La belleza de lo cotidiano

Arte

Tu casa, tu MAMBO
Hasta el 17 de mayo se exhibirá Tu casa, tu MAMBO, una iniciativa del museo para que la gente muestre los objetos de su cotidianidad, considerados como piezas artísticas.
Por: Juan Sebastian Barriga22/04/2015 00:00:00
La mayoría de las familias tienen en casa algún objeto considerado como único por su exótica belleza o rareza. Que puede ser barato, hecho a mano o simplemente una antigüedad que ha pasado por varias generaciones. A través de una convocatoria hecha por redes sociales, el MAMBO invitó a la gente a exhibir objetos que encerraran una historia particular.

Los tres pabellones del subsuelo del museo son un paraíso kitsch dominado por los colores chillones. Aquí podemos encontrar perros rosados, televisores amarrillos, teléfonos rojos y hasta un tanque de gas cubierto de etiquetas: cada pieza está acompañada por un pequeño texto que cuenta lo qué es y su importancia para cada persona.

 

Está, por ejemplo, la historia de un vestido blanco que ha sido usado durante décadas por las mujeres de una misma familia, pero curiosamente no aparece en ninguna foto. O se descubre que la mujer que aparece muy guapa y arreglada en las fotos colgadas en una pared del museo, es la mamá de una de las participantes quien se obsesionaba mucho con su apariencia antes de ser fotografiada. Probablemente uno de los objetos más llamativos es “Topolino”, un carro Fiat amarrillo chillón de 1975, que tiene un remolque hecho por la mitad de otro Fiat 1975. 

Muchos de los objetos son tesoros para sus dueños debido a su rareza o valor sentimental. El pabellón izquierdo está decorado por antigüedades como cámaras fotográficas y maletas de principios del siglo XX. Inclusive hay un gigantesco proyector de fotos que probablemente fue uno de los primeros del país. En este espacio sobresale una caja de metal roja utilizada originalmente para guardar municiones, pero cuyo dueño, cuando tenía diez años, la usaba como su caja de los secretos. Donde guardaba sus cosas más preciadas sin saber que era un objeto creado para la guerra.

 

Más que una muestra de arte este proyecto es una especie de homenaje a lo común y corriente. Si bien muchas de las piezas no tienen ningún valor artístico o inclusive pueden ser consideras “de mal gusto”, de alguna forma representan el deseo que tienen las personas por decorar sus hogares con objetos únicos, fuera de lo común y que de alguna forma puedan ser considerados artísticos o por lo menos estéticamente agradables.

Para participar en la convocatoria la gente debía enviar una foto cualquiera del objeto junto a un texto. Según Daniel Nieto, encargado de comunicaciones del  museo, llegaron cientos de solicitudes, superando toda expectativa. Los encargados de elegir las piezas fueron el semiólogo Armando Silva, los artistas Elsa Zambrano y Gustavo Vejarano y la curadora del Museo, María Elvira Ardila. Las personas seleccionadas, aparte de exponer sus piezas artísticas recibieron réplicas de algunas de las obras del MAMBO.

 

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