Un corazón que late

Crítica

Un corazón que late
Maria Cristina Rincón reseña Un corazón que late de Virginie Aladjidi Ilustraciones: Joëlle Jolivet Kókinos, 2006 24 páginas
Por: María Cristina Rincón15/03/2010 00:00:00

De la inmensidad de la vida que se gesta, tan frágil, tan pequeña en contrapunto con el universo, nos habla este libro. Desde las constelaciones vamos acercándonos, página a página, a la madre que abraza al bebé que duerme confiado en ella, a su corazón que late y, después, un párrafo nos hace desandar el camino y nos devuelve al universo: ese cosmos silencioso y estrellado donde lo único cierto es que la vida late rítmica, pacíficamente. La francesa Virginie Aladjidi propone un juego de acercamiento, acogiéndose a una fórmula ya probada por las retahílas: repetir una pregunta, cambiando cada vez el complemento y el sujeto: “En el universo, ¿sabes qué hay? La Tierra. En la Tierra, ¿sabes qué hay? Un país”, y continúa hasta llegar al “corazón” del universo: un latido. Después, fiel a la fórmula nos regresa: “Un latido en el corazón del bebé de la mamá sentada en el sillón…”. El texto da pie, sin embargo, a Joëlle Jolivet para desplegar con gracia un juego de imágenes en el que superpone sus trazos a grabados antiguos o, al revés, crea un escenario y lo amuebla recurriendo a grabados que siluetea y ajusta al espacio digitalmente. El resultado: un mundo lleno de detalles delicados que contrasta con el manejo del color (máscaras sin matices, que cubren la totalidad de las superficies y que contrastan entre ellas). El color amarillo es la guía que se desprende del sol y nos conduce por ese laberinto que arranca en el cosmos y nos lleva a la Tierra, a un país, a una calle, un edificio, una ventana, un salón, una madre. La mujer no está sola. Un gato escondido la acompaña y se asoma a su espera como los lectores, siempre atraídos por el misterio de una vida por empezar.

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