Extasiado y libre

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'Empezar de cero' Jimi Hendrix. Sexto Piso Foto: Arcadia
Reseña de Juan Carlos Garay al libro 'Empezar de cero' de Jimi Hendrix.
Por: Juan Carlos Garay*22/04/2014 00:00:00

La primera experiencia psicodélica de Jimi Hendrix la tuvo a los dos años, cuando todavía usaba pañales. Una enfermera le dio una dosis de penicilina y lo asomó a la ventana, donde estallaban fuegos artificiales de todos los colores. Lo sorprendente no es que alguien tenga un recuerdo de tan temprana edad, lo sorprendente es que ese primer recuerdo tenga tanta relación con el resto de su vida.

Empezar de cero nos cuenta, siempre en primera persona, el ascenso del que sigue siendo considerado el más grande de la guitarra eléctrica. ¿Por qué en primera persona, si Hendrix no escribió nada más allá de las letras de sus canciones y unos párrafos para la contratapa de sus discos? El truco consistió en recopilar material de muchas fuentes: entrevistas para la prensa, radio, televisión, cartas y hasta pensamientos en hojas de papel. Luego los editores reordenan ese material y de su pericia depende que se lea como una auténtica autobiografía.

Y así van apareciendo detalles que nos ayudan a consolidar la imagen del artista y de su mundo mental. Hendrix era peculiar, sin duda. Parecía vivir en una constante traba, y muy seguramente la mayoría de estas declaraciones fueron hechas bajo efectos psicoactivos: para explicar por qué en su canción “The wind cries Mary” “las luces de los semáforos se tornan azules” argumenta con su lógica poética que eso es lo que pasa cuando una chica y un chico rompen relaciones.

Aparecen también algunos datos para la chismografía del rock que tanto nos gusta. ¡Pensar, por ejemplo, que Hendrix estuvo a punto de aparecer en la película Magical Mystery Tour de los Beatles (y que quizá eso hubiera salvado la película)! Y a medida que avanzamos, vamos entendiendo mejor su personalidad, su genuino gusto por la ropa estrafalaria, su admiración por Bob Dylan y su deseo de igualarlo como letrista… y, a un año y medio de morir, su concepción del rock como una “religión eléctrica”.

Al llegar al último año, la cosa se parece menos a una biografía que a un viaje interior. Queda claro, eso sí, que Hendrix fue honesto consigo mismo. Inconsciente del peligro, armó su paisaje psicodélico y lo habitó. La muerte prematura fue el precio de ser ese espíritu extasiado y libre.

 

* Periodista y crítico de música.

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