las danzas tradicionales tienen un carácter atemporal que aún hoy en día impresionan a cualquier audiencia.| Archivo de la compañía las danzas tradicionales tienen un carácter atemporal que aún hoy en día impresionan a cualquier audiencia.| Archivo de la compañía

Los Pequeños Ángeles extienden sus alas en Colombia

Los Pequeños Ángeles de Corea, una de compañías de danza infantil más apreciadas del mundo, traen a Colombia más de 2.000 años de tradición de danzas atemporales.

2019/07/06

Por Julián Santamaría

En Colombia se está presentando la compañía de ballet folclórico coreana infantil Pequeños Ángeles compuesta por 35 integrantes entre los 8 y 15 años. El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo las recibe en tres ocasiones entre el 5 y 7 de julio como parte de la celebración del Bicentenario de la independencia de Colombia a la que se suma la República de Corea trayendo a esta agrupación cuyas integrantes son conocidas como “ángeles de paz” y “embajadores de buena voluntad” y que durante más de medio siglo ha preservado, difundido la tradición y el folclor del país asiático.


Archivo de la compañía

Esta compañía fue creada el 5 de mayo de 1962, cuando la cultura tradicional coreana era estaba relacionada a la hambruna, a los huérfanos y a las ayudas humanitarias que recibía de países extranjeros después de la Guerra de Corea, aunque las agresiones habían cesado años antes. Fue entonces que Sun Myung Moon fundador de la iglesia de la Unificación y magnate de los negocios decidió, crear una compañía de danza en que niñas entre los nueve y quince años se encargarán de propagar en el mundo el folclor, la tradición y la belleza que permea  de la danza y la música del país como símbolo de paz. 

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Entonces bajo el nombre de Ballet folclórico de Seúl, Corea, Pequeños Ángeles, se formó el grupo de danza  que con el pasar del tiempo han visitado más de sesenta países en más de 7000 presentaciones en sus más de sesenta giras internacionales a lo largo de sus 57 años de existencia. Inclusive, fue la primera compañía de arte interpretativo que se presentó en Corea del Norte cuando lo hizo en 1990. 


Archivo de la compañía

A lo largo de la trayectoria del grupo decenas de reconocidas artistas, intérpretes y personalidades de la cultura coreana dieron sus primeros, pero importantes, pasos en la reputada compañía. Tal es el caso de la estrella del Samulnori, un género musical instrumental y tradicional de la península coreana, la cantante de ópera Young Ok Shin, la bailarina Sujin Kang, la actriz Jung Eum Hwang y la actual presidenta de la compañía, Julia Moon. 

Moon, actual presidenta  tiene una sólida carrera en las artes performativas. Empezó sus primeros años como una de los Pequeños Ángeles de ahí para luego empezar entrenamiento profesional en la Escuela de Artes Sunhwa (Seúl) y continuar con sus estudios en la Royal Ballet de Londres y en la Academia de Danza Clásica de la Princesa Grace de Mónaco. Entonces, se unió como bailarina al Washington Ballet y en 1984 regresó a Seúl como miembro fundador del Ballet Universal —institución de la que es directora desde 1996—  donde interpretó, como Prima ballerina, algunas de las piezas que le merecieron los premios Artista Joven del Ministerio de Cultura de Corea y el Premio del Presidente de Corea para artes escénicas. Para 1989, se convirtió en la primera asiática en ser invitada al Ballet Kirov de San Petersburgo

Como “Pequeña Ángel” en su infancia siendo hija de el Dr. Bo Hi Pak, primer director de la compañía en su comienzo, tiene una fuerte afiliación por la misión de las “Pequeñas ángeles” a la vez de mantener la tradición y estilo que su padre impregnó durante la concepción de la compañía. 


Archivo de la compañía

Un repertorio antológico

Sobre el repertorio que traen los Pequeños Ángeles para el público capitalino, se encuentran coreografías que ya se han convertido hitos de la compañía, como la danza de los abanicos —donde las danzantes se transfiguran a través de la delicadeza y precisión de sus pasos en un baile altamente simbólico en el que se pueden apreciar la cadencia de los pájaros y las mariposas—, otras que hacen parte de las danzas cortesanas,  pasando por las alegres danzas campesinas que celebran las cosechas de otoño, e inclusive a una divertida escena que representa una boda coreana tradicional en la que la novia es mucho mayor que el novio.

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Archivo de la compañía

Sumado a esto, hay algunos números del repertorio que se remontan a la era pre-budista del país y están marcadas por las creencias y ritos animistas de la identidad más primigenia de la cultura coreana. Tal es el caso de la Danza de las máscaras (Tal Chum) en la que un grupo de enmascarados se enfrenta contra un león salvaje o la danza del festival de la luna (Kang Kang Suwolae) en la que la delicadeza y la solemnidad permean cada movimiento.

A pesar del fuerte contenido simbólico  que pueden llegar a ser las piezas y su posible hermetismo, como lo comenta Moon, no es un impedimento para el goce de las audiencias internacionales. “Sea cual sea el baile, la belleza está en lo no-verbal. No necesitamos una traducción para expresarnos. La expresión del cuerpo es un idioma universal que cualquier tipo de audiencia puede disfrutar. Además, la historia y tradiciones de todo tipo de culturas tienen en su núcleo a la danza. Por eso, es el vehículo perfecto para compartir nuestr cultura con el mundo”. dijó.

Los números musicales también hacen parte importante de la presentación. Entre ellos  interpretaciones del famoso tambor tradicional, Janggu en el que las intérpretes danzan al compás de los golpes, así como un cierre en el que los pequeños Ángeles en el que se unen en un mismo coro para interpretar canciones tradicionales de su país, y algunas interpretaciones sorpresa en español de Colombia para el deleite de los asistentes. 

El reto de la hipermodernidad

Hoy en día la imágen de la República de Corea está lejos de ser la que el mundo tenía cuando se gestó la idea de los Pequeños Ángeles. Pues la primera imagen de Corea que pueda tener un extranjero lo remite en la actualidad es la de una hipermodernidad, que comenzó al momento en que fue considerado uno de los “tigres asiáticos” a finales del siglo pasado, representada en industrias de alta tecnología,  a la producción de vanguardia en el fenómeno de masas que es el K-pop, y el moderno exclusivo barrio de Seúl: Gangnam. 


Archivo de la compañía

Es decir, que ahora el reto para los la compañía es saber vivir esa tensión entre hipermodernidad y tradición. Algo que para Moon no es un problema, pues las danzas tradicionales tienen un “carácter atemporal” que aún hoy en día impresionan a cualquier audiencia. Y es difícil contradecirla cuando, durante la primera presentación de los Pequeños Ángeles en el Julio Mario Santo Domingo, el escenario se ahogaba entre los aplausos de un público que siquiera les daba la oportunidad de terminar sus números a las intérpretes para saltar directamente al vitoreo.

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