¿Quién nos ataca y por qué?

Libros

'La buena novela' Laurence Cossé. Impedimenta Foto: Arcadia
Ricardo Castro reseña 'La buena novela' de Laurence Cossé
Por: Ricardo Castro*22/04/2014 00:00:00
La buena novela empieza con un ritmo trepidante. Un escritor huraño, bebedor y mujeriego, es víctima de un extraño ataque en el bosque y aparece dos días después. Días más tarde, otro escritor es intimidado por dos hombres que lo siguen y le hacen una advertencia; una escritora sufre un accidente luego de recibir una advertencia similar. La narración recuerda, a El hombre que fue jueves, de Chesterton, cuando se revela que los tres tienen algo en común. Ninguno lo sabe, pero hacen parte de un grupo de ocho jurados que se esconden bajo seudónimo, escogidos para crear el fondo editorial de La Buena Novela, una novedosa librería parisina que solamente ofrece las ‘buenas novelas’ que ellos han escogido.

En escasas sesenta páginas que ocupan la primera parte (de cuatro), Laurence Cossé (Francia, 1950) intercala con astucia las historias de los personajes atacados y construye los personajes y sus mundos de manera sutil pero contundente. La lectura lleva a la pregunta ineludible: ¿quién está detrás de los ataques? ¿Por qué? Estamos pues ante un conflicto clásico cuya resolución, creemos, guiará el desarrollo de la novela.

La agilidad del comienzo se diluye y el interés se dispersa cuando Cossé se ocupa de relatar –con un detalle que se hace excesivo– los eventos que precedieron al ataque. Aparecen entonces Francesca –heredera de una considerable fortuna y quien padece un matrimonio desprovisto de amor–, e Iván, un librero imposible: solo le interesa la exquisitez literaria que, por supuesto, no es lo más sano comercialmente. Juntos se embarcan en un proyecto novedoso: la construcción de la que, en su opinión, debería ser la librería ideal: una que pase de las novedades y desconfíe del aval de la crítica de los grandes medios; una que solo ofrezca ‘buenas novelas’; una donde cada lector encuentre una obra imprescindible.

Cossé pinta una sátira sobre el mundo editorial, de la soberbia de los ‘buenos’ lectores al cinismo de los críticos de los grandes medios –“A la crítica le trae sin cuidado desvelar la verdad de las cosas. Solo conoce dos leyes: la pertenencia al clan y el amiguismo”–, pero con el paso de las páginas queda la sensación de una oportunidad perdida.

 

* Editor de RevistaArcadia.com

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