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Las 10 crónicas que marcaron la historia de Universo Centro

Universo Centro cumplió 10 años y para celebrarlo les pedimos que seleccionaran esos textos que habían marcado la historia de la publicación en este primer decenio.

2018/09/13

Por RevistaArcadia.com

Universo Centro nació hace diez años en El Guanábano, un bar en el centro de Medellín. Entre la música, los tragos y los buenos amigos, Juan Fernando Ospina, director de la publicación, tuvo la idea de fundar un periódico que inicialmente tendría solamente dos ediciones pero que, en contra de sus propios pronósticos, este mes llegó a su edición número de 100.

Por Universo Centro no solo han pasado cientos de colaboradores, sino que sus páginas han contado infinidad de historias de la Medellín más profunda: sus personajes, lugares y anécdotas; esos rincones y vidas cotidianas que los demás medios en la ciudad daban por sentado y en donde se cocía la médula de su propia identidad

La pequeña idea que nació ese 2008 en El Guanábano, hoy distribuye gratuitamente 20.000 ejemplares en toda la ciudad y cuenta con más de 150.000 lectores en su sitio web. Esa idea de la que nació un periódico pujante y transgresor ha traído consigo, entre otras, dos premios Simón Bolívar y el respeto de quienes ejercenel oficio desde abajo y con el ímpetu imparable de contar historias.

Para celebrar su cumpleaños número 10, desde ARCADIA le pedimos al equipo de Universo Centro que hiciera una selección de los textos (crónicas, reportajes, entrevistas) que han marcado con más fuerza su historia y que nos contaran por qué. Estas son las diez publicaciones indispensables para entender el eje gravitativo, el corazón, de ese universo:

Bares, estado y urbe

UC1, noviembre 2008

Universo Centro: Al comienzo fueron los bares. Era inevitable, era el ambiente del sitio del nacimiento del periódico, era un tema tan recurrente como el borracho cumplidor de su beber. Se hizo entonces una lista, bastante completa, erudita casi, entre un cantinero y un escritor y salió un buen catálogo de paraderos de la Villa, añejos; cantinas del pueblo, bien nutridas; y bares de la ciudad, estos últimos descritos luego de animosa y anisada reportería.

En los bares se conciertan amistades, amores, negocios, ilusiones. Algunas de las decisiones que más han influido en la historia de las sociedades se han tomado en bares. Algunas de las obras que más dignifican a la humanidad se han concebido y hasta realizado en bares: en Lisboa hay un bar donde los clientes pueden fotografiarse con Fernando Pessoa en la mesa donde él se sentaba en las tardes y en las noches a leer, a escribir o a meditar mientras comía bacalao acompañado con vino verde. En la Bodeguita del Medio, en el centro de La Habana, a Ernest Hemingway se le ocurrió El viejo y el mar. Ni hablar de los pintores franceses del siglo IX y comienzos del XX. En un bar murió Dylan Thomas en 1953, en New York, después de ingerir dieciocho whiskies seguidos. En un bar, Manuel Mejía Vallejo contempló que “el infierno es un lugar donde sólo se sirven pasantes”. En un bar, Malcolm Lowry, muerto a causa de la carga excesiva de alcohol, compuso el poema Sin el dragón nocturno.

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Me ennredé con una minutera

UC5, Septiembre 2009

Universo Centro: Vinieron las mentiras. No solo de crónica vive el lector y Fernando Mora sacó uno de esos cuentos que podrían definir al periódico. Me enredé con una minutera está hecho de humor, calle, reflexiones de un desempleado y un nudo como desenlace. Tiempo en el que las vendedoras de minutos, entregaban sus cadenas a cualquier transeúnte.

Junto a la sombrilla de una chaza, entre humos de chunchurria, alcancé a ver a una mujer de gorra y chaleco con anuncios reflectivos. Varias zancadas después estuve junto a ella. Su tarifa estaba a mi alcance: 250 el minuto.

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Crimen y castigo

UC10, marzo 2010

Universo Centro: Crimen y Castigo es el seguimiento a un falso positivo en las afueras de Medellín. La crónica de un juicio donde la familia hace el papel de CTI, Fiscalía y Unidad de Protección. Luego del asesinato venían los montajes y las intimidaciones. Cuando la muerte es solo el principio de la infamia. Un texto de Pascual Gaviria que entregó el primer Simón Bolívar a Universo Centro.

