Ana Alenso, de la serie 'Oil Interventions', (2015-2017). Cortesía de la artista Ana Alenso, de la serie 'Oil Interventions', (2015-2017). Cortesía de la artista

La belleza siniestra del petróleo

La artista venezolana Ana Alenso, radicada en Berlín, reflexiona sobre la dependencia global del petróleo y las tensiones políticas, sociales y económicas que ella genera. Hablamos con la artista sobre su inquietante “Imaginario petrocultural”. | De nuestra alianza con Contemporary And América Latina.

2018/11/26

Por Arístides Santana

Este artículo apareció originalmente en: Contemporary And (C&) América Latina: revista de arte contemporáneo en los puntos de encuentro entre América Latina, El Caribe y África

C&AL: En 2018 presentaste para el Berlin Art Prize una instalación llamada 1.000.000%. ¿Nos puedes contar algo al respecto?

Ana Alenso: La instalación cuestiona el fenómeno de la hiperinflación en Venezuela y lo relaciona con la llamada maldición de los recursos o paradoja de la abundancia. Esta es una teoría proveniente de la economía política, que describe cómo la riqueza en recursos naturales es equivalente al incremento de la violencia y la corrupción en países como Angola, El Congo o Nigeria. En el caso de Venezuela, un país con las mayores reservas de petróleo del mundo y paradójicamente una inflación actual del 1.000.000% (la misma que Alemania en el año 1923, por ejemplo), es absurdo tratar de entender en términos concretos cómo se ha llegado a este punto y cómo se piensa en un futuro. Así, el arte se vuelve una herramienta de especulación necesaria.

La instalación es un cúmulo de esculturas, objetos, residuos industriales, motores, sonidos, luces y fotografías conectados por mangueras y sincronizados entre sí. Mientras escuchas los gritos de un broker de la bolsa de Chicago saliendo del interior de un barril de petróleo, puedes ver cómo a su lado se activa uno de los principales elementos de la instalación, un prototipo del “Ciclón del dinero”, una cabina de plástico donde hay cerca de dos millones de Bolívares Fuertes (BsF), lo que apenas vendrían siendo 20 centavos de dólares. El resto de los elementos de la instalación siguen activos: pedazos de asfalto rotan, una “tómbola” se enciende, una máquina “verificadora de billetes” está prendida, piezas de auto y lámparas LEDs colgando del techo, fotografías en el piso…

Ana Alenso, 1,000,000 %, (2015-2018). Billetes venezolanos, barril, máquina detectora de billetes falsos, y otros artefactos. Cortesía de la artista.

C&AL: ¿Qué pasó con los billetes?

AA: Bueno, eso fue un elemento sorpresa que particularmente me permitió contemplar la idea de destrucción en un sentido temporal. Durante el transcurso de la instalación los billetes comenzaron a romperse, debido a la violencia del aire y el roce con el plástico dentro de la cabina, algunos incluso se salieron de la cabina en pequeños pedazitos. El deterioro progresivo de los billetes se convirtió en una alegoría premonitoria de la reconversión monetaria hacia el nuevo Bolívar Soberano, anunciada por el régimen justo una semana antes de la inauguración de la exposición, el cual tiene cinco ceros menos en comparación con el BsF y que está anclada a la nueva criptomoneda PETRO, que está a su vez respaldada por las reservas petroleras del país, nada más y nada menos.

Le puede interesar: El sufrimiento en las rutas del exilio

C&AL: ¿Cómo te acercas, desde el arte, a temas de la economía, la sociología o la política?

AA: Trato de mantener un balance entre el conocimiento que surge del hacer en el taller, ese que es intrínseco a los objetos y materiales que decido utilizar, y que a su vez se alimenta de mi interpretación de algunos fenómenos de la economía política asociados a la explotación de recursos naturales, como los llamados maldición de los recursos, el boom and bust y la enfermedad holandesa. Aunque este intercambio de ideas y experiencias parte de una motivación política y crítica, sigue subsistiendo en el campo de las artes, dando como resultado un lenguaje poético que yo llamo “imaginario petrocultural”.

C&AL: ¿Cómo se llega al balance, en el caso de tu Imaginario petrocultural, entre el arte y el discurso sobre cuestiones económicas, de mercado y ecología?

AA: Durante el proceso hay una cuestión física que es importante, sin eso muchas obras no existirían. Se trata de la necesidad de conseguir el balance y la tensión entre los elementos de la instalación. La tensión es esa cosa misteriosa, frágil y temporal que une los elementos y los mantiene de pie, es un elemento estético presente en trabajos como Brent Crude Oil-Elf Edition, Water, Oil And Organic Orange Juice y El triángulo de las Bermudas. Sólo a partir de allí se pueden crear otras relaciones y similitudes entre las cualidades formales de la escultura y la fragilidad de los ecosistemas, la tensión presente en algunas cuestiones geopolíticas o el riesgo ecológico del uso del fracking, por dar algunos ejemplos.

Ana Alenso, El triángulo de las Bermudas, (2014). Inkjet Print. 100 x 70 cm. Cortesía de la artista.

C&AL: ¿Lo que ofreces podría ser una nueva imagen invertida del paraíso?

AA: Son paisajes más apocalípticos. No sé si es buen término llamarlo “paraíso invertido”, porque sigue estando presente la idea de utopía. En mi práctica, la recolección y reutilización exhaustiva de los materiales es un aspecto que me reta y me motiva a no caer en una actitud pesimista, con respecto al mundo hiper-consumista e hiper-corrupto en el que vivimos.

Le puede interesar: Así han sobrevivido los artistas y curadores al derrumbe cultural de Venezuela

C&AL: ¿Cuál es tu interés en el barril de petróleo como icono? Diría que el barril en tu obra funciona como una caja de resonancia semántica, cuyo eco expande todo el resto de ideas.

AA: Exacto. El barril es sin duda un elemento que a nivel escultórico tiene una presencia bastante fuerte. Es un elemento versátil, multifuncional, símbolo de la era postindustrial, por eso lo considero un símbolo de poder. Me interesa porque me permite contextualizar temas locales o más específicos, sin despistar una lectura global. En el caso de Water, Oil And Organic Orange Juice, lo que en un principio parece ser un barril de petróleo de pronto se descubre como un barril para transportar jugo de naranja orgánico. En esa aparente contradicción yace la lógica de los procesos modernos de industrialización, que no distingue entre el petróleo o las naranjas y nos conducen a una visión abstracta de la naturaleza.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 158

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.