Ricardo Rivero Ortega, rector de la Universidad de Salamanca. Foto: Cortesía Usal. Ricardo Rivero Ortega, rector de la Universidad de Salamanca. Foto: Cortesía Usal.

“Sin universidades no hay pensamiento libre”: rector de la Universidad de Salamanca

Como parte de la celebración de los 800 años de la institución y su visita a Colombia, hablamos con Ricardo Rivero, su actual rector, sobre el papel de la universidad hoy, los intercambios entre España y América Latina, así como de su particular énfasis en el español y su enseñanza.

2018/11/23

Por Ricardo Díaz Eljaiek

La más antigua de todas las universidades del mundo hispano llegó a Colombia para conmemorar sus ocho siglos de actividad. La Universidad de Salamanca (USal) ha compartido una gran historia con España, el mundo hispánico y Colombia. Desde su fundación en 1218, han intentado promover el conocimiento universitario en los territorios españoles.

Ahora, el rector actual de la universidad, Ricardo Rivero, ha venido a la Biblioteca Luis Ángel Arango para dictar una serie de charlas e inaugurar la exposición Universidad de Salamanca, América y la Escuela de Salamanca. El evento, liderado por la USal, UNIVERSIA, Banco Santander y la Embajada de España, tuvo lugar el 19 y 20 de noviembre y contó con la participación de Fernando Carrillo Flórez, Procurador General de la Nación; Pablo Gómez de Olea, Embajador de España en Colombia, y representantes de diferentes universidades colombianas.

Ricardo Rivero Ortega es un catedrático de Derecho administrativo de la USal. Tiene un doctorado y un Premio Extraordinario. Como autor o coordinador, su nombre suma 24 libros publicados. Además, supera las cien publicaciones en revistas y otras obras especializadas en Derecho público. Ha sido profesor invitado en diferentes países de Europa y América, entre los cuales figura Colombia. ARCADIA habló con Rivero sobre la USal, su historia de ocho siglos, compartida con el mundo iberoamericano, y las proyecciones a futuro.

Desde el punto de vista histórico, ¿dónde se origina la historia conjunta de la USal y América Latina?

Antes de que Colón viajara a América, pasó por Salamanca para ser aconsejado por los doctores de la universidad. Recibió el apoyo de fray Diego de Deza, que era un profesor de la universidad. Era un monje dominico que vivía en el convento de San Esteban. Todos los historiadores reconocen que sin el apoyo de Fray Diego de Deza, Colón no habría convencido a los Reyes Católicos, especialmente a la Reina Isabel, para que financiara su empresa. Ese es el origen de la relación de la Universidad de Salamanca.

No obstante, después hay que pensar que todos los funcionarios más importantes que venían a ocupar los virreinatos y las cancillerías, además de muchos conquistadores como Hernán Cortés y los primeros profesores de las universidades americanas, tales como Santo Domingo, Lima y México, estudiaron antes en la Universidad de Salamanca. Por otro lado, todas estas primeras universidades en América fueron fundadas bajo los estatutos de Salamanca.

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Colombia tiene una universidad fundada bajo esos mismos estatutos: el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario. Allí estudiaron algunos de los próceres de la Independencia. ¿Cómo podría usted explicar esta paradoja?

No es una paradoja... o es una paradoja aparente. La universidad es un lugar de libertad. España creó universidades y con ello posibilitó un pensamiento de independencia y libertad que es característico del espíritu universitario. Así que, lo que hicieron los próceres fue lo que se esperaría de cualquier grupo de jóvenes en el mundo universitario.

América Latina es fascinante en todo caso. La contribución de la USal es la de la fundación de las primeras universidades. Sin universidades no hay pensamiento libre. Este tipo de pensamiento es muy importante para el progreso humano.

Uno de los fuertes de la USal es el Derecho. ¿Cómo se ha posicionado como una fuente de promoción de esta disciplina a nivel iberoamericano?

Hay que pensar que la construcción moderna de los Derechos humanos nace en Salamanca, de la mano de personajes como Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas y Domingo de Soto. Después, a lo largo de la historia, en el siglo XIX con la constitución de Cádiz, y en el momento de la transición democrática española en 1975-78, la Universidad de Salamanca también tuvo un papel decisivo. Muchos de los juristas de la Universidad de Salamanca han influido de manera crucial en desarrollos institucionales iberoamericanos.

