Autorretrato (1889) Vincent van Gogh. Autorretrato (1889) Vincent van Gogh.

Tres expertos dicen cuál cuadro de Van Gogh prefieren

'Loving Vincent', una película animada dedicada al artista, vuelve a los cines colombianos tras ser nominada a un premio Óscar. Para celebrar, estos expertos nos compartieron sus obras favoritas del pintor.

2018/02/08

Por Revistaarcadia.com

Aunque solo fue famoso después de su muerte, la obra del artista Vincent van Gogh ha sido una de las más influyentes en la historia del arte, tocando una variedad de corrientes. Loving Vincent, una película hecha al óleo en el estilo de Van Gogh que ha sido nominada al Óscar a Mejor película animada, vuelve a estar en cartela del 8 al 11 de febrero. A propósito del reestreno, le preguntamos a tres autoridades del arte cuál era su obra preferida del artista. Las razones de la elección de estos artistas, curadores y expertos van desde recuerdos íntimos de infancia hasta una simpatía por cómo el mundo interno del artista se veía reflejado en sus obras.

Naturaleza muerta con Biblia

Nuen, octubre de 1885.

Óleo sobre tela

Van Gogh Museum, Ámsterdam

Mi obra preferida de Vincent Van Gogh es Naturaleza muerta con Biblia de 1885. Siempre me ha llamado la atención porque es un Van Gogh antes del Van Gogh que todos conocemos. Se trata de una imagen densa y reflexiva, hecha con trazos fuertes y una paleta oscura, que en primera instancia parecería ser una versión moderna o actualizada del bodegón holandés tradicional. Pintada el año antes de su llegada a Francia, me parece que esta pintura anuncia un cambio de perspectiva; la protagonizan dos libros, uno grande –una Biblia que perteneció al padre (recientemente fallecido) de Van Gogh– y uno pequeño, cuyo título se alcanza a leer –La joie de vivre (de Emile Zola). Aunque se podría pensar que el grande es el que domina, en realidad el pequeño es el que se impone y anuncia el camino futuro: con sus bordes hojeados, es claramente un libro amado y leído insistentemente. Así como en otras obras de Van Gogh, como por ejemplo su célebre Habitación en Arles, se trata de un bodegón íntimo, por así decirlo, contenedor de su mundo interno y de múltiples temporalidades y estados de ánimo que se encuentran entre ellos en medio de la densidad de la pintura.

PATRICIA ZALAMEA  Ph.D en Historia del arte en Rutgers University (Nueva Jersey, Estados Unidos). Decana de la facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes.

La meridiana o La siesta (según Millet)

diciembre 1889-enero 1890

Óleo sobre tela

Museo de Orsay, París

Mi mamá fue una admiradora de los impresionistas europeos y mi casa siempre tuvo una serie seleccionada de afiches de museo y reproducciones enmarcadas de Renoir, Monet y por supuesto Van Gogh. La imagen que más recuerdo de mi infancia es el cuadro del cual hoy descubro el nombre, gracias a esta nota: La Méridienne / La Siesta (después de Millet) 1889-1890. Esta imagen estuvo tan presente en mi infancia como el almanaque Piel Roja que mi mamá tuvo en la cocina. Viéndola de nuevo, me llama la atención ese espacio de un sólo material de espigas en el plano horizontal ¿serán de trigo?, y esos montículos que reemplazan las montañas de los paisajes... Los campesinos dormidos emparejan su vestimenta en tonos azules con el cielo, incluso sus pies y sus rostros aparecen de un leve púrpura blancuzco. La imagen se desarrolla en esos dos colores, azul pitufina y amarillo ocre prismacolor, creando una secuencia de capas cromáticas que aparecen una adelante de la otra. Bajo la lógica de los colores complementarios y contrarios, la pareja durmiente sobresale del plano ocre, dando la ilusión de un sueño leve y tridimensional. A pesar de su horizontalidad, estos cuerpos flotan, como si el colchón de espigas elevara sus cuerpos en reposo. Según recuerdo, en mi casa el contraste cromático no era tan evidente, porque el afiche enmarcado fue destiñéndose paulatinamente al estar al lado de una ventana. Los cuerpos no se despegaban de la imagen sino que se iban desdibujando integrando poco a poco sus contornos a la montaña de espigas.

FELIPE ARTURO Arquitecto y artista colombiano.

Campo de amapolas

Auvers-sur-Oise, junio 1890

Óleo sobre tela

Gemeentemuseum Den Haag, La Haya

Mi obra favorita de Van Gogh es Campo con amapolas (1890). Es una pintura realizada por Vincent Van Gogh durante su último año de vida, una obra que anuncia tempranamente la intención de disolver la realidad en manchas de color, una intención que luego apropiarían los artistas del siglo XX, en especial los relacionados con la abstracción. Van Gogh convierte el paisaje en una marejada de pintura de colores opuestos en el que el rojo de las amapolas resalta violenta y bellamente sobre el verde de las plantas y el pastizal, un verde fluido como una corriente de agua ascendente, con las plantas arreboladas por el viento. Los altos árboles del fondo, verdes, contrastan con el cielo azul: el artista decide dibujar, tal vez influido por el arte japonés que tanto admiraba, el contorno azul del cielo alrededor del follaje, haciendo vibrar las copas de los árboles. Un bello despliegue de color en el que el campo de amapolas sirve como excusa para hacer un despliegue magistral de pintura.

HALIM BADAWI  crítico de arte, investigador y curador colombiano

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