La mirada no es neutral: una crítica de 'Tike'a', lo nuevo de Dr. Alderete

Periodismo cultural - Revista Arcadia

Tike'a de Dr. Alderete. Editorial Rey Naranjo.
Daniel Jiménez, director de programación del Festival Entreviñetas, hace una crítica del nuevo libro del ilustrador argentino, Dr. Alderete.
Por: Daniel Jiménez*22/08/2018 11:57:00

En el principio, la mirada. Dos nativos rapanuis de anchas narices y orejas colgantes nos miran fijamente desde la portada del libro. Los acompaña, a su derecha, una extravagante figura flotante, una escultura Moái kavakava, tallada en madera, de risa punzante y cuerpo cadavérico. Los nativos –con sus pieles coloreadas en un intenso rojo que contrasta con la elección inteligente de un fondo dorado– miran (nos miran) sin perturbación, con un gesto sereno, apenas delineados en su expresión por las arrugas, resultado de los años. El iris de sus ojos, dorado también, rodea unas pupilas finas y emerge a su vez de un blanco atildado que endurece la mirada. Blanco profundo, robusto e inusual, pero coherente con el contenido de este libro, también inusual: Tike’a, Rapa Nui y las islas del Pacífico Sur es, desde la portada, un objeto de diseño elegante, de detalles sutiles. Es un libro ornitorrinco que puede ser interpretado desprevenidamente como un libro de ilustraciones, pero también como un libro de viajes; o como el ligero tratado etnográfico de un aficionado que es, afortunadamente, un excepcional dibujante; o como el catálogo de una exposición; o como un tragaluz al misterio de una isla intrigante; o como la vitrina a un tejido de coleccionismos para incondicionales del arte gráfico popular; o incluso (y mejor) como el delirio de un artista que, con la mera excusa de una travesía a una de las islas más remotas, a su viaje más deseado, busca descifrar el origen de sus manías acumuladoras para encontrarse a sí mismo.

Y más allá, al final de todo, por supuesto, siempre está la memoria. También eso puede ser este libro: un trampantojo acerca de la memoria del artista, de las influencias, de lo que significa crear: inventarse, en la cabeza, las evasivas que alimentan todo un sistema de conexiones emocionales, simbólicas, materiales y artificiosas. Todo eso es Tike’a, de Dr. Alderete, un artista nacido en la Patagonia argentina en 1971. Desde los años noventa, ha viajado por el mundo con su obra gráfica, recopilando, agitando, haciéndose a objetos y rostros ajenos, a colores y líneas de calibres gruesos y puntilleos finos, que luego convierte en ilustraciones. Dr. Alderete es, antes que nada, un dibujante; es decir, un aventajado oficiante de la obsesión de la mirada. O de las miradas.

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En este libro distinguimos la mirada fija, la mirada monolítica de los moáis, las estatuas de monumentales narices que han convertido a Isla de Pascua (el escenario de este libro, que más que escenario es el protagonista) en el lugar remoto más célebre de la Tierra. Y la mirada emotiva, que es también un talento notable del autor, un viajero que retrató a las personas que vivían en la isla durante dos viajes (en octubre de 2012 y julio de 2013) y a los exploradores occidentales de la Polinesia que hicieron de Rapa Nui un universo fascinante. Sus miradas las dibuja Alderete revisitando retratos clásicos: un Jakob Roggeveen, el neerlandés navegante que bautizó la isla el 5 de abril de 1722, o un icónico James Cook, que la visitó en 1774.

Este libro también es acerca de la empatía, de reconocerse en la mirada de lo que nos rodea: compuesto con materiales dispersos, con una colección de imágenes que Alderete ha ido almacenando, con ilustraciones y textos sueltos (se antoja a veces una edición más cuidada del texto o una presentación más detallada del origen de algunas imágenes), el libro no es totalizador y no debe confundirse con un tratado experto. Es más un libro de los afectos de la observación (por algo tike’a significa en rapanui algo así como una mezcla de mirar y saber), de los afectos de Alderete por su obsesión y la obsesión de sus amigos por su obra, lo cual debe leerse y ser comprendido en sus correlaciones, como ese continente de las muchas islas que es la Polinesia, o como el mecanismo de la memoria dentro del inagotable archipiélago de la imaginación.

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*Director de programación en el Festival Entreviñetas

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