Fernado José Henao. Crédito: Danilo Cangucu. Fernado José Henao. Crédito: Danilo Cangucu.

“El bien germina ya”: la revista de la marihuana llega a Colombia

'Cáñamo', la revista dedicada a la ‘cultura del cannabis’, cumple 20 años de su primera edición en España y celebra presentando su primera edición colombiana.

2017/10/18

Por Ana Gutiérrez

Cáñamo es un referente cultural. La revista española, dedicada al cannabis y todo lo que lo rodea, lleva veinte años normalizando y educando sobre el consumo de la planta. La publicación pionera ha abarcado las ventajas terapéuticas del uso de la marihuana, sus aspectos medicinales y hasta sus posibilidades industriales. Cáñamo también se destaca por su perspectiva ecológica y porque aboga la cultivación personal del cannabis por una variedad de razones, entre ellas combatir la violencia del narcotráfico.

La revista celebra su vigésimo aniversario presentando su primera edición colombiana. Para presidir el lanzamiento está en Bogotá el catalán Moisés López, uno de los fundadores de la publicación, y el caleño Fernando José Henao, coordinador general de la versión colombiana.

En el país la revista se publicará bimensualmente, no estará limitada a puntos de venta especializados. Es decir, se conseguirá en Carulla y otras tiendas y supermercados.

Cáñamo se lanzará el 18 de octubre a las 3:00 p.m. en Casa Arsenal (calle 67 #6-32, Chapinero Alto - Bogotá) con un conversatorio sobre investigaciones, experiencias y miradas sobre la planta. Arcadia habló con López y Henao antes del evento.

Moisés López. Crédito: Danilo Cangucu.

¿Cómo nació la revista?

Moisés López: En 1997 un grupo de activistas que estábamos afiliados a la única asociación de estudios sobre el tema que había en ese momento en España fundamos la revista Cáñamo. Se trataba de la Asociación Ramón Santos de Estudios del Cannabis en Barcelona. Cuando se celebró la primera feria internacional de cannabis, en Alemania, la confromábamos unos 3500 socios, y fuimos invitados a ese evento. Uno de quienes asistieron fue Gaspar Fraga, el primer director de la revista, que falleció ya hace siete años. De ese evento Fraga volvió con la idea de hacer una revista. Me lo contó y lo que hicimos fue proponérselo a todos los socios en una asamblea. Al final, 19 de esos socios fundamos la revista Cáñamo con diferentes participaciones cada uno.

¿Cuáles fueron las bases de la fundación de la revista?

ML: Hacer un punto de encuentro de todas las personas que tuviesen una relación con la planta que fuese profesional, espiritual, recreacional, medicinal o industrial. Empezamos a conocernos todos en España. La revista nos puso en contacto unos con otros. Se empezó a generar un sector que hoy dn día es muy importante. Por otro lado, la revista también partió de la base de que nuestro trabajo era normalizar. Encontramos que la única vía de normalización al publicar una revista como esta era salir del underground. Lo que hicimos fue buscar una distribuidora que nos pusiese con todas las revistas, que fuera una más entre todas.

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¿Por qué deciden celebrar los veinte años de Cáñamo lanzando la revista en Colombia?

ML: Ha sido una coincidencia. Llevábamos unos ocho años tratando de sacarla en Colombia y hemos corrido para que no nos pasase el año. No la hemos sacado a la calle hasta que hemos conseguido tener una distribución como corresponde. Librerías, centros comerciales, el Éxito…

¿Por qué esa demora de ocho años?

Fernando José Henao: La política y las leyes en el país no estaban todavía listas para que pudiéramos hacer una distribución cómo queríamos, por la temática de la revista. Pero al pasar el tiempo las políticas cambiaron y el enfoque del gobierno fue distinto. Hay una tendencia internacional de cambio en la política de drogas que nos facilita acceder al mercado.

ML: También hay una percepción diferente, por parte de la sociedad, hacia el cannabis. Sobre todo en Colombia, porque hace ocho años, nadie aprobaba la revista. El cannabis era en aquel momento muy criminalizado y estaba ligado totalmente al sector del narco. Ahora damos nuestras felicitaciones a Colombia y a Uruguay por ser dos países que rompen con los esquemas. Es una cosas muy especial, envidiable y admirable.

Fernado José Henao. Crédito: Danilo Cangucu.

