Atramentos

Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO Madrid

Óscar Muñoz
La obra de Óscar Muñoz, expuesta en ARCOmadrid, reflexiona sobre la relación entre la imagen y la memoria.
Por: RevistaArcadia24/02/2015 00:00:00

Óscar Muñoz es un innovador de la técnica o, por lo menos, un reinventor. Si el arte es una combinación del acto de pensar con el de hacer, Muñoz, nacido en Popayán en 1951, ha dedicado gran parte de su carrera a pensar en cómo hacer. Su obra combina la videoinstalación con una insospechada variedad de técnicas, muchas inventadas o reinventadas por él mismo, para hablar del carácter efímero de la vida, la obra de arte, la identidad y la memoria.

En Re/trato, una videoinstalación de 28 segundos, la mano de Muñoz dibuja con agua su propio rostro sobre un piso caliente. La inevitable evaporación hace que sea imposible terminar, mucho menos preservar el retrato. En el intento condenando a fracasar, en el proceso y no en el producto final está, quizás, el retrato. La impresión sobre agua, la impresión y disolución de fotografías de la obra Sedimentos o el grabado sobre un espejo con grasa y aliento le han permitido a Muñoz explorar esa naturaleza efímera de la vida mientras experimenta con técnicas diseñadas para desaparecer.

Porque hay algo en la imagen documental, en la fotografía como típicamente se entiende, que no convence a Óscar Muñoz. Si la vida es un flujo de momentos, la fotografía se encarga de congelar ciertos instantes y fijarlos en un soporte estable –el papel fotográfico–. De la misma manera, un documento adquiere su existencia en el momento en el que la tinta toca el papel, otro soporte fijo. Pero ¿qué pasa si, como sucede con la memoria, el documento, el recuerdo o la foto se imprimen sobre un soporte inestable como el agua? El momento en el que se fijan o se destruyen, en el que se debaten entre la permanencia y el olvido, es el que más le interesa a Muñoz.

En Atramentos, instalada en los baños abandonados de Tabacalera, se reflexiona una vez más sobre la relación entre la imagen y la memoria, esta vez centrándose en la tensión entre la palabra y la imagen impresa. Los atramentos, (del latín atramentum, que significa “líquido negro usado en la antigüedad para teñir, escribir y pintar”) pueden parecer estables, pero la tinta se lava, las fotos se borran y los recuerdos terminan yéndose por el drenaje de estos baños abandonados que, como todo, oscilan entre el olvido y la memoria. Curaduría de María Wills.

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