En Colombia y América Latina están surgiendo tendencias de reavivar el conocimiento precolombino. ¿Cómo podríamos nosotros volver la mirada a Europa para compartir y promover los saberes ancestrales? 

Ese multiculturalismo y esa puesta en valor de las civilizaciones precolombinas son en mi opinión un acierto. De hecho, los primeros profesores universitarios que vinieron aquí, como fray Bernardino de Sahagún, en México, demostraron su interés y su curiosidad por el saber de los pueblos indígenas.

En uno de mis últimos viajes he estado en Paraguay, y así como en esta ocasión venía leyendo a Héctor Abad y una nueva historia de Colombia, en aquella, leí una historia de las instituciones de los guaraníes paraguayos. Una de las características del sistema político de los guaraníes es que nunca decidían nada en virtud del principio mayoritario, sino que tomaban todas las decisiones por consenso. Eso me parece una gran enseñanza política. 

La USal también se ha posicionado como uno de los promotores del español como segunda lengua a nivel mundial. ¿Qué piensa de Colombia y del español colombiano?

Para nosotros, Colombia es un país muy querido. Tiene una cultura y una fuerza intelectual impresionante. Aquí ha habido colosos de la literatura. Hay grandes escritores, grandes pensadores y grandes científicos. Por eso nos interesa mucho incrementar las relaciones, que ya son excelentes.

El español, por otro lado, es admirable. Es el lugar donde mejor se conserva y se habla el español en América y yo creo que no tiene nada que envidiarle a ningún otro español. Tengo buena relación con el Instituto Caro y Cuervo y su directora. Hace poco he leído un diccionario de colombianismos que han editado desde el instituto. Por otro lado, la literatura colombiana es una de mis favoritas. He dicho que venía en el avión leyendo uno de los libros de Héctor Abad. Es un gran escritor. Pero antes Álvaro Mutis, Darío Jaramillo o Gabriel García Márquez están entre mis escritores preferidos.

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¿Cómo podríamos promover la inclusión de los españoles no peninsulares, como el de América Latina o Guinea Ecuatorial, dentro de la enseñanza mundial?

Voy a poner un ejemplo. Desde Salamanca colaboramos con la Real Academia Española y la Asociación de Poderes Judiciales Iberoamericanos en la elaboración de un gran diccionario panhispánico del español jurídico. Estos proyectos panhispánicos en los que se aglutina el español de todos los países son esa contribución necesaria. Ahora cualquier juez, abogado o persona interesada en estos temas puede conocer qué significa cada palabra del mundo del derecho en cada país. Se pueden promover también diccionarios panhispánicos en otras áreas.

En la América Latina lectora existe un sentimiento de que la mayoría de traducciones literarias son llevadas a cabo por España, debido al dialecto presente en dichas publicaciones. ¿Cómo podríamos promover un español más neutral en la traducción literaria?

Yo creo que hay grandes editoriales iberoamericanas como el Fondo de Cultura Económica (asentado en México), por ejemplo, que han traducido muchas cosas y lo han hecho antes que editoriales españolas. Las editoriales españolas también tienen sus delegaciones adaptadas a las necesidades de cada país. Siempre visito las librerías colombianas porque encuentro aquí libros que no encuentro allá en España. Entonces, hay una traducción estandarizada de los libros más vendidos, que, efectivamente, si son traductores españoles, puede tener esa connotación, pero también hay mucho escrito o traducido al español con versiones más americanas. No obstante, estoy de acuerdo con que hay que hacer un esfuerzo por converger a un lenguaje que sea lo más común y asequible para todos.

Finalmente, ¿cómo es la percepción que tiene un español actual de América Latina?

Deberíamos esforzarnos por que fuera una percepción más completa y menos asociada a tópicos, porque la percepción media del español es incompleta y un poco marcada por lugares comunes. Hace falta un esfuerzo de mayor conocimiento sobre la realidad variada y tan rica y enriquecedora como la es la latinoamericana y también superar prejuicios culturales.

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