También tienen versiones de la revista en Chile y en México. ¿Cómo han sido esas experiencias?

ML: Estamos en Chile hace doce años. En México las leyes son durísimas, y en los dos años y medio que hemos estado circulando se han endurecido más. Nos han negado la licitud de la revista. Hemos puesto un recurso de amparo para que nos digan por qué la han prohibido. Las autoridades lo tenían que haber dicho a los dos meses de vida de la revista, pero no quisieron decirlo así porque los hubieran tildado de censores y la prensa se les hubiera venido encima. Pero darle el sí a la publicación les parecía que era decirle sí a la marihuana.

FJH: Argumentan que estimula el consumo en la juventud y que enseñar a cultivar es como promover el narcotráfico. Pero nosotros lo vemos como romper el círculo. Si las personas aprenden a cultivar su cannabis no la tienen que comprar del narco.

ML: La máxima que teníamos hace más de veinte años los miembros de la asociación era "droga prohibida, mafia agradecida".

¿Por qué expandir la revista a países como Colombia, Chile y México?

ML: Porque nosotros tenemos un proyecto de vida. Conseguimos hace 20 años iniciar un sueño y hacer un poco de historia. Más puntualmente, fuimos a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y el país nos llamó la atención. Fue el primer sitio al que intentamos llegar y fue imposible. Pero terminamos con un grupo de personas afines a nosotros. Nunca hemos hecho esto por el ansia de hacer un gran negocio sino que hemos reunido un equipo de gente, de amigos, con los cuales hemos seguido adelante para hacer un proyecto.

¿Qué buscan con ese proyecto en Colombia?

FJH: Ser un gran referente respecto al cannabis, servir como un canal vinculante para cualquier voz que tenga que ver con consumo y con disminución de riesgos asociados, y toda la gama de temas relacionados. Yo soy el coordinador general del proyecto, el director general de la revista es Carlos Zamudio, de México. El viene mucho a trabajar acá, a hablar con académicos. Hemos logrado una integración latinoamericana. Somos una cadena de información que puede llegar a más gente.

ML:  Cannábicos sin fronteras [risas].

Hablemos un poco sobre la portada de la primera edición en Colombia. El título es “El bien germina ya”, una referencia al himno. ¿Partieron de ahí?

FJH:  Primero teníamos la mata sola. Y el ilustrador hizo estos bichitos. Cuando los vimos, pensamos en una plagas. Hemos querido usarlos, entonces, para destacar los problemas que plagan la legalización. Están la iglesia, los jueces, los narcos, la policía, la izquierda y la derecha política. Para darle identidad con la realidad que estábamos provocando, decidimos poner un doble sentido con esa estrofa del himno.

¿Qué temas van a tocar en la edición colombiana?

FJH: Un espectro grande de temas. No solo lo que tenga que ver con la planta, sino también con otras sustancias y repercusiones sociales o culturales. Da para hablar de música, de turismo, de cultivo, de política. Nos importa informar sobre los sucesos mundiales y nacionales. Hablamos de activismo, del posconflicto y el reemplazo de cultivos, de lo médico, de disminución de riesgos al consumo. Hay que dar las dos caras de la moneda. Mostrar que si la gente decide consumir, puede tomar una decisión objetiva. Lo mismo si decide no consumir. No es información sesgada ni amañada. No es bueno ni sano decir que es puro veneno.

ML: Minimizar también es una barbaridad. Es una sustancia y tienen riesgos. Lo mismo que el alcohol. Es importante hablar del uso y del abuso.

Cáñamo se define a sí misma como “la revista de la cultura del cannabis”. ¿Cómo definiría esa cultura?

ML: Es un poco como Las puertas de la percepción de Huxley. Las personas que consumen cannabis toman una determinación y experimentan un cambio de visión. La cultura del cannabis es todo lo que uno puede desarrollar a partir del amor a una planta. Ahí entra todo, cuestiones de tipo psicodélicas, artísticas, espirituales o sociales. Ese amor también puede relacionarse con la reducción de daños o con la ayuda en tratamientos de quimioterapia u otros procedimientos. El cannabis tiene una cultura porque es una planta que ha acompañado al hombre en todo. Con ella te puedes vestir, te puedes alimentar, te puedes drogar, te puedes curar, te puedes enfermar. Puedes hacer muchas cosas.

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