cuándo la innovación es incompatible con el patrimonio? Cómo seríamos de innovadores si incluyéramos el patrimonio, y para mí eso sería superar el nivel mínimo de innovación. Innovar sobre nada o demoliendo no significa nada. En Medellín se ha creado una falacia de que el patrimonio y la memoria impiden el progreso, y eso no es cierto. Es una mentira y debemos evitar seguir en ella.

¿Qué o quiénes alimentan esa falacia?   

La falacia progresista viene de tiempo atrás y ha escondido desde siempre proyectos de rentas de suelos urbanos e inmobiliarios, donde van apareciendo nuevos negocios. Además se ha dicho que el patrimonio y los actos restaurativos son muy costosos, porque se mira de una manera muy cortoplacista. Pongo el ejemplo de la Casa Barrientos. Muchas personas criticaron la inversión que se le hizo a esta obra, pero si usted ve que esa casa... con lo que se restauró se le entregó a una caja de compensación por veinte años. Esos valores presentes en un futuro no son nada. Y eso es una prueba de que el patrimonio no es tan costoso realmente.

¿Cuál es el aporte del patrimonio al capital cultural de la ciudad?

Eso es un capital que nunca se ha valorado. También hemos planteado por qué no hay una tasa al patrimonio para recuperar los aportes de esas valoraciones culturales. Ahora que se habla de industrias culturales y la industria naranja, ¿por qué no se le dan valores económicos a lo que aporta una catedral metropolitana en el centro? A Medellín a veces solo vienen turistas para conocer estos espacios, lo que implica una rentabilidad económica. Creo que nos hemos olvidado tanto de la memoria que hasta cuestionamos su valor.

La memoria es intangible. ¿Es posible recordar a partir de lo material?

La materialidad en realidad es una expresión de memoria. La memoria no surge de la nada. En cambio, la nostalgia es mucho más etérea y difuminada. Es por esto que llegamos a pensar en la nostalgia como un acto memorativo. Entonces todo acto material es productor de memoria, pero no necesariamente todo acto de memoria conlleva una expresión material. Y sin embargo, se mantiene en los recuerdos de una ciudad. El problema radica en qué tipos de memoria se produce, o como dice Tzvetan Todorov, la memoria es tan solo la suma de olvido y recuerdo.

Le puede interesar: Imposible de demoler: un recorrido por la historia arquitectónica de Medellín

¿Medellín refleja más el olvido o la memoria?

Por más que se quiera olvidar siempre habrá resquicios de memoria. Pese a la tendencia de renovarse, e incluso a intencionalmente borrar lugares patrimoniales, la memoria siempre sale a flote. Se ven en las cicatrices que aún conservan muchos lugares de esa Medellín desaparecida, pero tan imposible de demoler. Nos demuestra que cada acto, cada pensamiento, carga consigo la memoria y el olvido.

*Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia. El cubrimiento de ‘El café de la memoria‘ es posible gracias a una alianza entre ARCADIA y la Universidad.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 157

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.