Lady Bird. Foto: Cortesía United International Pictures. Lady Bird. Foto: Cortesía United International Pictures.

'Lady Bird': ciudades y madres

'Lady Bird', la ópera prima de Greta Gerwig, narra el hastío de una joven con su ciudad y su madre. Está nominada a cuatro premios Óscar y se estrena el 15 de febrero en Colombia.

2018/02/14

Por Isabella Ariza B.

La primera entrega de Greta Gerwig en la dirección retrata el último año de colegio de Christine (Saoirse Ronan) que, en toda la película salvo en las últimas escenas, se hace llamar “Lady Bird". La película muestra el coming-of-age de esta adolescente –y luego joven adulta– quien, con un humor similar al de Juno (2007), padece vivir en casa de sus padres en Sacramento, California.

Situada en el año 2002, Lady Bird se ambienta con canciones de Justin Timberlake y Alanis Morissette, con el temor profético de algunos adolescentes rebeldes a que los celulares –aún poco frecuentes– controlen la vida de los humanos, y con la sensación patriótica exacerbada que dejó el 9/11. Además, el retroceso de la economía estadounidense se refleja en el hecho de que el padre de Lady Bird pierde su trabajo, se deprime, lucha por pagar la hipoteca de su casa, y se enfrenta a su hijo en una entrevista de trabajo. Pero la película se centra, sobre todo, en las relaciones que entabla Lady Bird con su ciudad y con su madre que, de muchas maneras, son la misma relación.

La película empieza con un epígrafe de Joan Didion sobre la ciudad de Sacramento, que dice que cualquiera que hable del hedonismo de California nunca ha pasado una Navidad en Sacramento. En efecto, bajo los ojos de Lady Bird, su ciudad se muestra como un yugo, un anti-oasis en California, un lugar al que no pertenece, donde se siente incomprendida, donde sus novios la decepcionan, y donde la única oportunidad de expresarse de manera artística es actuando en un rol secundario de la obra de teatro católica dirigida por el cura. Lo que suele pensarse como un Estado liberal tiene por capital una ciudad clasista, conservadora y poco progresista.

Paralelamente, Lady Bird describe a su madre con la misma dureza: le parece entrometida, poco empática, rabiosa, equivocada. Le molesta que no apruebe su forma de ser, que la juzgue, que no la entienda, y que no la acepte como es. Aunque sabe que su madre la ama, sufre por no caerle bien. “I know you love me, but do you like me?” (Se que me quieres, pero ¿te caigo bien?), le pregunta. En los múltiples enfrentamientos que tienen a lo largo de la película, la madre se burla de sus esperanzas en que la acepten en una universidad privada, le pronostica un futuro en la cárcel, y no le dice que un vestido se le ve bien porque “no quiere mentirle”. La ciudad y la madre son el origen de su aburrimiento y de sus ganas de huir, y son lo que la llevan a arrojarse dramáticamente de un carro en movimiento en la primera escena. Como Sacramento, la madre la oprime, la contradice, la reta, y se pasa los días haciéndole dudar que puede optar por una vida artística.

Lady Bird dice, con alguna frecuencia, que vive “on the wrong side of the tracks” (el lado equivocado de la ciudad), pues es –o se siente como– la única de las estudiantes del colegio católico al que asiste que no es multimillonaria. Su pasatiempo es caminar por el barrio elegante de Sacramento y detenerse a admirar las casas que no son de ella y que su familia nunca podría costear. Se inventa que una de esas es su casa, con lo cual el espectador entiende que se avergüenza de la suya. Parte de su fantasía de tener esa casa, grande y majestuosa, es que ahí viviría con una madre que sería cariñosa y cortés. Lo que ve en casas ajenas y en madres ajenas son casas y madres mejores que las suyas.

La opresión bipartita de su madre y su ciudad enciende a Lady Bird: lo único que quiere (además de tener una vida sexual con alguien que no sea ella misma) es pagarle a su madre lo que le costó criarla para no volverle a hablar, y estudiar en una universidad de la Costa Este que ofrezca “liberal arts” para no verla más. Cuando la aceptan en Nueva York –según ella, porque después de los ataques terroristas no hay alta demanda–, la madre, como si fuera Sacramento, le reprocha haber decidido irse, no le habla, ni la quiere ver partir.

Es en su vida universitaria cuando, por única vez en la película, Lady Bird se cambia el nombre que se había dado a sí misma: dice que se llama Christine, y que su ciudad de proveniencia no es Sacramento sino San Francisco. Esto, que podría verse como una negación de sus raíces, está seguido, curiosamente, por una escena en la que el espectador entiende que, lejos de avergonzarse de su origen, Lady Bird (ahora Christine, que ha hecho las paces con el nombre que le dieron sus padres) lo extraña y lo añora. Si opta por no revelar su nombre y su ciudad a un recién conocido, es justamente porque la relación con su nombre y con su ciudad es demasiado valiosa y no cualquiera merece conocerla.

En un juego que ambas disfrutaron, la madre llevó a Lady Bird a ver casas que estaban a la venta para subirle el ánimo a su hija. Las dos se arreglan, se maquillan, y juegan a ser personas que pueden comprar casas gigantescas. Con su madre, que era su hogar, Lady Bird fue feliz viendo otras casas y hogares de extraños. Pero, tan pronto se muda, entiende que vivir en otra casa, sin su madre, no trae la misma diversión que el juego. Estar sin ella y lejos de su casa hace tambalear su identidad. Aunque Lady Bird se construyó a sí misma en negación de su madre y de su ciudad, una vez se independiza de ellas, como refugiándose de la nostalgia, busca abrigo y compañía en ser Christine.

Después de entrar a una iglesia para sentirse como en su casa (aunque esa casa, cuando ella la habitaba, no la complacía), Christine llama a su madre para hacer un homenaje a la emoción que le dio conducir por primera vez en Sacramento. Todas las bondades que Christine numera se reducen a que sintió, paradójicamente, que esa era su ciudad, un lugar conocido, donde se sentía local. Aunque ya no vive ahí, al final de la película Christine se reconcilia con Sacramento y con su madre (o se reconcilia con Sacramento porque es el lugar de su madre). Y no fui exacta antes, cuando dije que la primera escena de la película era Lady Bird botándose del carro en un acto de rebeldía; la primera imagen que vemos es, en realidad, a Lady Bird y su madre acostadas muy cerca, casi nariz con nariz, durmiendo en completa paz. 

La película se estrena el jueves 15 de febrero en Colombia. 

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