El Mediterráneo en la Popa

Festival Internacional de Música de Cartagena 2015

Avital es uno de los músicos más importantes entre los invitados al Festival. Foto: Avital
El concierto ‘Venecia, puerta del Oriente’, que tuvo lugar la noche del 7 de enero en el Convento Cerro de la Popa, capturó melodías bucólicas representadas por las finas notas de la mandolina y los agudos vientos del pícolo.
Por: Diana Melo Espejo08/01/2015 00:00:00


Autos particulares, buses de turistas y camionetas de prensa subían en fila hacia el Cerro de la Popa, uno de los mejores miradores de la ciudad de Cartagena. Aunque el viento despeinaba y levantaba vestidos, y una bruma fría cubría el cielo de la ciudad, el patio central del convento recibió a decenas de asistentes que esperaban presenciar uno de los mejores conciertos del Festival de Música de Cartagena.

El evento prometía trasladar los oídos desde Cartagena hasta Venecia, mediante bucólicas melodías originales de legendarios compositores. Como si la Catedral de San Marcos se hubiera trasladado millas de distancia, el Convento Cerro de la Popa fue el escenario en el que, durante dos horas, la mandolina, el pícolo y el clavecín fueron protagonistas.

La primera parte del concierto se desarrolló con la interpretación de La batalla de Andrea Gabrieli, Canzona prima a 5 y Canzona per sonare n.°2 de Giovanni Gabrieli, Toccata de Girolamo Frescobaldi, Canzona ‘La guamina’ de Gioseffo Guami y el fragmento allegro de Concerto grosso de Antonio Vivaldi, cuyas composiciones fueron exclusivas protagonistas del segundo fragmento del recital. El Quinteto de Metales Gomalan hizo gala de su versatilidad y sus integrantes se turnaron la interpretación de diversos instrumentos.

Tras un breve receso de 10 minutos, el esperado intérprete de la mandolina Avi Avital salió al escenario. Sus raíces israelitas se mezclaron con su herencia marroquí, mientras tocaba el italianísimo Concierto para mandolina y orquesta en Do Mayor, RV 425 y el Concierto para mandolina y orquesta en Re Mayor, RV 93 de Antonio Vivaldi, compositor con invaluable trascendencia para entender la escena musical clásica italiana.


Avital es uno de los intérpretes de mandolina más importantes en la actualidad. Fue nominado a un Premio Grammy a la Mejor Interpretación Instrumental Solista.

Con entusiastas aplausos, el músico israelí se despidió y dio paso a la magistral interpretación del pícolo que hizo Paco Varoch, cuyas notas ya se colaban desde antes, mientras afinaba este instrumento que constituye el timbre más agudo entre todos los elementos de una orquesta.

Durante casi 30 minutos, el público disfrutó de la oportunidad invaluable de ver a un intérprete de flautín como solista, acompañado de la Mahler Chamber Orchestra. Los oídos se trasladaron a los campielli venecianos, cuyos desaparecidos prados y cultivos fueron representados con La Pastorella de Vivaldi y su Concierto para pícolo y cuerdas.

Al final, Paco Varoch salió del escenario para volver junto a Avi Avital y tocar una inesperada pieza que mezcló las agudas notas del flautín con la velocidad de acordes de la mandolina. Los intérpretes bromearon y se agradecieron entre sí, no sin antes realizar una venia hacia el público que disfrutó durante dos horas de un viaje a Venecia, mientras el viento soplaba con fuerza y una ‘mariamulata’ miraba desde el tejado.

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