Imagen cortesía Librería Lerner. Imagen cortesía Librería Lerner.

¿Qué es ser mujer hoy?

Vanessa Rosales, escritora especializada en historia del estilo y la moda, hace un breve recorrido sobre lo que significa ser mujer, el 17 y el 24 de febrero en la Librería Lerner.

2018/02/15

Por Revistaarcadia.com

Mujer: “persona de sexo femenino adulta”. Y tras de esa definición, le siguen en un diccionario diferentes acepciones que conceptualizan a la mujer según su oficio: mujer de calle es “prostituta que busca a sus clientes en la calle”, mujer de punto es “honrada y decente”, mujer orquesta se entiende por “que se ocupa de diversas tareas o funciones, simultaneándolas”, mujer fatal es “seductora que ejerce sobre los hombres una atracción irresistible y peligrosa”, y así sucesivamente. Esas formas de ver a la mujer se replicaron –durante las distintas épocas de la historia occidental– en campos como el cine, la literatura, los medios y la moda.

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Y sin embargo, tras la liberación femenina, nuevas estructuras parecen instalarse en los imaginarios colectivos: ¿Cómo fueron representadas por medios y formatos artísticos? ¿Qué es ser mujer hoy? ¿Cómo se ven las mujeres a sí mismas? ¿Cómo ven a los hombres? Esas son algunas preguntas que se abarcarán en el taller Las mujeres miramos a los hombres, dictado por Vanessa Rosales, escritora y especialista en historia del estilo y la moda. El curso se realizará los sábados 17 y 24 de febrero en la Librería Lerner, de Bogotá. 

"Remezón estructural en todos los frentes": así llama Rosales a esa especie de reformulación de la mujer en el mundo contemporáneo. Por mucho tiempo el mundo femenino fue lejano y ajeno para la sociedad dirigida por los hombres, pero ahora se ha revuelto lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer. “Esos cambios de estructuras se han dado en gran parte como consecuencia del proceso histórico que vienen siendo las liberaciones femeninas en las últimas décadas, pero además la comunicación digital ha creado una atmósfera en la que se puede generar activismo y conciencia de una forma más colectiva. Justo esta semana salió en El País de España una nota sobre el nuevo libro de Mary Beard, Mujeres y poder, que habla precisamente de lo mismo: se están cambiando las estructuras porque nos estamos preguntando qué tanto de lo que hemos construído como masculino y femenino en ciertas culturas es realmente creativo o dañino” continúa Rosales. Aquí, algunos ejemplos en tres campos:

Cine

En el séptimo arte es fácil rastrear lo que en 1975 Laura Molvic bautizó the male gaze (la mirada masculina). Uno de los casos más claros son las rubias de Alfred Hitchcock. “Cómo la mujer es un objeto sexual para el personaje en la película y también es un objeto sexual para el espectador sirve para mirar cómo las mujeres también lo han interiorizado para verse a ellas mismas. Lo que ha ido pasando en las últimas décadas por las liberaciones femeninas, por los sacudones que ha tenido la moda y la estética, y la revolución de las redes digitales, está permitiendo que se articule una mirada femenina”, comenta Rosales.

A ello, Adriana Mora, docente de cine, dice que “es necesario entender que el cine fue por muchos años un medio exclusivo de hombres. Es decir, no fue un espacio donde las mujeres tuvieron un rol protagónico mucho más allá de la actuación. En ese sentido es consistente que lo que haya sea la mirada de los hombres. Si los hombres eran los directores, ese era el filtro para mirar el mundo. Yo personalmente creo que cuando se trata de arte el concepto de una construcción artística supera el problema de género. Leer a la mujer como objeto sexual es algo que ha pasado y que sigue pasando”.

Moda

En ese recorrido movedizo por las miradas sobre la figura de la mujer, la revista Vogue tuvo gran impacto en la misma década de 1970. En cabeza de Grace Maribela, la revista norteamericana cuestionó la figura del poder masculino y repensó las ropas de la mujer desde su funcionalidad. “Se quiebra una estructura de poder en la moda misma, porque de allí en adelante, esa gran autoridad que existía a través de la figura del couturier [una palabra masculina para alguien que diseñaba y dictaba la moda] se empieza a desmembrar más que nunca. Las mujeres ya no veían en la moda algo dictatorial” explica Rosales.

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Literatura

Rosales, quien también es escritora, recomienda a autoras como Siri Hustvedt. Dos de los libros de Hustvedt, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres y El verano sin hombres, son obras que adentran a los lectores a la meditación femenina. Son textos que hacen énfasis en la percepción del género. Rosales también recalca la obra de la académica feminista Mary Beard, reconocida por trabajar la historia y la literatura clásica. A través de eso, Beard ha logrado interrogar la manera en que se construyó la sociedad occidental y los papeles que asigna a ambos sexos. 

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