Nueve hombres llegaron al sector de El Pingüino en la vía a Santa Elena, en cercanías del barrio La Sierra, el viernes 3 de junio de 2005 con la intención de cerrar un corredor de milicias y bandas armadas. El sábado 4 antes de caer la tarde se toparon con 4 sospechosos: "lanzaron la proclama de alto" y recibieron una respuesta de plomo. El combate no duró más de 15 minutos y dejó muerto a un joven N.N. entre 25 y 30 años. Un capítulo más de La Sierra.

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 Casa de masajes

UC 20, febrero 2011 

Universo Centro: Casa de Masajes fue el texto que bautizó a Andrés Delgado como nuestro porno reportero. Una cierta mirada socarrona, la experiencia prestada de un amigo experto que acompaña, las mañas y las burlas de las trabajadoras y la voz de la patrona como fondo, dan como resultado un buen retrato del lugar que se imagina todo habitual del Centro de Medellín cuando le entregan los dos pepelitos de promoción por cada cuadra.

La situación es esta: imagínese que va de visita a la casa de un amigo. El amigo lo deja en la sala y va a la pieza. En vez de volver con el último dvd pirata que compró, regresa acompañado con ocho mujeres. Todas en tangas diminutas. Delicioso, ¿no? Ninguna de ellas suma 25 años. A vuelo de pájaro, todas se ven muy buenas. Me siento como un niño antojado, mirando una carta de postres de Crepes and Waffles. ¿Quién no ha soñado con una fila de mujeres en tangas para escoger? Bendita sea la Arabia Saudí, la arena del desierto y el calor infernal, los camellos, los oasis y los turbantes. Creo que me convertiré al islam.

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 El loco de la botella

UC38, septiembre 2012

Universo Centro: El autor de El loco de la botella publicó hace unos años, con bastante éxito por ciento, el libro Grandes borrachos colombianos. El libro y el texto se pueden leer sin copa en mano, pero se recomienda una compañía alcohólica para brindar en cada párrafo. No todo son celebraciones, aquí está el drama de cuando la fiesta termina con un guayabo de esos para operar.

Ya estaba allí, en la unidad de cuidados especiales, los cuidados intensivos de un hospital siquiátrico. Luego del breve interrogatorio de un médico, un enfermero corpulento me pidió que le entregara la correa del pantalón y todos los objetos metálicos. Me requisó y le entregó las cosas a mi acudiente –Gabriel, un amigo que me había llevado desde la sede de urgencias de la EPS, porque a los diagnosticados con "desórdenes mentales y del comportamiento" no se nos permite andar solos– y le dio instrucciones para que me trajera lo esencial

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 Una niña prodigiosa y una maleta

UC46,  junio 2013

Universo Centro: La vendedora de rosas ha sido una historia de nunca terminar. La película siguió rodando con el mismo dramatismo y el mismo escenario para muchos de sus protagonistas. Esta crónica de Alfonso Buitrago, Una niña prodigiosa y una maleta, cuenta los días deslumbrantes de la presentación de la película en Cannes y los días largos de Lady Tabares en la cárcel de El Pedregal.

Si El diablo existiera y hubiera imaginado la historia de Lady Tabares, sería así: "Primero haré que conozca el infierno de los hombres, luego que padezca la gloria de los ángeles, y después la encerraré para que contemple mi obra, que todos llamarán un cuento de hadas"

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Reportero sin rostro

UC54, abril 2014

Universo Centro: En 2014 llegó el segundo Simón Bolívar para Universo Centro de la mano de María Isabel Naranjo y su entrevista a Fabio Castillo. Todo el mundo parecía haber olvidado al hombre que inauguró las sagas mafiosas, que corrió ese velo por primera vez, que apareció con un libro cuando una  parte del país estaba agazapada frente a los narcos y otra estaba embelesada. Ese Fabio Castillo oculto, memorioso, hosco es obligatorio para los lectores de UC.

