La montaña va a Mahoma

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. Foto: Arcadia
Las nuevas tecnologías y las redes de comunicación hacen posible apuestas novedosas para llevar expresiones culturales a espacios y públicos no convencionales.
Por: Camila Barajas Salej11/05/2014 00:00:00

Comienza con un semáforo en Corea del sur y sonidos de trancón que concluyen en el de un avión aterrizando. Aparecen cinco mujeres de espalda en un espacio abierto con disfraz de marineras y minifaldas. Entra el sonido de violines, chelos y contrabajos. Las mujeres mueven sus traseros de un lado a otro hasta hacer twerking al ritmo de la Sinfonía noº 9 Allegro con fuoco de Dvorák.

El proyecto ‘‘classical comeback’’ (el retorno clásico) del Festival de música clásica en Bélgica, B-classic, busca darle a la música clásica el mismo reconocimiento de la música pop y rock. La pieza, también conocida como Sinfonía del Nuevo Mundo, fue compuesta en 1893 por el músico checo en Estados Unidos y es sin duda su obra más célebre. Los organizadores del Festival la escogieron por considerar que Dvorák era un compositor que hacía música para todos.

 

Dvorák - Symphony No. 9 Allegro con fuoco (Official Music Video) from B-Classic Festival on Vimeo.

Las mujeres del video cuidan que todos sus movimientos sean sensuales. Cada cambio de escena trae un espacio abierto distinto, trajes cortos y pasos de baile de cualquier video pop contemporáneo.

Hacen parte de un reconocido grupo de K-Pop llamado Waveya y fueron elegidas por considerar que ‘‘Asia es hoy lo que América era hace 100 años: el nuevo mundo. Grandes compositores como Dvorák querían llegarle a todas las personas y darles un escape de la realidad’’. El video musical dirigido por Raf Reyntjens a los pocos días de ser publicado en Youtube, a mediados de abril, ya era viral.

En un comunicado los organizadores de B-classic dijeron que habían logrado llamar la atención con su video musical, pudieron llegarle a una nueva audiencia e iniciaron una discusión invaluable frente a su primer amor: la música clásica. Frank Peters, pianista alemán de música clásica y el portavoz del Festival, asegura en un corto documental que ahonda en el proyecto ‘‘classical comeback’,’ que a él no lo convence que a la juventud no le interese la música clásica y piensa que es simplemente más difícil para los jóvenes descubrirla.

Ésta iniciativa no es la única que busca establecer canales de comunicación directos y vivenciales para atraer nuevos públicos. La Batuta juvenil y la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia el año pasado decidieron ser las pioneras en utilizar los flashmobs como estrategia para llegarle a nuevos públicos. La primera intervino en espacios no convencionales y llevó la experiencia de los conciertos por primera vez a la terminal de transportes en Bogotá y la segunda a distintos centros comerciales de la capital. 

 

También hay apuestas por llevar el arte a espacios y públicos no convencionales, en el 2012 el Museo de Arte Moderno de Bogotá inició un proyecto llamado Mambo Viajero, el cual exhibe réplicas de obras de artistas icónicos en la plástica colombiana y realiza actividades dinámicas para niños y adultos en torno a ellas. El Mambo Viajero tuvo tanta acogida que aún continúa viajando por Colombia queriendo educar y compartir con distintas poblaciones acerca de su patrimonio.

 

 

Cada proyecto busca iniciar a públicos que no han tenido el acceso o el apropiado acercamiento a esta clase de expresiones culturales; y pueden acabar con prejuicios frente al arte y lo clásico. El video oficial de la Sinfonía noº 9 de Dvorák termina con las cinco mujeres de espalda caminando por la calle y el siguiente mensaje ‘‘Acabas de escuchar tres minutos de música clásica’’.

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