El nuevo paradigma de los mercados financieros

Crítica

El nuevo paradigma de los mercados financieros
Salomón Kalmanovitz reseña el libro de George Soros, El nuevo paradigma de los mercados financieros Taurus, 2008 240 páginas
Por: Salomón Kalmanovitz02/07/2010 00:00:00

George Soros destaca en este libro que la crisis actual fue resultado del propio funcionamiento del sistema financiero global. Otras crisis del pasado surgieron por choques externos, como el alza en los precios del petróleo de 1973 o la corrida de capital del este asiático en 1997, pero esta vez se permitió el surgimiento de una superburbuja financiera que ha estallado como una bomba atómica. La razón de fondo se encuentra en que el sistema financiero, dejado a su propia regulación, tiende a producir desequilibrios destructivos.

Permitir que el capitalismo opere bajo el libertinaje económico fue justificado por un paradigma equivocado: supuso que las fuerzas de mercado tienden a producir equilibrios, que a veces se obtienen con desviaciones aleatorias. La libertad económica, según sus gestores, favorece la innovación y, por lo tanto, el progreso económico. Ello justificó la desregulación perseguida desde Ronald Reagan y Margaret Thatcher y que si bien, en últimas, impulsó un fuerte crecimiento global durante dos décadas, también lo hizo insostenible. La quiebra a la que llevó el sistema financiero global es la más profunda desde la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado.

La laxitud de las políticas monetarias de la era Greenspan propició el crecimiento de la China y de India que se propagó por el mundo. Sin embargo, la desregulación financiera y la expansión monetaria excesiva combinadas propiciaron una ampliación inusitada del crédito, de su colocación irresponsable en todos los mercados, que se diseñaran peligrosos e ininteligibles artefactos financieros y en que los agentes asumieran riesgos crecientes en el apalancamiento con crédito.

La razón para que los mercados financieros se autodestruyan tienen que ver con sus mecanismos básicos de funcionamiento: primero, no reflejan las condiciones prevalecientes de manera adecuada pues proveen una imagen que está sesgada o distorsionada por los propios intereses de los jugadores y, a veces, por la euforia o depresión maníaca de los mismos; segundo, los puntos de vista distorsionados que tienen los agentes financieros y que se expresan en las cotizaciones de los activos que transan afectan los fundamentos de los precios de mercado que supuestamente reflejan. La relación circular de doble vía entre los precios de mercado y la realidad subyacente a ellos, Soros la llama reflectividad. Afecta también a los reguladores del sistema financiero, concluyendo que una mayor presencia de estos no garantiza tampoco su adecuado funcionamiento.

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