Llevo un año detrás de él. Seis correos electrónicos y cinco llamadas han hecho posible que hoy, 18 de diciembre de 2013, tengamos una cita para una entrevista: "4:00 p.m. Café Luna Lela". Estoy sentada a unos metros de la entrada del café, pasando la calle, en una de las bancas del Park Way, un parquecito lleno de árboles y tranquilo como su barrio: La Soledad. Me siento esperando a un viejo conocido y de pronto pienso ¿cómo voy a reconocer a Fabio Castillo? Solo se me viene a la mente una foto borrosa que aparece en la solapa de su libro Los jinetes de la cocaína, donde se ve a un hombre moreno luciendo esa barba poblada que acostumbraban los intelectuales de los ochenta, con unas gafas de marco grande. Pero esa es una imagen de cómo era él antes de salir en el primer avión con destino a ninguna parte, huyendo de la ira de los carteles de la droga.

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 Mi vida como sospechoso

UC63, marzo 2015

Universo Centro: Mi vida como sospechoso es un testimonio de Luis Miguel Rivas que inspira a la risa y el desconsuelo. Ahora que el gobierno propone la dosis mínima de requisa según el ojo del policía, el texto de Rivas muestra cómo se mueve la aguja de los tombos, cuáles son los prejuicios y los rencores que marcan a los sospechosos por el solo hecho de caminar.

Hubo una época en la que los policías de Envigado se enamoraron de mí. Iba, por ejemplo, caminando por una calle, absorto en mis audífonos, y un dedo en el hombro me hacía detener y dar vuelta para encontrarme con un policía que se disponía a pedirme papeles y requisarme; estaba sentado en el parque principal del pueblo, tranquilo en medio de la multitud, y aparecía una patrulla de la que se bajaban dos policías avanzando con determinación y firmeza hacia el lugar específico en que yo me encontraba, para pedirme papeles y requisarme; me estaba comiendo un helado y llegaba un agente a pedirme papeles y a requisarme; volvía a casa por la noche y aparecía un policía a pedirme papeles y a requisarme.

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Así es esta guerra nuestra

UC77, julio 2016

Universo Centro: Así es esta guerra nuestra es una extraña visita a un campamento del ELN. Una inmersión que pretende describir el trote de la guerra. Es también una especie de juego de estrategia entre una periodista y un jefe de cuadrilla. Y por último la historia de un enredo amoroso entre cambuches. Tres historia para un solo frente.

Lo primero que dijo cuando se acercó fue su nombre. No hubo un hola o un cómo están, solo un nombre, su chapa, que es como le dicen al alias que se adopta para la guerra, era Pablo y yo no evité pensar en lo simple que me resultaba su elección. Su recibimiento me hizo tomarlo por arrogante, así que torcí la boca en una mueca de desagrado y emití un resoplido que él no pudo ver ni oír por la capucha que ocultaba mi rostro. Los compañeros con los que iba lo saludaron y se presentaron, y cuando llegó mi turno para hablar, con aire orgulloso por el nombre que yo había elegido, hice como él, y sin saludar, simplemente solté: Camila. El comandante guerrillero ni se inmutó, clavó sobre mis ojos una mirada que intenté leer, y allí no había nada. No sé si esperaba otra de mis palabras, pero no dije más, entonces giró su cuerpo treintañero, de metro noventa de alto, y dando la espalda dio por terminada la conversación. Se acercó al resto de su tropa y antes de retirarse, con voz enérgica, avisó:

— Llegaron los urbanos.

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María de los placeres auríferos

UC99, agosto 2018.

Universo Centro: Las ciudades esconden oficios al aire libre. Algunos pueblerinos ya curtidos en las ciudades doblan el lomo delante de todo el mundo y nadie logra verlos. Esta es la historia de una de esas mujeres, María, una mujer que busca oro en una quebrada que ya la gente solo recuerda por sus embestidas contra los ranchos en sus orillas. María de los placeres auríferos, o el retrato de una mujer invisible y excepcional.

—¿Y a vos quién te enseñó a barequear?

—Viendo uno aprende. Desde los ocho años cogía café y cuando se acababa la cogienda nos íbamos pal Cauca a lavar oro. A mí me trajeron a Medellín de trece años. Nos vinimos a vivir a La Iguaná, y vimos que esa tierra ahí era muy rara, muy pantanosa y mona. Y yo dije, esa quebrada pa mí tiene oro… Uf. Mamita no creía. Empezamos a lavar y vimos chispa y mandamos por batea.

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